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Elecciones “transparentes, pacíficas y democráticas”

Por: Juan Alfaro Posadas 

El Consejo Nacional Electoral (CNE) emitió ayer la declaratoria oficial de los resultados de las elecciones primarias e internas, celebradas el domingo 14 de marzo de 2021.

La presidenta de ese organismo electoral, Ana Paola Hall, compareció a las 11:00 de la noche en cadena nacional de radio y televisión, donde dijo que las pasadas elecciones fueron las más “democráticas, pacíficas y transparentes” de la reciente historia.

También aseguró que fueron las elecciones más observadas y supervisadas por los veedores sociales.

Todas esas aseveraciones, indudablemente, que representan una desfachatez, ironía, cinismo, hipocresía e insulto a la inteligencia y talento del pueblo hondureño, de parte de la señora Hall, en representación del nuevo y ya desprestigiado Consejo Nacional Electoral.

Muchos creen que de repente la presidenta del CNE se equivocó en sus apreciaciones, porque dijo lo contrario de lo que en verdad ocurrió en esos comicios, donde participaron los partidos Liberal, Nacional y Libertad y Refundación (Libre).

La pasada jornada electoral estuvo signada por el monstruoso fraude, fríamente concebido por las élites de dichos partidos políticos para consolidar las estructuras del narco Estado hondureño.

Las cúpulas cachurecas, Libre, “yanismo” y viejo “florismo” liberal – que se mantienen sentadas en los sellos y banderas de esos partidos – ordenaron a sus títeres o peones en el CNE a montar un proceso electoral viciado, bochornoso e irrespetuoso hacia los ciudadanos hondureños honestos.

El tal CNE no tiene ninguna diferencia de fondo con respecto a los desaparecidos Tribunal Nacional de Elecciones (TNE) y Tribunal Supremo Electoral (TSE), muy cuestionados, y que por eso se les extinguió. Lo único que ha cambiado son los rostros de sus integrantes y la participación del partido Libre.

Según los resultados divulgados por el CNE, los candidatos presidenciales que se enfrentarán en las elecciones generales de noviembre próximo, son: Nasry Juan Asfura Zablah, partido Nacional; Iris Xiomara Castro Sarmiento, Libertad y Refundación; y el ex convicto Yani Benjamin Rosenthal Hidalgo, del partido Liberal.

También participarán en esa contienda electoral otros once partidos, la mayoría de ellos de reciente inscripción, y se les conoce como organizaciones políticas “chingaste”.

Libre representaba la segunda fuerza política en el país, pero después de las internas de marzo, pasó a la tercera, y si la alianza honesta que está en formación se inscribe y triunfa, ese instituto político pasaría a la cuarta categoría.

A juicio de los observadores del acontecer político, José Manuel “Mel” Zelaya Rosales es el responsable que Libre haya descendido un escalón en su importancia, por sus componendas con Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA), Carlos Flores Facussé y Yani Rosenthal.

JOHA y Flores Facussé, en representación de los sectores más oscuros del país, han obligado a Mel Zelaya a aceptar que Yani “gane” las internas, mediante fraude, y se convierta en el más cercano contendor débil del partido Nacional, en los próximos comicios.

Al fin y al cabo el ex gobernante forma parte del sistema y está convencido que debe mantenerse el statu quo, donde los perjudicados son los compatriotas desempleados, enfermos, sin educación y hambrientos.

Los cachurecos, de la mano del usurpador del Ejecutivo, se preparan, afilan sus colmillos y alistan sus maletas de dinero del Estado y de dudosa procedencia para comprar votos, conciencias, acaparar el transporte y contratar a personas venales que les puedan inflar las urnas el domingo 28 de noviembre de este año.

Pongámonos alerta y preparémonos para enfrentar esa mascarada electoral, porque los “cachos” vienen con todo. Ellos piensan montar un gigantesco fraude que supere al del 14 de marzo, y para cristalizar esa aspiración pretenden reemplazar al representante que tienen en el CNE, por uno más agresivo, inescrupuloso y dispuesto a lo que se venga.

Todo ello corresponde a un plan, elaborado junto a la Embajada de Estados Unidos, que permita blindar por un tiempo a (CC-4) para que no se lo lleven extraditado a Nueva York, por sus vínculos con el narcotráfico internacional.

En consecuencia, la única opción que nos queda a los hondureños honestos para rescatar la patria de manos de los corruptos y del narcotráfico, es conformar una sólida unión nacional opositora, en torno a un candidato presidencial de prestigio, capaz y con carisma, que podría ser Salvador Nasrralla. Por ese presidencialista votaríamos todos (as) en masa, ya que de lo contrario, seguirían los que mantienen secuestrado al país.

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