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El equilibrio de Poderes como un atenuante a nuestra crisis política

(Por Filiberto Guevara Juárez) Históricamente la principal causa de las distintas crisis políticas en Honduras, han tenido su origen en el deseo continuista en el poder de gobernantes que aun en contra de lo que nuestra constitución vigente en su momento establecía; por uno u otro motivo, pretendieron continuar en el poder. Según la historiadora, docente e investigadora del Departamento de Historia, UNAH; la ciudadana hondureña-costarricense Ethel García Buchard, en su obra: Una revisión a las prácticas electorales y cultura política en Honduras durante el siglo XIX (1812-1894).

La autora en el tercer capítulo de su libro, da a conocer que, “entre 1841 y 1883, se dieron 46 sucesiones presidenciales, donde 8 gobernantes ocuparon la primera magistratura e incluso se reeligieron por más de un período. Fue una época de inestabilidad política, donde los gobernantes dejaban sus cargos para atender los asuntos urgentes relacionados con alzamientos y otros conflictos”. ¡46 sucesiones presidenciales en tan sólo 42 años! ¡Que barbaridad! He ahí una de las principales causas de nuestro subdesarrollo socioeconómico. Nos continúa diciendo la autora Ethel García B. que para esta época, “se buscaban mecanismo de legitimización del poder como el plebiscito y proclamación de los pueblos como prácticas republicanas que rompían el orden constitucional. También como mecanismos de continuidad y legitimización del poder. Ejemplo de ello, fue lo sucedido a finales de la década de 1860.

En ese entonces, José María Medina, buscó una tercera reelección, pese a que la Constitución vigente solamente permitía la reelección presidencial por una vez…” “Esta situación provocó inestabilidad política, que terminó en plebiscito en 1871 cuando se manifestó el desconocimiento de la administración del presidente Medina, a través de actas municipales”. Así, pues, el conocimiento de tan solo este retazo de nuestra triste historia política, deja bien claro por qué actualmente estamos sumidos en la peor crisis política de nuestra historia; provocada por el afán continuista en el poder del actual gobernante, Juan Orlando Hernández Alvarado y, el Partido Nacional de Honduras.

Desgraciadamente la prensa corporativa comprometida con el actual régimen autoritario y despótico, lo oculta al noble pueblo hondureño, actualmente confrontado hasta la muerte, entre hermanos. Es lamentable además, que el Sr. Juan Orlando Hernández Alvarado, después de haber violado los artículos pétreos de nuestra Constitución, que prohibían su reelección, y con la visible alteración del orden republicano para tal efecto, desde el control absoluto de todas las instituciones del Estado, promovió e hizo posible a su libre albedrío el surgimiento de nuevos Partidos Políticos de USB, a su servicio.

Esto quedó más que evidenciado, el día 21 de enero, de 2018; donde con la complicidad anti patriota de ellos, se hizo prácticamente con el control del Poder Legislativo, a través de la elección de la directiva provisional del Congreso Nacional, encabezada por el Dr. Mauricio Oliva Herrera, miembro del actual Partido Nacional gobernante y presidente del Congreso Nacional de la República, que expiró recientemente. Para el 25 de enero de 2018, se prevé que con la complicidad de los partidos minoritarios, Alianza Patriótica, Democracia Cristiana y Unificación Democrática; logrará dar el zarpazo final a nuestra débil democracia y forma republicana de gobierno, con la venia a la vez, del actual gobierno de EE.UU. ¡Que triste historia la nuestra!.

Bien decía el laureado escritor hondureño, Rafael Heleodoro Valle, que la historia de Honduras se puede escribir en una lágrima. Así como actualmente derrama lágrimas el pueblo hondureño en legítima insurrección autorizada por el artículo número 3 de nuestra Constitución vigente. Si… derrama lágrimas, como producto de los gases de las bombas lacrimógenas, que asfixian hasta niños y que, lamentablemente, son compradas con nuestros impuestos.

Para quienes lean el presente artículo de opinión en el exterior, deben saber que según el último informe de la Misión de Observadores de la OEA (MOE) las recientes elecciones generales del 26 de noviembre, 2017, estuvieron plagadas de francas irregularidades antes, durante, y en el escrutinio post electoral, al grado tal, que ellos no pudieron determinar claramente quien ganó las elecciones. Sin embargo, los expertos en cálculo matemático y estadístico concluyen que, las elecciones las ganó el Partido de Oposición Contra la Dictadura, con el Sr. Salvador Nasralla a la cabeza.

Lo más patético y triste, es que la actual prensa corporativa comprometida con el actual régimen y también los Partidos de USB anteriormente aludidos, están contribuyendo a crear mayor inestabilidad política, al no permitir que el próximo Congreso Nacional de la República a instalarse, el 25 de enero, 2018, quede bajo el control de la oposición política. Lo cual sería lo más saludable, para que mediante los pesos y contra pesos, se logre establecer un equilibrio de poderes que hagan posible el restablecimiento del orden republicano y del Estado de Derecho que hemos perdido por culpa del actual gobernante, Juan Orlando Hernández Alvarado, y de la cúpula del Partido Nacional.

Si la actual crisis política desembocara en más muertes de compatriotas y más daño a nuestra débil economía; los principales responsables serían Juan Orlando Hernández Alvarado, el Partido Nacional, y los diputados que salieron electos por los partidos minoritarios que ya hemos mencionado anteriormente. Es bueno dejar bien claro también, que teniendo el Partido Nacional, 61 diputados, sólo necesita de 4 diputados más para lograr la mayoría simple de 65, que le permita hacerse con el control definitivo del Congreso Nacional, el próximo 25 de enero, de 2018.

Pero el líder del Partido político la Alianza Patriótica, el General Romeo Vásquez Velásquez; parece que, por motivos oscuros, junto con sus 4 diputados electos que serían el fiel de la balanza para el control del Congreso; se estarían plegando al Partido de gobierno, aduciendo que lo hace por la gobernabilidad el país, cuando en realidad es todo lo contrario. ¡Que triste ironía! Porque paradójicamente, el General Romeo Vásquez Velásquez, durante toda su campaña política, se proclamó como un furibundo anti JOH y anti releccionista. Si el ciudadano Romeo Vásquez Velásquez junto con sus cuatro diputados electos, no rectifica el próximo 25 de enero, de 2018, en la elección de la junta directiva en propiedad del Congreso Nacional de la República, serán también responsable ante la historia, de todo lo malo que le pueda suceder a Honduras en los próximos días, meses y años.

Es bueno que se sepa también, que el Barón de Montesquieu, en la época de la revolución francesa, alrededor de 1789, sentenció: “para que no pueda abusarse del poder, es necesario que por la misma disposición de las cosas, el poder limite al poder”. También el gran pesador de la libertad, Lord Acton, dijo lo siguiente: “el poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Así pues, si tan sólo el actual gobernante, JOH, en un gesto de buena voluntad política y de amor a Honduras, permitiera que la Oposición política, controle el próximo Congreso Nacional de la República; lo más probable, es que la actual crisis política que vivimos, estaría en vías de solución.

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