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Discursos de canciller Rosales preñados de incoherencias

Por: Juan Alfaro Posadas

En los últimos días de mayo el canciller de la República, Lisandro Rosales, realizó una gira por varios países europeos, entre ellos España, donde sólo incoherencias pronunció.

Como ya dijimos en otro comentario, Rosales participó el viernes anterior en la Tribuna organizada por la agencia de noticias EFE y Casa de América, bajo la moderación de la directora internacional de esa compañía de la comunicación, Rosario Gasca.

Rosales se hacía acompañar del secretario de Coordinación del Gobierno, Carlos Madero.

Rosales, además de atacar a Venezuela, haciéndose eco de la política internacional de Estados Unidos, dijo en Madrid, la capital española, que ha habido “inequidad” en el acceso a las vacunas contra la Covid-19, e incumplimiento del mecanismo Covax, que impulsa la OMS en la entrega de las dosis acordadas para el país.

El secretario de Relaciones Exteriores aseguró que la inmunización de la población hondureña contra la Covid-19, en los plazos previamente establecidos, “no ha sido posible porque otros países han puesto órdenes mucho más grandes de las que nosotros podemos tener”.

Añadió que “en Honduras somos nueve millones de habitantes; habíamos priorizado aproximadamente unos cinco millones de personas elegibles que podrían ser vacunadas y el objetivo era llegar al 85 por ciento de ellas”.

Todos los discursos pronunciados por Rosales en su tours europeo, con fondos del pueblo hondureño, resultaron incoherentes, porque tanto él como su jefe, Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA), dicen una cosa y hacen otra, de tal suerte que nadie les cree.

Ellos planificaron la pandemia del coronavirus para robarse 48 millones de dólares que, en el papel, estaban destinados a la compra de hospitales móviles.

También hicieron jugosos negocios con la adquisición de obsoletos ventiladores mecánicos, mascarillas, cafeteras, gel de manos a base de alcohol al 70 por ciento y otros equipos de bioseguridad.

Nunca planificaron para la compra de vacunas anti Covid-19, como muy bien lo hizo el gobierno de El Salvador, porque aquí siempre estuvieron esperando donaciones a través del mecanismo Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La idea era, embolsarse los millones de dólares captados a través de préstamos internacionales, y vacunar lo que se pudiese, a expensas de las regalías, porque el régimen de Hernández Alvarado nunca se ha interesado por la salud de los hondureños.

La máxima preocupación del régimen nacionalista de JOHA es robar, robar y robar a manos llenas y proteger a los cárteles internacionales de la droga, de tal suerte que a Honduras se le tiene calificado en Estados Unidos como un narco Estado.

Siempre tratando de justificar la desidia, indiferencia, incapacidad y corrupción sobre la compra de las vacunas y todos los insumos para combatir la pandemia, Rosales manifestó que “el gobierno indio retuvo toda la producción de una de las farmacéuticas para poder aplicarlo primero allí”.

Asimismo, afirmó que “también nos hemos encontrado con la inequidad de que países grandes han comprado cinco vacunas por cada habitante”.

Según el jefe de la diplomacia hondureña, eso “deja a los países en vías de desarrollo con una limitante, a pesar de tener los recursos y hacer una planificación para la adquisición de vacunas”.

Como vemos, el titular de la diplomacia hondureña y su jefe, JOHA, buscan justificar su frialdad para con el pueblo, echándole la culpa a otras naciones, lo cual no lograrán porque todo mundo sabe quiénes son y cómo operan.

El régimen cachureco contó con el presupuesto más alto de los países de la subregión centroamericana, para enfrentar la pandemia, pero lo desviaron a cuentas particulares o lo reservaron para la campaña política con vistas a las elecciones generales de noviembre próximo.

El Salvador que disponía de una cantidad mucho inferior a la nuestra, construyó, en poco tiempo el mejor hospital de las Américas, con tecnología de punta y con mil unidades de cuidados intensivos.

Además, ¿si el vecino país pudo comprar suficientes vacunas, equipo de bioseguridad y la construcción de un hospital para su pueblo, con un reducido presupuesto, por qué Honduras con cifras astronómicas no pudo hacerlo?

Hasta el momento, la nación salvadoreña lleva inmunizados a un millón 970 mil personas, lo que equivale a un 29 por ciento de sus habitantes, en tanto que Honduras solamente ha inoculado a 262 mil compatriotas, y se prevé que al ritmo que va quizá llegue a vacunar a toda su población mayor de 18 años, hasta enero de 2025.

Desgraciadamente, nuestro país a nivel de Centroamérica, siempre va a la cola en todo, a excepción de la corrupción y los vínculos de su clase gobernante con el mundo del narcotráfico.

Le recomendamos a Lisandro Rosales que acepte la realidad, y en aras del papel que representa actúe con prudente, sea tolerante y coherente. ¡Sus palabras deben coincidir con sus acciones..!

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