sábado, noviembre 28, 2020
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El Tigre Bonilla retorna a Honduras tras declarar en EE.UU. por vínculos con el narco

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

El exjefe policial Juan Carlos el Tigre Bonilla se encuentra de regreso en Honduras, meses después de haberse presentado ante la justicia de EE.UU. tras ser acusado por delitos de narcotráfico, según varias imágenes a las que tuvieron acceso Radio Globo y ConfidencialHN.

Un informante que pidió mantenerse en el anonimato para no ser sujeto de persecución, confirmó a ambos medios que el comisionado en retiro se encontraba tomando café junto a otra persona la noche del 30 de octubre anterior en un centro comercial aledaño al anillo periférico sur de la capital; la descripción del sujeto coincide con la apariencia física de Bonilla, por lo que se confirma que el exjerarca volvió al país en fecha no precisada.

La otra persona que acompaña al Tigre viste una camisa deportiva a rayas, vaqueros azul y porta una mascarilla, mientras que el ex alto oficial usa una guayabera blanca y un pantalón oscuro, por lo que se confirma que la instantánea fue tomada en la referida fecha en el centro comercial que opera a varios metros de una tienda mayorista por membresía.

Al momento que se capturó la imagen, el testigo dijo que en la puerta del picop que utilizaría ese personaje para movilizarse había un fusil R15; se desconoce si Bonilla puede portar la pesada arma de fuego que le serviría para defenderse de cualquier ataque armado en su contra.

La fotografía que tiene en sus manos ambos medios confirma de que el exdirector de la Policía Nacional volvió al país, aunque no se pudo precisar si fue por la vía terrestre o aérea y si contó con alguna colaboración de EE.UU. para su retorno.

No obstante, se da por descontado que el señalado por las autoridades de aquel país podría contar con protección armada tras haber dado información que compromete a la cúpula que dirige el país.

Cabe recordar que Bonilla fue imputado el 30 de abril anterior por la fiscalía federal neoyorquina que dirigía Geoffrey Berman por delitos de narcotráfico y portación ilegal de armas.

Según el órgano acusador, el exfuncionario «presuntamente abusó de su posición oficial para proteger los envíos de cocaína y asesinó a un narcotraficante rival como parte de una conspiración que involucra a políticos hondureños de alto rango y miembros de la Policía Nacional».

En aquel momento, Berman y la agente especial de la DEA, Wendy Woolcock, dijeron que el Tigre «fue acusado en la corte federal de Manhattan de conspirar para importar cocaína a los Estados Unidos, y delitos relacionados con armas que involucran el uso y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos».

«Juan Carlos Bonilla Valladares, el exjefe de la Policía Nacional de Honduras, presuntamente abusó de sus cargos en la policía para ignorar la ley y desempeñar un papel clave en una violenta conspiración internacional de narcotráfico. Como se alega, en nombre del excongresista hondureño convicto Tony Hernández y su hermano el presidente, Bonilla Valladares supervisó el transbordo de varias toneladas de cocaína con destino a EE.UU., utilizó ametralladoras y otras armas para lograrlo, y participó en violencia extrema, incluido el asesinato de un traficante rival, para promover la conspiración. Ahora Bonilla Valladares ha sido marcado como un forajido y acusado de crímenes que podrían enviarlo a una prisión estadounidense de por vida», dijo el exfiscal.

Por su parte, Woolcock declaró que el ex alto funcionario «supuestamente usó su posición de alto rango para influir en aquellos que trabajan para él y proteger violentamente a los narcotraficantes políticamente conectados que contrabandearían cocaína con destino a EE.UU. Esta fue una violación flagrante y horrible del juramento de Bonilla Valladares para proteger a los ciudadanos de Honduras. La presentación de estos cargos es otra acción positiva tomada por EE.UU. para llevar a los funcionarios corruptos ante la justicia».

«Para protegerse de la interferencia de las fuerzas del orden público y para facilitar el paso seguro a través de Honduras de varios cargamentos de cocaína, los narcotraficantes pagaron sobornos a funcionarios públicos, incluidos ciertos presidentes, miembros del Congreso Nacional de Honduras y miembros de la Policía Nacional, incluyendo a Bonilla Valladares», reza la acusación.

Luego de la imputación, Bonilla negó los hechos a través de un comunicado, al tiempo que sostuvo que «no tengo ni he tenido relación alguna, con el fin de delinquir, con el narcotraficante convicto Juan Antonio Hernández, ni con su hermano u otros delincuentes mencionados en los testimonios y alegatos de la Corte Federal de EE.UU.».

Señaló que tiene copia de todos los informes girados a sus superiores mientras fungió la dirección de la Policía Nacional entre 2012 y 2013, así como al Ministerio Público, Comisionado Nacional de Derechos Humanos y la Comisión Depuradora a fin dejar constancia sobre los resultados de su gestión.

Las últimas comparecencias que realizó Bonilla fueron en varios noticieros; aseveró en sus intervenciones que «esto va a retumbar, voy a decir la verdad con relación al narcotráfico» y añadió que «nunca fui mandadero de un político».

Advirtió en esas ocasiones que «voy a decir todo lo que sé sobre el narcotráfico en el país, no puede ser que un narcotraficante lo acuse a uno, pero hay que enfrentarse y demostrar los hechos».

No obstante, el sindicado se vio obligado a entregarse en mayo anterior para regularizar su condición legal ante el tribunal norteamericano de Manhattan; en su estancia, tuvo los primeros acercamientos con la fiscalía y habría entregado vasta información sobre las redes de narcotráfico.

Asimismo, tuvo la oportunidad de acogerse al programa de testigos protegidos del Departamento de Justicia, en el sentido que pudo negociar algunos acuerdos en los primeros acercamientos que tuvo con las autoridades judiciales, que le permiten ser un colaborador eficaz.

Entre los beneficios logrados por el exdirector de la fuerza pública fue sacar a su familia de Honduras para no verse asediada; presentó información precisa sobre el narcotráfico, las rutas por donde transita la droga, quiénes habrían colaborado con él en el trasiego de toneladas de cocaína hacia el país del norte y cómo esta estructura ha venido operando al amparo de reconocidos líderes políticos y funcionarios de las fuerzas de seguridad y defensa.

Las fuentes que consultaron periodistas de Radio Globo ConfidencialHN confirmaron que el encausado se vio obligado a salir del país a través de Nicaragua, ya que supo que era sujeto de vigilancia por los aparatos de inteligencia del Estado y temía ser capturado o liquidado por la  información que tiene en sus manos y cuya revelación pondría en jaque a la clase política y a los responsables de los aparatos de defensa y seguridad pública en sus relaciones con los cárteles de la droga.

Acerca de la salida de Honduras del exservidor policial, se pudo constatar que fue sustraído de su vivienda ubicada en una residencial de la periferia sur capitalina a través de varios vehículos blindados, en una operación secreta y posteriormente fue trasladado hacia la referida nación centroamericana.

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