El factor político y económico en el desarrollo de Honduras

(Por: Filiberto Guevara Juárez) Según el diccionario de la Real Academia Española, factor es: elemento o causa que actúa junto con otros. Bueno, entonces lo que debemos dilucidar nosotros los hondureños, en el actual marco del diálogo político nacional, auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es, cuál es el principal factor que afecta nuestra capacidad de desarrollarnos socioeconómicamente. ¡He ahí el gran problema a resolver! Así pues, con motivo del diálogo político nacional, entre las distintas fuerzas políticas en contienda, por hacer prevalecer sus intereses y puntos de vista; se hace necesario arrojar ideas propositivas que ayuden a resolver el problema ingente actual e histórico que vivimos los hondureños, en cuanto a nuestra falta de desarrollo socioeconómico.

Se trata pues, de dar nuevas ideas al respecto, y no, de estar alimentando más odios entre la familia hondureña. Tal parece que nosotros los hondureños estamos faltos de ideas propositivas. Nos hemos convertido en la nación de las quejas. La falta de confianza mutua nos está haciendo mucho daño en el esfuerzo por impulsar al actual diálogo político nacional, que nos conduzca a resolver nuestros ingentes problemas como nación.

Debemos tomar conciencia que nosotros los hondureños somos una nación única en el gran concierto de las naciones del mundo y, como tal, debemos encontrar nuestro propio camino para resolver mediante acuerdos políticos por consenso, nuestros grandes problemas de Estado y de país. ¡Aprovechemos esta gran oportunidad de oro que nos facilita la ONU! Para eso debe servir nuestro poder soberano, y no, para encubrir actos de corrupción e impunidad del presente y del pasado. Parece ser que, nuestra clase política gobernante, en el transcurso del tiempo se ha encargado de institucionalizar a nivel público y privado, todo un sistema de corrupción e impunidad, que urge combatir, creando todo un nuevo sistema anticorrupción y anti impunidad, mediante acuerdos políticos pertinentes. Para que eso suceda, se necesita más amor a Honduras y, de buena voluntad de quienes actualmente están participando en diálogo político nacional.

Bueno es, que no nos enfrasquemos tanto en discusiones estériles del “que”, sino, “cómo” vamos a resolver nuestros problemas socioeconómicos. El diagnóstico ya está hecho. Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en el año 2017, reveló, que somos el país más pobre del continente americano. Guatemala y Haití son menos pobres que nosotros. Esto es muy lamentable.

El actual diálogo político nacional, debemos aprovecharlo al máximo. Es por eso, que en dicho diálogo, nuestra clase política, debe dilucidar de entrada, cuál es el principal factor que afecta nuestro desarrollo socioeconómico. Para esto, se debe revisar nuestra historia como Estado, dizque independiente. En dicho sentido, la doctora Ethel García Buchard, historiadora, docente e investigadora del departamento de Historia, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH); en su obra: Una revisión a las prácticas electorales y cultura política en Honduras durante el siglo XIX (1812-1894), nos aclara cual ha sido el principal factor en nuestra falta de desarrollo socioeconómico: nuestra inestabilidad política. Eso lo deja bien claro, ella. Nos recuerda además, que después de nuestra independencia en 1821. Tan sólo, “entre 1841- 1883 (42 años), se dieron 46 sucesiones presidenciales, donde 8 gobernantes ocuparon la primera magistratura del país e incluso se reeligieron por más de un período”. ¡He ahí nuestro gran problema histórico y actual!

Recordemos que nuestra hermana república de Costa Rica, tiene una clara estabilidad política desde 1870. Es quizá, por eso, que Costa Rica nos supera en todos los índices de desarrollo socioeconómico. Insistimos: no nos equivoquemos, el principal factor de nuestra falta de desarrollo socioeconómico, es el factor político. En dicho sentido los grandes economistas, Daron Acemoglu, profesor de economía en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y, James A. Robinson, politólogo y economista y profesor en la Universidad de Harvard, en su famosa obra: Por qué fracasan los países, producto de una minuciosa investigación durante 15 años, en la página 89 de dicho libro, dicen lo siguiente: “tal y como señaló el economista Abba Lerner en la década de 1970: ‘La economía ha ganado el título de la reina de las ciencias sociales eligiendo como campo los problemas políticos resueltos’”.

Por lo tanto, no debemos tener la menor duda, que nosotros los hondureños históricamente hemos venido dando tumbos en dicho sentido. Quizá, el último gran error político que cometimos, fue el golpe de Estado del 28 de junio de 2009; el cual se dio sin necesidad, porque el entonces presidente de la república, Don José Manuel Zelaya Rosales, no controlaba ninguna de nuestras instituciones republicanas, ni aún al mismo Poder Ejecutivo, ya que varios de los ministros de su gabinete, pasaron a formar parte del nuevo gobierno pos-golpe de Estado. Eso quedó más que demostrado y, no necesita mayor discusión. No se debe patinar sobre ese tan doloroso y deletéreo asunto para nuestro país. Lo más triste, es que, para colmo de males, agregamos en los últimos años, la crisis pos-electoral, del 26 de noviembre, de 2017. Tan sólo porque las elecciones generales no fueron transparentes y, el actual gobernante, Juan Orlando Hernández Alvarado, haciendo caso omiso a nuestra triste historia, se le antojó reelegirse arbitrariamente, al margen de lo establecido en nuestra actual Constitución política.

Todo ello, con la complicidad aberrante, jurídicamente, de una Corte Suprema de Justicia, que él mismo había conformado a la medida de sus intereses, para tal efecto. En cuanto al delicado asunto de la reelección, que se aborda como tema de discusión en el actual diálogo político nacional, se debe estar claro que, sólo el Poder Constituyente, expresado en el único soberano político que es el pueblo, debe decidir sobre tan delicado asunto de nación y de Estado. Así lo da entender nuestra actual Constitución política, al expresar en su artículo número 2 lo siguiente: “La soberanía corresponde al pueblo del cual emanan todos los poderes del Estado que se ejercen por representación. La suplantación de la soberanía popular y la usurpación de los poderes constituidos se tipifican como delitos de traición a la Patria. La responsabilidad en estos casos es imprescriptible y podrá ser deducida de oficio o a petición de cualquier ciudadano.”. Por lo tanto, ningún poder constituido, llámese Poder Legislativo, Poder Judicial y mucho menos, el Poder Ejecutivo, puede estar sobre la voluntad soberana del pueblo, o nación entera.

Así pues, en el actual diálogo político nacional, lo más urgente es encontrarle solución a nuestro grave problema político. Se debe comenzar para tal efecto, por resolver lo más pronto posible, todo lo relacionado a la actualización de la identificación de todos los hondureños, a través de la emisión de una nueva cédula de identidad. Lo cual abre el camino para la depuración del censo electoral, y de esa manera transparentar las próximas elecciones generales, y, que los “muertos” no sean un factor determinante en la elección del Presidente de la Republica, diputados, y alcaldes. Además se sabe que nuestras elecciones generales son antidemocráticas, porque el pueblo vota; pero las camarillas corruptas de políticos eligen. Lo otro que reviste carácter de urgencia, son las reformas político-electorales, lo más pronto posible, porque después ya no habrá tiempo para su ratificación constitucional, vía Congreso Nacional de la República.

De no hacerse esto, el actual partido político gobernante, el Partido Nacional de Honduras, saldría ganando, al mantenerse el actual estatus quo que tanto le conviene a sus intereses particulares. Para concluir en lo referente al factor económico y hasta social. Se debe entender que, una vez resueltos los principales problemas políticos, dichos problemas socioeconómicos, los iremos resolviendo poco a poco, en el transcurso del tiempo, y no pretender hacerlo al revés. Claro está, que todos los acuerdos políticos que se logren por consenso en la mesa de diálogo para tal efecto, deben adquirir un carácter vinculante a nivel del Congreso Nacional de la República.

De lo político, depende la solución a los problemas socioeconómicos, mediante el fortalecimiento republicano e institucional, en el marco de un Estado de Derecho, que garantice seguridad ciudadana y, seguridad jurídica, que atraiga la inversión extranjera, y aliente al inversionista nacional. Con esto se crearán los empleos que tanto necesita nuestro país. Concomitantemente, se deberá implementar una política de simplificación administrativa, y una tributación competitiva, tal como recientemente lo recomendó, la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC). Todo esto en el marco del artículo número uno de nuestra Constitución política, la cual reza lo siguiente: “Honduras es un Estado de Derecho, soberano, constituido como República libre, democrática e independiente para asegurar a sus habitantes el goce de la justicia, la libertad, la cultura y el bienestar económico y social.”

San Pedro Sula, 12 de septiembre de 2018.

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