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El modelo económico chino

(Por Edmundo Orellana) Sacar a más de 700 millones de la pobreza en pocas décadas es, ciertamente, una proeza extraordinaria y eso es lo que ocurrió en la República Popular China. Y no solo eso. Ya es una gran potencia mundial en todos los campos, especialmente en el tecnológico y militar, y amenaza convertirse en la primera economía del mundo.

Este complejo fenómeno que es China moderna motivó al abogado Rodil Rivera Rodil para sumergirse en sus profundidades, consultando las fuentes más actualizadas y autorizadas, con el propósito de desentrañar sus enigmas y verificar si su sistema responde a los cánones marxistas, en cuyo caso constituiría la prueba irrefutable de que lo propuesto por Carlos Marx es el camino correcto para la humanidad.

El abogado Rodil Rivera es un reconocido estudioso, cuyas investigaciones comprenden una gran diversidad de temas que van desde la infinitud del universo hasta la desigualdad, pasando por la historia y la poesía, las que ha publicado para deleite de los pocos que hoy leen en nuestro país. Y es que la afición a la lectura se ha perdido, particularmente en las universidades, cuyos docentes no exigen a sus estudiantes investigar seriamente los temas de la asignatura, conformándose con la información, nada segura, por cierto, que ofrece Google, el principal buscador de Internet.

De este esfuerzo intelectual del abogado Rodil Rivera Rodil nos ofrece un ensayo intitulado “El modelo económico chino. ¿El futuro de la humanidad?”, que publicó CEDOH, fiel a su política editorial de ofrecer únicamente lo mejor.

Nos va guiando por aspectos históricos, políticos, económicos, hasta ofrecernos sus conclusiones, con lo que logra provocar el interés del lector sobre un complejísimo fenómeno histórico, cultural, económico y político, cuya vigencia actual es incuestionable y, para algunos, amenazador.

Quien quiera informarse sobre esa gran proeza del régimen chino debe leer el libro, porque, sin petulancias académicas ni cargas ideológicas, muestra, mediante una narración de fácil lectura, cómo se fue forjando el modelo que hoy rige la República Popular China. Temas difíciles los expone magistralmente y los torna de fácil comprensión, demostrando su indiscutible vena de escritor. Bueno, lo que se hereda no se hurta. Es hijo de uno de los más grandes juristas de la historia hondureña, maestro de generaciones, el abogado Alejandro Rivera Hernández, cuyo recuerdo siempre está presente en los estudiosos del Derecho por su dedicación a la cátedra y por sus libros, en los que planteaba provocadoras tesis sobre temas constitucionales y otras disciplinas del Derecho. Mi generación fue la última que disfrutó de su cátedra y es de los maestros más recordados.

Sobre el modelo chino se ha dicho que es “socialismo con características chinas”, “el fascismo del siglo XXI” y “neoliberalismo con características chinas”. Nadie tiene la última palabra. El abogado Rodil Rivera Rodil reconoce que el camino ha sido doloroso para el pueblo chino desde que Sun Yat-sen proclamó la República hasta hoy, que han habido etapas de colosales fracasos y épicos avances, en las que la reciedumbre del pueblo chino se ha probado al máximo y en las que no ha faltado explosiones sociales como la que fue reprimida con la masacre en la Plaza de Tiananmén, con lo que el régimen chino dejó claro que nada desviaría la dirección que su timonel, Deng Xiaoping, había acordado, aunque aparenta ser diametralmente opuesta a lo que predicaba y aplicaba Mao.

Reconoce también que la democracia, tal como nosotros la concebimos, no es el modelo seguido por los chinos, cuyo gran timonel es el Partido Comunista, al vértice del cual se coloca su líder máximo, Xi Jinping, quien, emulando al mandatario hondureño, logró que se reformara la Constitución para continuar en el poder indefinidamente. Al menos en eso, nos parecemos a los chinos.

Y, finalmente, nos comparte la fórmula mágica descubierta por los chinos para mantener una fuente inagotable de recursos financieros, que le permite comprar deuda soberana (es el principal acreedor de Estados Unidos), empresas multinacionales, inmensas cantidades de tierra en África y en algunos países de Latinoamérica y financiar extraordinarios proyectos de infraestructura en todo el planeta. Ha invadido el mundo y está por dominarlo, sin necesidad de fuerza militar, simplemente con, lo que algunos llaman, “el silencio del dinero”.

Concluye el abogado Rodil Rivera Rodil que el régimen chino, aunque aparenta ser un régimen autoritario, se diferencia del hitleriano, mussoliniano y otros de corte fascista, en lo siguiente: se trata de un régimen de transición entre el capitalismo y el socialismo.

Recibimos con entusiasmo este nuevo aporte, que seguramente, será un éxito editorial, del abogado Rodil Rivera Rodil, de cuya amistad nos orgullecemos por su preclara inteligencia, su profunda cultura y la inequívoca coherencia entre sus convicciones políticas y su conducta ciudadana.

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