Estás aquí
Inicio > Editorial > Opinion > El hormiguero

El hormiguero

(Por Lenin Túpac Alfaro) Casi dos meses han pasado desde las elecciones generales y se cumplió algo que, muy a mi pesar, debo reconocer. Ya lo esperaba. Y es que fuimos a elecciones y nada cambió, todo sigue igual, la clase política en nuestro país es testaruda y no aprende y no se deja enseñar por la historia, el afán de volverse ricos unos y de volverse poderosos otros, hace de nuestra realidad una crisis y de una crisis nuestra realidad, somos el ejemplo perfecto en el mundo de cómo no debe ser la democracia.

Ni escogiendo a propósito, los peores representantes de una sociedad, se podría igualar la constelación de estrellas de nuestro firmamento politiquero. Es una alineación de astros que sólo sucede una vez cada 200 años y usted y yo tenemos el «privilegio» de estar conviviendo con estos ilusionistas, embaucadores, vendedores de mentiras, con ínfulas mesiánicas y corazón de ladrón.

Pero debemos aceptar amargamente que también nosotros, los que no pertenecemos a la clase política dominante, hemos contribuido en menor o mayor medida, según sea el caso, a la creación y reproducción de este monstruo parricida que hoy nos atormenta.

Si bien es cierto que tenemos que buscar la manera de cómo acabar con las viejas estructuras de explotación, latrocinio, miseria y muerte, no menos cierto es que vamos a tener que empezar por cambiar nosotros como sociedad, donde la ética, el trabajo bien hecho y la disciplina sean la fuerza y el conocimiento, nuestra luz.

Debemos de empezar a diferenciar las causas de los efectos y las tácticas de la estrategia, a darle importancia a la teoría para poder hacer andar la práctica, dejar de ser sumisos y obedientes y hacernos líderes, cuestionando y debatiendo ideas y hechos concretos, dejar de ser seguidores obcecados y convertirnos en guerreros de principios.

Y una vez que podamos convertirnos en hombres y mujeres nuevos, entonces se revelarán ante nuestros ojos las maravillas del desarrollo, del bienestar y de la modernidad que estaban ocultos.

De seguir repitiendo lo que venimos haciendo en los dos últimos siglos, entonces los resultados seguirán siendo invariables. Vamos a tener que hacer lo que nunca hemos hecho para tener lo que nunca hemos tenido (aunque suene a frase facebookera).

Tercos y taimados son nuestros gobernantes y todos los representantes de la superestructura estatal, pero supersticiosos, acomodados e inconscientes hemos sido nosotros porque fuimos y somos testigos y víctimas, pero también cómplices de la mentira y el fraude.

Ya los líderes y dueños de la partidocracia burguesa empezaron la nueva campaña electoral. Si usted no se ha enterado lo invito a poner su televisor en slow motion y verá que diálogo es igual a negociaciones entre cúpulas y nuevamente estamos siendo engatuzados para ir a votar (aunque faltan cuatro años) porque los votos son chambas y las chambas son privilegios.

En 2009, 2013 y apenas ayer en 2017 se revolvió el hormiguero. ¿Pero, todo sigue igual y nada ha cambiado? ¿Usted que cree?

Deja una respuesta

Top