El Cardenal y JOH la maldad personificada

(Por Óscar Marroquín) “La maldad es el término a partir del cual designamos la inclinación espontánea que alguien ostenta a la hora de provocarle el mal a otros individuos o seres vivos” (tomado de Definición ABC).

Aprovechando que la “santa” inquisición ya no existe, he escrito algunas líneas que me parecen oportunas, para desnudar las actitudes maléficas en contra del pueblo hondureño que tiene el mal llamado Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, quien creo sin lugar a equivocarme, es un ser humano sin ningún sentimiento de solidaridad con respecto a los mas necesitados o gente que sufre penurias, penurias que naturalmente no son caídas del cielo, sino fabricadas justamente desde la sociedad y el Estado.

La maldad justamente comienza no con las acciones de un ser humano, comienza en sus ideas que luego se convierten en palabras y, este malvado deja salir de su boca absolutamente todo el odio que siente hacia los mas desposeídos, dejando claro que siente afinidad por aquellos que igualmente gozan de la maldad: la corrupción, el asesinato, la narcoactividad, los golpes de Estado y fraudes electorales.

Desde el púlpito, que en esencia representa la no maldad, Oscar Rodríguez Maradiaga, hace una conversión hacia la maldad, abrazando las acciones criminales de una oligarquía que por demás esta decirlo, esta llevando a mas de la mitad de la sociedad hondureña hacia la miseria; pero también, da su incondicional respaldo a quienes haciendo uso del poder que les confiere el Estado, matan, torturan, encarcelan y desaparecen a quienes se atreven a denunciar la corrupción y otro tipo de delitos.

La maldad es por igual inaceptable sea quien sea quien la cometa, pero no se debe pasar por alto que si la maldad es cometida por un hombre que dice ser seguidor de la fe cristiana, entonces, las cosas se complican, pues se hace imposible entender como un hombre que sigue a Cristo es a la vez malvado con su prójimo; Rodríguez Maradiaga sin duda alguna, ha superado a Judas dado que no solamente vende a Cristo, sino también a los que lo acompañan; menuda tarea tiene entonces la Policía Militar, para capturar y asesinar a buena parte del pueblo hondureño.

Cuando vemos al Cardenal y a Juan Orlando Hernández en franca y sincera amistad, no queda mas que pensar que la maldad se ha personificado en toda su dimensión en Honduras.

Que se puede pensar de un hombre que aferrado al poder no ha dudado en asesinar a quien sea necesario y, además, tampoco ha dudado en arrebatarle al pueblo hondureño el derecho al bienestar, haciendo de los impuestos su botín personal por medio de la corrupción.

La guardia pretoriana de Juan Orlando Hernández es la más fiel representación de la maldad, pues anuqué son estos los que buscan por las noches a sus presas para tortúralos y luego asesinarlos, la orden de matar sala justamente desde casa presidencial y son los coroneles y generales quienes la reproducen, para que la Policía Militar mate sin piedad alguna.

Para quienes hayan leído estas líneas, creo que quedara la tarea de desentrañar la interrogante de ¿Quién de estos dos es mucho más malvado?
Mientras tanto, la maldad sigue su curso aceleradamente, ambos personajes continúan gozando de forma patológica con el sufrimiento de todo un pueblo, creyendo estos ser intocables e invencibles pues ambos son, respaldados por dos imperios, que, aunque en decadencia, aun sacrifican por todo el mundo a la humanidad de manera antojadiza.

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