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El pueblo sin vacunas, con hambre y JOHA viajando por Europa

Por : Juan Alfaro Posadas

Mientras el pueblo hondureño sigue sin vacunarse contra la Covid-19, no tiene empleo, aguanta hambre, carece de educación y es víctima de la violencia, Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) y su séquito, se dan la gran vida en Europa.

Hernández Alvarado, su mujer Ana García Carías; Héctor Leonel Ayala Alvarenga, Ebal Díaz, David Chávez, Samuel Reyes, Lisandro Rosales, Evelio Reyes y otros politiqueros, en un número superior a los cuarenta, hacen “tours” por varios países de Europa, a expensas de nuestros impuestos.

A estos tipos poco o nada les importa que el pueblo hondureño carezca de vacunas anti Covid-19, y que los estudiantes no cuenten con internet, pupitres, pizarrones y computadoras en sus centros educativos.

También, les importa un bledo que los triajes, centros de salud y hospitales carezcan de camas, medicamentos, personal, y de lo más elemental para su funcionamiento normal.

Estos tipos con sus acciones demuestran un desprecio profundo – jamás visto – hacia la inmensa mayoría de habitantes del país, que subsisten en la pobreza y miseria.

En sus viajes innecesarios por Alemania, Israel y España derrochan muchos millones de lempiras en hoteles de lujo, en sus compras personales, alimentación, vinos, finos licores y caviar, más los gastos de mantenimiento del avión jet presidencial, que perfectamente podrían servirnos para la compra de vacunas.

Y el colmo de los colmos es que estos tipos, con lujo de cinismo e hipocresía llegan a golpearse el pecho en un país, como Israel, donde el 73,1 % de la población practica el Judaísmo, pues es la religión más seguida. Lo que menos se practica es el cristianismo, en un 3 por ciento, aproximadamente.

La situación de la religión en Israel es singular: se trata del único país del mundo donde la mayor parte de sus habitantes es de religión Judía.

Como vemos, Hernández Alvarado y sus acompañantes se adaptan a cada circunstancia, según sus intereses. En Honduras, los vemos actuar como católicos y evangélicos, pero en el fondo no son más que “sepulcros blanqueados”, como llamó Nuestro Señor Jesucristo a los hipócritas y fariseos, hace más de dos mil años.

¿De qué puede servirle al pueblo empobrecido de Honduras que JOHA y su equipo de turistas lleguen a orar ante el Muro de Los Lamentos en Israel?

La respuesta es, de nada, porque son farsantes, mentirosos, corruptos, traidores, etc. Oran de labios, pero en su interior, lo que tienen es podredumbre y maldad. Se les identifica por sus hechos, acciones, obras o frutos, y no por sus estériles palabras.

¿Y cuáles son los frutos de JOHA y compañía? Esos frutos son: alta corrupción, vínculos con el narcotráfico, venta del país a pedazos mediante el proyecto de las Zonas Especiales de Empleo y Desarrollo (ZEDE), saqueo al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), robo de más de mil 200 millones de lempiras destinados a combatir la pandemia del coronavirus, violación constante de la Constitución y las leyes e inseguridad, entre otros lastres.

Asimismo, JOHA, además de controlar la Casa de Gobierno, manipula a su antojo el Poder Legislativo, el Poder Judicial, la Fiscalía General del Estado, las Fuerzas Armadas y demás instituciones, actuando como un narco dictador.

Ojalá que estos sean los últimos viajes del señor Hernández Alvarado y compañía, porque ya estamos hartos de tanto desacierto, saqueo, engaño, despilfarro del presupuesto nacional, y burla al electorado, al quedarse en el poder Ejecutivo mediante fraude y al margen de la Carta Magna.

Cuando regrese al país debe confesarnos con evidencias y detalles, cuáles son los logros o ganancias para el país con sus viajes de placer, llevando a decenas de burócratas inútiles, mercenarios de la fe cristiana, y sumamente cuestionados por sus prácticas oscuras.

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