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Nasralla triunfa por seis puntos ante JOH a un mes de las elecciones

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

(Por Equipo de Redacción) Si las elecciones generales del próximo 26 de noviembre fueran transparentes y sin posibilidad de incurrir en fraude, Salvador Nasralla las ganaría por seis puntos porcentuales frente a su rival Juan Orlando Hernández.

Luego de haber visitado 11 departamentos y consultado a unas 2,312 personas mayores de 18 años, Nasralla se coloca en el primer lugar con el 32 por ciento, seguido del actual candidato-presidente con el 26 por ciento de los votos.

En el tercer lugar, el liberal Luis Zelaya se queda con el nueve por ciento y el resto de los candidatos presidenciales acuerpados en los partidos minoritarios o bonsáis no alcanzan ni el uno por ciento.

Uno de los datos más relevantes de esta encuesta destaca que el 77.28 por ciento de los hondureños acudirán masivamente a las urnas durante la contienda general, es decir que superará con creces a los otros procesos electorales que se hayan celebrado en Honduras desde la instauración de los regímenes democráticos.

Al trasluz de estos resultados, se revela que Nasralla, el abanderado de la coalición de partidos integrados por Libertad y Refundación (Libre), el socialdemócrata Pinu y una gran porción de sus adeptos que integraron el Partido Anticorrupción (Pac) se queda con una amplia ventaja de votos con relación a los que obtendrá durante la contienda el candidato-presidente.

NASRALLA SE IMPONE. Se logró demostrar en este sondeo que Nasralla ganó ocho de los 11 departamentos donde se realizó el sondeo. A saber: Francisco Morazán, Choluteca, La Paz, Cortés, Yoro, Atlántida, Colón y Olancho. En cambio, el actual mandatario triunfó en los departamentos de El Paraíso, Valle y Comayagua.

Es de resaltar que en los últimos dos departamentos, ha sido un fuerte bastión del nacionalismo, pero está siendo amenazado por la fuerza opositora, ya que los resultados fueron muy cerrados y revela un profundo desgaste del partido en el gobierno.

El 33 por ciento de los encuestados por Radio Globo y ConfidencialHN afirmaron estar indecisos o no saben por cuál candidato presidencial  podrán votar. Este elector se definirá a última hora por el partido o candidato que tenga mejor organización, por quien lo estimule a ir a las urnas, ya sea por un estipendio económico desde el partido en gobierno o porque está cansado de las medidas que ha impuesto la actual administración.

Se debe destacar que los sondeos fueron elaborados en directo, a fin quitar suspicacias como suele ocurrir con encuestas que producen varias firmas ya que se busca dar una clara tendencia al candidato del oficialismo.

Este trabajo también revela que, si bien unos cuatro millones 477 mil 863 personas –según las proyecciones efectuadas por este periódico mediante datos estadísticos–, alrededor de un millón 316 mil 846 hondureños que se encuentran aptos para votar, no lo harán y se ubican en la franja de la abstención.

CAMPAÑA POLARIZADA. Asimismo, este sondeo deja en evidencia que la campaña general se polarizó en dos extremos: los que apoyan el proyecto continuista del actual presidente y quienes optan por el cambio a través de la Alianza Opositora. Luis, al obtener una baja puntuación en el sondeo, quedó en medio de la confrontación y es imposible que pueda resultar vencedor, aunque se debe destacar que el trabajo de las bases en algunas regiones han permitido el repunte el novel candidato liberal, pero no suficiente para convertirse en una real amenaza hacia los dos principales rivales.

La polarización opositora y oficialista, manda un claro mensaje que de deben redoblar esfuerzos si buscan ganar el proceso y los demás aspirantes deberán conformarse con ver los resultados, aunque sus partidos sean, técnicamente, apéndices del oficialismo.

La tendencia en esta muestra con relación a Zelaya, es irreversible y se reafirma que no ha podido convencer al elector para que lo lleve a la silla presidencial el 27 de enero de 2018. Los resultados reflejan que, durante esta coyuntura, el bipartidismo no resucitará y se debe agregar que el Partido Liberal, si quiere resurgir como una fuerza política indiscutible, deberá hacer una limpieza interna y el actual presidenciable tiene en sus manos esa oportunidad.

Además, podría aumentar caudal luego que firmara con la Alianza Opositora un acuerdo que, en teoría, frenará el fraude. Si ambas fuerzas logran contrarrestarlo, serán los ganadores y, en consecuencia, el liberalismo, podría resurgir y su líder tendría una oportunidad de oro para posicionarse ante la sociedad y convertirse en el candidato que ganaría las elecciones generales de noviembre de 2021. Por ahora, es un prospecto que deberá afinar su potencial y limpiar los elementos golpistas que tienen secuestrado al partido.

Con relación a Nasralla, sigue gozando de una alta popularidad, a pesar de sus constantes exabruptos y contradicciones que suele proferir en sus intervenciones y en caso de existir elecciones transparentes y sin opción de fraude, ganaría de forma algo cómoda frente al candidato oficialista.

Se interpreta que la alianza pactada en mayo anterior entre Libre, Pinu y la facción disidente del Pac, ha calado en un gran segmento poblacional que irá a las urnas a respaldarlo.  Uno de los factores que ha podido mantener con un elevado perfil –aparte del mediático– es que cuenta con una fuerte base que posee Libre a escala nacional; por consiguiente, es alta la opción de resultar vencedor.

A partir de ahora, si bien se midió un momento determinado, la tendencia entre el popular presentador de televisión y el candidato-presidente se mantendrá inalterable, aunque no se abordaron siete departamentos (Intibucá, Lempira, Ocotepeque, Copán, Santa Bárbara, Islas de la Bahía y Gracias a Dios), pues sólo constituyen el 19.08 por ciento de la carga electoral que es de seis millones 046 mil 873 personas habilitadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para ejercer el sufragio.

FRANCISCO MORAZÁN Y CORTÉS: BOTÍN A GANAR. En tanto, en las zonas donde Radio Globo y ConfidencialHN efectuaron las rondas de consultas es del 80.92 por ciento. Los departamentos de Cortés y Francisco Morazán tendrán un global de votación del 22.93 y 23.22 por ciento, de forma respectiva. Además, se prevé que en estos dos lugares Nasralla se alce con el triunfo, pero por un estrecho margen de votos. Quien gane los dos principales departamentos de Honduras, se habrá alzado con la victoria  accederá a la silla presidencial el próximo 27 de enero de 2018.

Respecto a Hernández, está serios aprietos para agenciarse el triunfo, ya restan pocos días para que las elecciones se lleven a cabo y quedó -al menos, en esta encuesta- seis puntos debajo de su competidor directo. Al mandatario lo podría salvar una compra masiva de votos, distribución de asistencia estatal…no obstante, las medidas que ha tomado a lo largo de su administración lo han venido desgastando porque golpeó sin compasión a la clase media y empobreció a las capas más modestas de la población.

Aunque ha tenido algunos logos -cuestionados o no-, entre los que se destacan, el orden en el sistema penitenciario y equipó las fuerzas de seguridad para combatir la violencia y criminalidad, pero no han sido suficientes para influir en la decisión de los electores y se podrían registrar sorpresas en la franja de los indecisos, ya que, aparte de apoyar a Nasralla, también se inclinarían por Luis Zelaya o Hernández.

VOTOS YA PERDIDOS. En cuanto a la abstención, de acuerdo al último cálculo de la intención de voto general, se sitúa en el 24 por ciento y tienen claro que no acudirán a las urnas. Es decir, que 24 de cada 100 hondureños habilitados para ejercer el sufragio se abstendrán. Ni JOH, ni Nasralla ni Luis tienen espacio para convencer a este grupo poblacional porque quedan un poco más de un mes para las elecciones y no pueden hacer nada al respecto.

Con relación a los diputados, este equipo concluyó que la oposición podría controlar el próximo Congreso Nacional, a partir del voto cruzado que realizarán los aptos para elegir en la planilla de diputados. Se puede afirmar con certeza que el Legislativo llegaría a tener hasta 65 diputados de la oposición, a pesar que por la premura de la encuesta hecha en esta categoría, se limitó a preguntar cómo votarán las personas por sus candidatos a parlamentarios.

Asimismo, se alerta que, al ser grande el número de cargos para ocupar una silla –que asciende a 1,280 candidatos para apenas 128 curules–, este espacio será proclive para consumar el fraude ya que se permitirá el robo de votos en el centro de totalización que operará el TSE luego de que se haya cerrado la jornada de votación.

TENDENCIA IRREVERSIBLE. Pero, a escala general, se confirma la tendencia irreversible del voto cruzado porque el 64.57 por ciento de los electores lo harán de manera cruzada; el voto en plancha se ubica en el segundo lugar con el 31.71 por ciento y el voto en raya –promovido por el orlandismo– llegó al fracaso al ubicarse con apenas el 3.72 por ciento.  Sobre el controvertido voto en raya o línea continua, se confirma que los intentos del gobierno nacionalista por disciplinar a sus fieles a que marquen con una raya en la papeleta fueron nefastos.

La mayoría de los consultados, incluyendo a azules, optaron por cruzarlo, es decir, que elegirán entre los mejores candidatos a un curul o en plancha, aunque no es garantía de que el votante escoja a todos los candidatos del mismo partido.

En un escenario hipotético, en caso que JOH ganara la contienda, no tendría un control absoluto del Parlamento y debería llegar a acuerdos para poder cogobernar con fuerzas opositoras. Si Nasralla triunfara, podría tener un Congreso a su favor, pero podría rebelársele en caso de desavenencias con los líderes tanto de Libre como Pinu; tendría que hacerlo con guante blanco, si no quiere ser sujeto de destitución o ninguneo por sus aliados.

En el caso del voto cruzado, el principal ganador de estos comicios será el Pinu que, de ser un partido venido a menos o que nunca pudo tener más de tres diputados en la cámara, podría sustituir al ahora partido bonsái Pac, presidido por Marlene Alvarenga, quien, en un acto de codicia, aprovechó el carácter voluble e irascible del popular presentador de televisión para tomar los sellos y representación legal de la organización política.

AL DESCUBIERTO EL FRAUDE. Al estudiar las dos últimas cargas electorales nacionales (de cinco millones 794 mil 709 y seis millones 046 mil 873 votantes, de manera respectiva), se pudo encontrar un colchón de 802 mil 880 personas que podrían ser utilizados para consumar el fraude en los venideros comicios.

Esta enorme masa de votantes apareció, luego de varios cálculos matemáticos, entre el total de la masa electoral y el total de la población hondureña, que es de 8.7 millones de habitantes, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en el cual, el 42 por ciento de la población es menor de 18 años.

Además, resulta extraño que la autoridad electoral y el Registro Nacional de Personas (RNP) hayan elevado la carga electoral en 252 mil 164 nuevos votantes y cabe preguntarse: ¿En qué se basó el RNP para incluir a esta porción de electores dentro del censo general, a sabiendas que no pueden votar?

A ese colchón se le debe sumar, aproximadamente un millón de hondureños residentes en el exterior, en particular, en EE.UU., por lo que sube hasta los 1.8 millones de personas, cuya manipulación de los resultados podría beneficiar al candidato oficialista.

A grandes rasgos, los más de 800 mil personas que pudo detectar Radio Globo y ConfidencialHN están listos para variar de manera dramática los resultados y el colchón del fraude ayudará, sin lugar a dudas a Hernández, pues el censo tuvo un incremento no real de un 16 por ciento.

En conclusión, el padrón electoral está inflado; tanto los cinco millones 794 mil 709 y seis millones 046 mil 873 votantes fueron adulterados. En consecuencia, el actual censo no es garantía que permitirá unas elecciones transparentes y confiables. Por tanto, si la oposición quiere ganar de forma contundente los comicios, está obligado a pedir a sus votantes e indecisos que voten masivamente para derrotar el fantasma del fraude.

Si bien Nasralla está seis puntos arriba del gobernante, pero no es garantía que triunfará porque este colchón puede hacerle vivir un mal momento.

Si el TSE y RNP actuaran de forma transparente y hubieran depurado correcta y honestamente el censo electoral –es decir que se excluyeran a los muertos y hondureños residentes en el exterior y se implementaran estrictos controles de inclusión y exclusión de votantes–, tendría que existir una carga total de cuatro millones 991 mil 908 votantes, que constituirían el 100 por ciento de la población apta para votar.

CONCLUSIONES DEL SONDEO. Entre las principales conclusiones de este sondeo realizado en 11 departamentos de Honduras y con una muestra aleatoria de 2,312 personas, es que Salvador Nasralla tiene una alta opción de ganar los comicios generales del 26 de noviembre. Si existieran condiciones objetivas –un censo depurado y sistemas informáticos confiables– y subjetivas –que la población tiene confianza en la institución electoral y registral–, no quedarían dudas que Nasralla sería el próximo presidente de Honduras.

Otra de las conclusiones a las que llegó el equipo que desarrolló la parte estadística y análisis de escenarios, es que, quien quede al frente del Ejecutivo, no tendrá capacidad de maniobra porque tendrá un Congreso altamente inflamable, porque, al menos, la mitad de los nuevos legisladores no saldrán del voto en plancha o línea y les dará amplios poderes para ejercer mecanismos de control sobre las acciones que realice el presidente.

Las próximas elecciones generales serán las más votadas de la historia reciente de Honduras. Las razones abundan: desde el bando opositor, saldrán masivamente a dar un voto de castigo al actual jefe de Estado por las políticas  que ha venido desarrollando en los últimos años y que les ha trastocado su tren de vida. O sea, que JOH hizo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Mientras que desde el oficialismo, moverán su amplia base electoral a fin de seguir sosteniendo el actual modelo que lleva a cabo su máximo líder político y moral.

Para términos estadísticos globales, Nasralla queda en primer lugar con 24 puntos porcentuales. JOH, por su parte, alcanza un 20 por ciento y Luis Zelaya llega al siete por ciento mientras que los indecisos logran el 25 por ciento y se añade el 24 por ciento que son el grupo que no votarán en las próximas elecciones generales.

En las dos mediciones, ninguno de los partidos bonsái como Unificación Democrática (UD), Partido Anticorrupción (Pac), Democracia Cristiana (DC), Faper o Frente Amplio, Alianza Patriótica y Vamos no pudieron llegar a obtener, siquiera, el uno por ciento de la intención de voto general ni de las personas que sí ejercerán el sufragio, y se les puede considerar como organizaciones que sólo están de relleno en las papeletas para las distintas planillas. En este aspecto, se deberá reconsiderar si estas organizaciones apéndices aportan algo a la democracia hondureña, por lo que se debería pedir su desaparición definitiva, tal como lo establece el artículo 96 de la Ley electoral.

Otra de las conclusiones que arroja esta encuesta que la única forma de poder vencer el fraude, cuyo colchón es de 802 mil 800 votos inflados por el RNP y TSE, es que la población salga de manera masiva a las urnas a brindar su apoyo a los candidatos de su preferencia. Caso contrario y tal como ocurrió en las elecciones generales de 2013, el fraude sería el principal ganador y ayudaría al oficialismo a repetir en el gobierno.

Asimismo,  los partidos deberán replantearse en el corto plazo cómo vencer ese fantasma y, a través de sus diputados y con el consenso de actores y segmentos sociales iniciar programas o mecanismos de control, tales como una profunda revisión y depuración del censo electoral, la aplicación del voto electrónico y el uso de huella digital, con la finalidad que el votante sea el verdadero elector y no quienes administran el Estado.

Al observar al trasluz de estos resultados, es necesario y urgente una reforma constitucional y una nueva Ley electoral que permita a los candidatos mejor votados acudir a una segunda vuelta si no lograrán alcanzar el 50 por ciento de los votos durante la primera ronda, pues les permitiría conformar alianzas o pactos a fin de vencer por una amplia mayoría de votos y tendrían mayor legitimidad.

Datos relevantes de la encuesta (según resultados y proyecciones)

1. En la categoría de las personas que sí votarán, Salvador se queda con 32 por ciento, JOH con el 26 por ciento, Luis Zelaya con el nueve por ciento y los indecisos alcanzan el 33 por ciento.

2. En la intención general de voto global, Nasralla obtiene el 24 por ciento, mientras que el actual presidente llega al 20 por ciento, Luis con el siete por ciento, los que no votarán obtienen el 24 por ciento y los indecisos con el 25 por ciento.

3. Se debe resaltar que los departamentos de Cortés, Comayagua, El Paraíso, La Paz y Olancho, la población saldrá a votar masivamente, pues entre el 80 y 83 por ciento están claros que sí elegirán a los candidatos y candidatas de su simpatía.

4. Los 11 departamentos en los que efectuó la encuesta Radio Globo y ConfidencialHN conforman el 80.92 por ciento de la carga electoral nacional; por tanto, son quienes definirán una elección. Se deja claro que por razones de tiempo y fuerza mayor no se pudieron visitas los departamentos del occidente de Honduras, al igual que Islas de la Bahía y Gracias a Dios, pero resulta que, apenas llega al 19.08 por ciento del total nacional de electores.

5. La metodología de esta encuesta fue mediante la entrevista en directo con el ciudadano habilitado para ejercer el sufragio, por lo que su nivel de confiabilidad es del 99 por ciento.

6. Se revela que hay un colchón de más de 800 mil votos que podrían ser usados para el fraude a favor del candidato nacionalista y se demuestra que el Censo Nacional Electoral no fue depurado por el Registro Nacional de las Personas ni el Tribunal Supremo Electoral, pues se halló que el 46.2 por ciento de la población total que es superior a los 8.7 millones de habitantes es menor de 18 años y no están habilitados para ejercer el sufragio. Es decir que las últimas dos cargas electorales de cinco millones 794 mil 709 y seis millones 046 mil 873 personas habilitadas, son cifras ilusorias. De existir una verdadera depuración, el censo debería quedar en cuatro millones 991 mil 908 personas.

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