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El Tigre Bonilla habría salido de Honduras para entregarse a EE.UU. por cargos de narcotráfico

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

El exdirector de la Policía Nacional de Honduras, Juan Carlos el Tigre Bonilla, habría salido del país para entregarse a la justicia de EE.UU. luego que la fiscalía federal de Nueva York formalizara cargos en su contra por presuntos vínculos con el narcotráfico y de haber operado bajo las órdenes del exparlamentario Tony Hernández.

Radio Globo ConfidencialHN fueron informados sobre la salida del exfuncionario -quien se declaró inocente de los cargos que le imputan- a través de Nicaragua a fin de entregarse a los agentes de la DEA y ser trasladado al país del norte para responder a las acusaciones formuladas por el fiscal Geoffrey Berman.

No obstante, otras fuentes a las que pudieron acceder ambos medios, niegan que Bonilla haya viajado al país vecino aunque señalaron que esa acción obedece a una estrategia para despistar a las autoridades locales que podrían requerirlo en las próximas horas por presunto blanqueo de capitales.

Otros informantes consultados indicaron que el exjerarca policial tendría previsto entregarse en una fecha no determinada en Ciudad de Guatemala y posteriormente viajaría a Nueva York para someterse al proceso incoado en su contra.

Por su parte, una persona de elevada honorabilidad y que forma parte del círculo de confianza del Tigre no confirmó ni descartó la salida del país del referido personaje a fin de ponerse a disposición de las autoridades judiciales de EE.UU.

Las fuentes aseveraron a Radio GloboConfidencialHN que hay otros operadores que recurrirían a este método, pero declinaron de hacer comentarios sobre las fechas y nombres de individuos que pertenecieron a la estructura criminal del exjefe narco Hernández, quienes que se entregarían por voluntad propia antes de ser perseguidos y liquidados por comandos paramilitares que actúan bajo el amparo del Estado hondureño.

Entre las entregas a concretarse se encuentra Bonilla, pues la fiscalía neoyorquina asegura que siguió órdenes del excongresista en el sentido que conspiró para introducir drogas a EE.UU. y de efectuar asesinatos de rivales, según confesiones obtenidas por los testigos que están colaborando en el proceso.

Desde hace días se desconoce el paradero del exjefe policial; el lunes emitió un comunicado en el que negó las acusaciones, al tiempo que sostuvo que “no tengo ni he tenido relación alguna, con el fin de delinquir, con el narcotraficante convicto Juan Antonio Hernández, ni con su hermano u otros delincuentes mencionados en los testimonios y alegatos de la Corte Federal de Estados Unidos».

Las últimas comparecencias que realizó Bonilla fueron en varios noticieros locales; aseveró en sus intervenciones que «esto va a retumbar, voy a decir la verdad con relación al narcotráfico» y añadió que «nunca fui mandadero de un político».

Advirtió en esas ocasiones que “voy a decir todo lo que sé sobre el narcotráfico en el país, no puede ser que un narcotraficante lo acuse a uno, pero hay que enfrentarse y demostrar los hechos”.

Radio Globo ConfidencialHN intentaron comunicarse durante la jornada con el comisionado en retiro para obtener una reacción sobre la persecución penal emprendida por la fiscalía federal de Nueva York, sin embargo, no obtuvieron respuesta; apenas se limitó a leer los mensajes enviados.

TIGRE FUE COLOCADO EN LA CÚPULA POLICIAL POR INFLUENCIAS. Estos medios también supieron que el nombramiento de Juan Carlos Bonilla fue inspirado por una funcionaria del Departamento del Estado de EE.UU., quien sirvió por varios años en la embajada situada en Tegucigalpa.

Las fuentes confiaron que Andrea Lewis fue la jefa de la sección antinarcoticos y aplicación de la ley que opera desde la sede diplomática norteamericana; aprovechó esa posición para ir cabildeando con la entonces jefa de misión Lisa Kubiske y la exrectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos, para que sugirieran el nombramiento de Bonilla al frente de la Policía Nacional, en sustitución de Ricardo Ramírez del Cid.

Esas influencias fueron basadas en la capacidad de mando y liderazgo de ahora imputado, por lo que hubo una rápida y evidente empatía entre Kubiske, Castellanos y Bonilla, que a la postre este personaje terminó convirtiéndose en el protegido de ambas. Meses después, hubo cierto distanciamiento de la representante de Washington tras el surgimiento de informes de la cancillería estadounidense sobre una posible suspensión de 50 millones de dólares en asistencia monetaria a las fuerzas de seguridad por violaciones a DDHH que habría cometido el exjerarca.

Sobre el tema, el influyente senador demócrata Patrick Leahy insistió durante años que no se podía confiar en el Tigre por su historial relacionado con escuadrones de la muerte; uno de los asistentes del legislador dijo al portal especializado en delincuencia organizada InSight Crime que «en lo que se refiere a que EE.UU. es su mayor aliado en las operaciones antidrogas, nuestro aliado es Honduras, no el jefe de la policía».

Leahy, quien es un acérrimo crítico del Ejecutivo nacionalista de Juan Orlando Hernández, declaró a Univisión que «durante años, yo y otros advertimos que no se podía confiar en el general Bonilla, según informes que lo implican en el tráfico de drogas y otros delitos, incluido el asesinato», al tiempo que insistió que la Casa Blanca «está cometiendo el mismo error» con el líder nacionalista que es sindicado en actividades criminales.

Cabe recordar que la fiscalía neoyorquina calificó al exdirector policial de ser agente doble porque, mientras colaboraba eficazmente con las agencias federales de aplicación de la ley, proporcionaba sin demoras a los cárteles información sensible sobre rutas por donde se trasegaba la droga, así como las operaciones de interdicción aérea y marítima para evitar la confiscación de toneladas de estupefacientes.

El Tigre, en caso que fuera hallado culpable, enfrenta una pena que oscila entre los 30 años de prisión y cadena perpetua por cargos relacionados con el narcotráfico y uso de armas para movilizar drogas hacia EE.UU. mientras estuvo activo en la fuerza pública.

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