HomeEditorialOpinionEn la mira: La “L” invertida de África del norte y próximo oriente

En la mira: La “L” invertida de África del norte y próximo oriente

(Por Edgar Soriano Ortiz) Tras la “crisis” o “reacomodo” financiero de 2008 y 2009 las elites corporativas occidentales del norte  se lanzaron con furia para frenar alianzas propuestas por Estados con poder militar y económico en otras regiones del planeta, el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como ejemplo, que representa las fuerzas financieras de elites que exigen apertura en el entramado control capitalista global.

Para entender el papel conspirativo occidental y la búsqueda de asegurar la hegemonía del norte occidental deberemos comprender lo que significa los espacios geopolíticos en la mira del francotirador occidental de lo que denomino una “L” invertida (el norte de África y el próximo oriente).

Las conspiraciones mezcladas con descontentos de muchos sectores poblacionales en las naciones en cuestión han socavado los proyectos políticos instaurados bajo la concepción de “nacionalismo Árabe” del siglo XX, generando polos de violencia que no podría ocultar la prensa corporativa occidental.

Los regímenes políticos de Egipto, Libia, Túnez y Siria  fueron vapuleados por la fuerza conspirativa y por sus propias contradicciones internas en las denominadas “Primaveras Árabes”, siguieron en camino en una nueva forma de intervención distinta a la confrontativa de Bush y Blair  entre 2001 y 2004.

soriano

El poderoso lobby noroccidental ha financiado y creado estructuras de guerra como ISIS y otros grupos que combaten con armas y recursos de procedencia noroccidental. El último bastión del nacionalismo del siglo pasado en la “L” invertida es Siria, lugar que se desangra entre la geopolítica noroccidental y la oriental, principalmente por la alianza Moscú-Pekín.

La destrucción y la muerte en la última media década han sumergido las estructuras institucionales y la estabilidad económica de esas naciones en el caos y la miseria. La mano occidental ha logrado frenar las alianzas del sur occidental, África y Asia. Ratifican el poder hegemónico noroccidental del capitalismo global.

Las consecuencias de esta violenta imposición de las elites manipuladoras de los Estados noroccidentales han lesionado hasta las convivencias de sus propios ciudadanos, sumergiendo a la humanidad en una creciente incertidumbre desesperanzadora.

El poderoso lobby noroccidental ha financiado y creado estructuras de guerra como ISIS y otros grupos que combaten con armas y recursos de procedencia noroccidental. El último bastión del nacionalismo del siglo pasado en la “L” invertida es Siria, lugar que se desangra entre la geopolítica noroccidental y la oriental, principalmente por la alianza Moscú-Pekín.

Es una “guerra mundial focalizada”, probablemente  es la cara de la nueva destrucción de las guerras capitalistas contemporáneas. La soberbia de controlar e imponer a su antojo del poder noroccidental, como la entrega de Gadafi a sus enemigos para que lo masacraran ante cámaras de video,  es la cara una lógica destructiva que encamina a la humanidad por derroteros de violento caos.

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