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Empresas que participaron en el saqueo del IHSS estafaron a la ENEE con software inservible

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las irregularidades y actos de corrupción en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) fueron callados de manera cómplice por varios gerentes generales, entre ellos, Emil Hawit, Roberto Ordóñez y Jesús Mejía, el actual jefe de la entidad, cuyo silencio está documentado por organismos contralores.

ConfidencialHN halló el extenso informe de auditoría del Tribunal Superior de Cuentas (TSC) comprendido entre el 1 de enero de 2014 y el 19 de agosto de 2016, el cual establece alrededor de 25 recomendaciones con relación a las irregularidades halladas en las dos gestiones nacionalistas.

Las recomendaciones están orientadas a los hallazgos hechos por el organismo contralor, pues encontraron que no se han reducido las pérdidas técnicas (transmisión, generación y distribución de electricidad por equipos obsoletos) y las no técnicas (robo, hurto y multimillonarias pérdidas); asimismo, adquisiciones cuyas anomalías fueron reportadas sin que hasta el momento la gerencia general de la ENEE haya ejercido sus buenos oficios para corregirlos.

Además, revela que las finanzas de la ENEE quedaron comprometidas durante siete años al firmar un contrato con el operador privado Energía Honduras, cuyo costo será de unos 40 mil millones de lempiras durante ese periodo y alerta que el contrato que sostiene con la empresa que entró en operaciones a mediados de 2016 y cuya suspensión implicaría multimillonarias demandas contra el Estado.

En la mayoría de las recomendaciones y comentarios de los auditores del TSC fueron ignorados por Mejía; gran parte de las sugerencias jamás fueron respondidas y otras tuvieron explicaciones que, al trasluz del análisis, no fueron convincentes o sus respuestas fueron meramente superficiales, por lo que la crisis en la ENEE es más profunda de lo que se ha revelado hasta el momento.

Respecto a las pérdidas técnicas, que oscilan entre el 30 y 34 por ciento, según estimaciones preliminares y oficiales y que han evitado que ingresen a las arcas de la ENEE que –hasta febrero de 2016– eran de unos ocho mil 640 millones de lempiras, Mejía nunca emitió una opinión técnica que justificara del porqué las pérdidas técnicas y no técnicas siguen siendo el talón de Aquiles de la empresa pública.

MÁS PERDIDAS PARA LA ENEE. “Sobre el particular, en fecha 14 de noviembre de 2016 mediante oficio APD/148-2016-TSC/ENEE se solicitó a Jesús Mejía, gerente general de la ENEE los comentarios sobre los hallazgos determinados en la auditoría piloto de desempeño sobre pérdidas no técnicas y generación de energía eléctrica practicada a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), de lo cual a la fecha de emisión del presente informe no se obtuvo respuesta”, fue el comentario hecho por el equipo de auditores.

Y es que la ENEE –de acuerdo al informe de auditoría– jamás pudo poner en práctica los controles en los resultados que deberá obtener el operador Energía Honduras en materia de reducción de pérdidas en la red de mantenimiento y distribución y se comprobó que los sistemas informáticos de la empresa pública de electricidad “no están preparados” para ejercer un control en las actividades que realice la nueva empresa y le dificultará validar la información.

Asimismo, quedó en evidencia que la ENEE no ha contratado personal para supervisar las actividades del operador privado, según el contrato de la alianza público privada que fue suscrito entre la Comisión para la Promoción de las Alianzas Público Privada (Coalianza), Banco Ficohsa, Energía Honduras y la ENEE, por lo que incumplió varias normas relacionadas al control interno de los recursos públicos, respecto a la eficiencia en la prestación de servicios, logro de objetivos, metas o resultados de una organización estatal.

También se violaron las prácticas de control respecto al diseño de medidas y prácticas orientadas que se adapten a los procesos que realizan las instituciones públicas, controles integrados de gestión y los análisis de costo-beneficio que sirva a los intereses, tanto de la empresa como de la sociedad hondureña, quien es la principal perdedora con el silencio cómplice de Jesús Mejía.

Cuando el TSC revisó el plan estratégico para el periodo 2011-2014, la ENEE  no ejecutó las inversiones y revisiones correspondientes para la reducción de pérdidas, ya que la Secretaría de Finanzas no autorizó para esos años ninguna partida presupuestaria para combatir las pérdidas tanto técnicas como no técnicas. Se tenía previsto invertir en unas trece actividades del Programa Nacional de Reducción de Pérdidas que hasta 2012 eran del 30.5 por ciento y se tenía previsto reducirlo hasta el 23.5 por ciento y cuyo monto era de 136 millones 107 mil 611 dólares.

Para determinar el grado de incompetencia de la ENEE, la gerente de la región noroccidental, Marilyn Caballero, a través del oficio APD/148-2016-TSC/ENEE hace una explicación en la que señala que las ineficiencias en la atención obedecieron a problemas con la flota vehicular ya que se encuentra en mal estado. Asimismo, destaca que la estatal no ha tenido medidores y que ha atrasado el proceso y se le ha pedido al cliente que compre el medidor, lo lleve a las oficinas para que sea activado, sumado el masivo despido de personal.

Aunque no hubo una respuesta contundente desde la gerencia de la empresa pública, el TSC mandó a pedir que se elaboren protocolos orientados a eficientar el servicio y pidió a Energía Honduras que dé cumplimiento a la recomendación.

El informe de auditoría establece que la ENEE jamás pudo destinar una estructura para la validación de la supervisión del contrato con Energía Honduras y terminó delegando la función en el supervisor, que es la empresa canadiense Manitoba Hydro International (MHI) suscrito el 13 de septiembre de 2016 por 12 millones 017 mil dólares, y al no realizar una validación a la información presentada por el supervisor del contrato, la ENEE podría dar por cumplido los resultados presentados por el operador sin que pueda comprobar de manera previa y autorice los pagos que podrían ser correctos.

ENEE A PUNTO DE PERDER 40 MIL 700 MILLONES. El TSC previó un escenario, en el cual se estima que el estado de resultados de la empresa durante los siete años que dura la concesión, “se obtiene una pérdida de acumulada de 27 mil 959 millones de lempiras aproximadamente en el año siete de la operación de EEH (Empresa Energía Honduras). Lo anterior sin contar con el pago de las inversiones referenciadas que suman 437 millones de dólares, unos 12,243 millones de lempiras”.

El organismo contralor explica que la futura condición de pérdidas que podría enfrentar la ENEE es que cuando se suscribió el contrato cuyos honorarios fijos se pagarán a EEH alrededor de mil 301 millones de dólares (30 mil 524 millones 842 mil 600 lempiras al cambio del 14 de mayo de 2017 que es de 23.4626 lempiras por dólar) que incluye mantenimiento y operación de la red, reducción en 17 puntos porcentuales las pérdidas totales en el sistema de distribución, la reducción de la mora que tienen clientes pequeños y altos consumidores con la estatal eléctrica, “valor que no se llega a cubrir con los flujos provenientes de la reducción de pérdidas según los cronogramas del contrato se registren déficit en resultados financieros de la empresa”.

“A que se incluyen inversiones por un monto de 437 millones de dólares (358 millones de inversión más 79 millones de financiamiento), que son requeridos para la prestación de los servicios contractuales, incluyendo la reducción de pérdidas. Esta inversión se debe pagar en los siete años de la duración del contrato, también los flujos provenientes de la reducción de pérdidas, que no son suficientes para cubrir los pagos respectivos”, alerta el equipo de auditores a la gerencia general de la ENEE.

Al cierre de esta investigacion, el gerente de la ENEE y subsescretario de Infraestructura y Servicios Públicos (Insep), Jesús Mejía, no ha proferido comentarios con relación al análisis, hallazgos y recomendaciones que realizó el año anterior el Tribunal de Cuentas.

A pesar de las reiteradas alertas del TSC, la ENEE no ha hecho gestiones para corregir los impasses que podría ocasionar que las finanzas de la empresa pública queden comprometidas por los próximos siete años para pagar el contrato con EEH por un total de mil 738 millones de dólares (40 mil 777 millones 998 mil 800 lempiras, incluyendo los 30 mil 524 millones de los honorarios fijos, más los 437 millones de dólares en inversiones)”.

Al mismo tiempo, existe un alto riesgo ya que, para lograr que el contrato sea rentable “se tenga que buscar un incremento en los ingresos de la ENEE, vía alza de la tarifa de venta de energía al consumidor final, lo que afectaría directamente a la economía de los usuarios y por ende, a la economía nacional”.

Hay un riesgo operativo ya que, por el déficit de las finanzas de la ENEE, no se pueda cubrir la totalidad o parte de los costos de generación, lo que podría ocasionar que los operadores privados suspendan el servicio al alegar falta de pago o iliquidez y provocaría racionamientos del servicio al no tener ingresos suficientes. Además, en caso que se anule o se rescinda el contrato, se prevén multimillonarias demandas contra el Estado de Honduras.

COLLAGE ENEE
LAS GESTIONES DE LOS TRES EXGERENTES DE LA ENEE EMIL HAWIT (IZQ.), JESÚS MEJÍA, (CENTRO) Y ROBERTO ORDÓÑEZ (DER.) FUERON AUDITADAS POR EL TRIBUNAL SUPERIOR DE CUENTAS Y SE HALLARON MUCHAS IRREGULARIDADES E INCONSISTENCIAS EN SUS GESTIONES, SEGÚN EL INFORME DE AUDITORÍA DEL TRIBUNAL DE CUENTAS.

JUSTIFICAN PÉRDIDAS. En los pocos comentarios que hizo Mejía, justifica las pérdidas de la estatal, y explica que “si bien es cierto que al realizar la relación entre los flujos de salida de por el pago al operador de distribución, puede observarse un resultado negativo durante los tres primeros años, pero mostrando un comportamiento positivo a partir del cuarto año y un resultado acumulado al final de siete años de cinco mil 317 millones de lempiras y a partir del año ocho no se realizarán más erogaciones por pago al operador”.

Habla de la suspensión del contrato a Servicios de Medición Eléctrica de Honduras (Semeh) por 408 millones anuales y una reducción de la plantilla de trabajadores que asciende a mil 200 millones, materiales de mantenimiento de red por 23 millones; al hacer una suma de explicaciones, asegura que antes de la firma de la concesión con EEH el costo de distribución era de 11 mil 105 millones de lempiras y con un déficit en distribución por tres mil 500 millones.

Asimismo, traslada la responsabilidad del incremento de las tarifas al servicio a la denominada Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) y “el déficit de las finanzas de la empresa es un problema complejo en el que confluyen el precio que se paga por la energía, deslizamiento de la moneda, precio del petróleo, clima, etc.”.

Esa justificación fue vista con escepticismo por el TSC, ya que “en el mejor de los escenarios” habla de una erogación de unos 10 mil millones de lempiras, “pero los egresos por el contrato con el operador suman 34 mil 618 millones de lempiras. Además no queda claro si se incluye el pago por la inversión referencial en su análisis por un monto de 12 mil 243 millones de lempiras. Por tanto, no sería suficiente el flujo del contrato para pagar los honorarios fijos y la inversión en los siete años contractuales, dejando muy posiblemente saldos por pagar después del año siete, lo que incurriría en costos financieros adicionales”.

En tanto, el hallazgo hecho por el Tribunal Superior de Cuentas, con relación a los escenarios previsibles, queda en firme.

ALERTAS ROJAS QUE NO SE APAGAN. En el informe de 96 páginas, se establecen cuantiosas irregularidades que fueron detectadas por el equipo de auditoría del TSC, entre ellos, que en el plan estratégico 2011-2024 existe un programa nacional de reducción de pérdidas correspondientes a 2012-2014, “pero la ENEE no ejecutó las inversiones necesarias” en concepto de reducción de pérdidas.

“No existen procedimientos para informar a la CREE sobre las anomalías detectas en el registro de consumo de energía eléctrica” y algunos de los clientes que integran los sistemas regionales de la subgerencia noroccidental de la ENEE son beneficiarios de los proyectos del Fondo Social de Electrificación (Fosode) y fondos otorgados por los países nórdicos se encuentran consumiendo energía sin medidor.

Además, el TSC pudo hallar que los medidores de energía adquiridos mediante licitaciones públicas nacionales 100-020/2014 y 100-014/2015 no cumplen con las especificaciones técnicas en el tipo de material de la base y cubierta en virtud que la compra fue adjudicada a proveedores que no entregaron lo que ofrecieron en las ofertas.

Entre otro de los hallazgos efectuados por el organismo auditor detallan que por la ineficiencia de los sistemas de lectura, errores de transcripción, promedios, tarifas mal aplicadas y multiplicadores erróneos, al igual que las fallas en los equipos en poder de la ENEE, así como medidores con desperfectos, conexiones equivocadas, uso incorrecto de medidores, entre otros, provocó que la estatal emitiera a granel notas de crédito para los abonados que en su momento reclamaron abusos en las tarifas.

Una observación que hace el TSC es que el sistema de gestión comercial o INCMS y el sistema de incidencias o INGRID que fueron adquiridos por la ENEE a través del Proyecto de Mejora de la Eficiencia del Sector energía (Promef), cuyos fondos fueron prestados por el Banco Mundial, no se encuentran funcionando en su totalidad.

De hecho, el sistema INCMS presenta problemas de conexión o “interfaces” y la falta de recursos humanos como lo establece el TSC, incluso con la entrada en operaciones del operador Energía Honduras no se ha podido resolver el incidente. El sistema INGRID se ha instalado en un 45 por ciento de la red de la ENEE y apenas funciona en Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba.

Al hallarse los fallos, los dos sistemas no presentan información actualizada sobre saldos e incorporaciones de nuevos clientes a la red, tampoco se puede saber con exactitud la ubicación de los clientes y se desconoce cómo está estructurado la red de todo el sistema eléctrico. “Todo lo anterior no permite llevar un control proceso comercial de la ENEE de manera eficiente, económica y eficaz incidiendo negativamente en las pérdidas no técnicas”, alertó el TSC.

Al ser requerido por este hecho, el gerente Jesús Mejía también se llamó al silencio. “Nuestro hallazgo queda en firme”, es el comentario de la auditoría de la ENEE. En tanto, se le pidió que resuelva a la brevedad el problema del sistema informático o “realizar gestiones y realizar un análisis económico para la utilización del sistema integrado de gestión comercial adquirido recientemente y los antiguos, incluyendo sus bases de datos, teniendo en cuenta las obligaciones contractuales”.

COLLAGE TSC
EL INFORME DEL TSC ALERTA DE LA ENORME CANTIDAD DE DINERO QUE PAGARÍA LA ENEE POR REDUCCIÓN DE PÉRDIDAS HASTA EN 40 MIL MILLONES DE LEMPIRAS.

CONFIDENCIALHN ALERTÓ CORRUPCIÓN. Este periódico reveló el 13 de febrero anterior cómo la mafia pública o la red criminal que asaltó el gobierno de Honduras ha hecho jugosos negocios mediante “prestación de servicios” que poco o nada han servido a los intereses de la población.

El caso de los 19 millones de dólares del fallido proyecto de digitalización del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), administrado por “los Tetos” y el pago de sobornos a exdirectivos del organismo revelan el alto grado de corrupción que se han registrado en los negocios hechos por cuadros del poder con varios gobiernos, en particular, los nacionalistas.

Otras empresas que han aprovechado la coyuntura para hacer negocios, tienen en efecto, relación con altos funcionarios o han sido grandes proveedores del Estado, por lo que se han dado hasta el lujo de vender papel higiénico hasta equipo de limpieza y médico quirúrgico. A fin de cuentas, tener buenos contactos en la administración pública permite tener acceso a contratos que salen de los impuestos de los hondureños.

ConfidencialHN tiene en su dominio centenares de documentos y evidencias que demuestran el favoritismo para empresas y corporaciones que se han lucrado con los recursos del público durante los últimos años; algunos contratos han sido aprobados en su momento por el Parlamento controlado por el oficialismo y la indiferencia o falta de denuncia de las bancadas opositoras ha facilitado el drenaje de multimillonarios montos.

Por ejemplo, el decreto 006-2014, publicado en La Gaceta el 14 de junio de 2014, revela el uso de préstamos de organismos internacionales para el proyecto de eficiencia energética, decretando la aprobación de todos los contratos celebrados por el gobierno, incluso el crédito 4536-HN, pues fueron destinados al consorcio Indra-Sasa o Sistemas Abiertos, representado por el Grupo Popa.

Este consorcio, según el documento número uno de la licitación Promef-BM-LPI-004-2012, por un monto de 12 millones 987 mil 316 dólares o 267 millones 408 mil 836 lempiras de la época, que fue firmado por el exgerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), Emil Hawit Medrano y el grupo Indra, representado por Rodolfo Javier Leonardi y Sistemas Abiertos, cuyo representante era Emerson Haresh Pacheco.

Asimismo, según documentación analizada, hay otra licitación para Sistemas Abiertos, en la cual sólo participa una empresa, pues las demás se retiraron de la licitación; participó un oferente que fue descalificado a propósito porque no cumplió con las bases de licitación, que era de 54 millones 962 mil 525 lempiras y la transferencia de fondos, según el decreto, fue de 54 millones 795 mil 790 lempiras, resultando en una diferencia de unos 166 mil 735 lempiras a favor de la licitación.

La empresa BT, descalificada del proceso, presentó una oferta por 31 millones 590 mil 072 lempiras, mientras que Sistemas Abiertos casi duplica su propuesta, tras haber presentado una oferta de los 54 millones y una garantía bancaria por un millón 452 mil lempiras exactos y su competidor apenas 631 mil 801 lempiras, de acuerdo al acta de recepción y apertura de ofertas para mejorar la infraestructura de la red de comunicación de la ENEE, firmado en su momento por María Teresa Santos, Óscar Rolando Martínez, Elia Virginia Medina, Eva Guadalupe Rojas y Victoria Laínez, todos miembros de la estatal eléctrica.

Por estos dos contratos, el consorcio se agenció de unos 322 millones de lempiras que fueron aprobados en circunstancias no esclarecidas por las autoridades; además, la Ley de Contratación del Estado no establece límites a los contratos que suscriba con oferentes, aunque, en este caso, se evidencia el favoritismo para beneficiar a esta empresa que se ha lucrado de haber hecho cuantiosos y fabulosos contratos.

Grupo Popa o el consorcio Indra-SASA logró colarse en la “fiesta grande” al recibir jugosos contratos de prestación de servicios, como la plasmada en la licitación pública internacional PROMEF-LPI-004-2012 del 21 de febrero de 2013 por 12 millones 987 mil 316 dólares (304 millones 716 mil 200 lempiras al cambio del 14 de mayo) para el suministro de recursos empresariales, comerciales y otros para la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).

Los fondos para realizar el proyecto fueron otorgados por el Banco Mundial y es curioso que la licitación no tuviera firma o cumpliera con las mínimas garantías para la entrega de multimillonarios proyectos a empresas cuyos nombres son desconocidos para la población hondureña. El crédito proviene de la línea de préstamo IDA-4536-HN fue otorgado por el organismo financiero internacional y publicado en 2014 en el diario oficial La Gaceta.

El TSC establece en su informe que “al verificar los sistemas de gestión energética e informática de la ENEE, se encontró que en 2013 la ENEE, a través del Proyecto de Mejora de la eficiencia del Sector Energía (Promef) Unidad Ejecutora del Banco Mundial adquirió un sistema de gestión gerencial integrado, el cual incluye el Sistema de Gestión Comercial INCMS, Sistema de Incidencias INGRID, entre otros; sin embargo, no se encuentran funcionando en su totalidad”.

Para la instalación del sistema comercial automatizado y para el programa de registro de incidentes, fueron ejecutados hasta 2015 unos 269 millones 231 mil 882 lempiras con 16 centavos.

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