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Enemigo común de la oposición política

Por: Juan Alfaro Posadas

El enemigo común de la oposición política, con vistas a las elecciones generales del domingo 28 de noviembre de este año es el Partido Nacional y el propio Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA), y no el presidenciable, Salvador Nasralla.

Eso debe quedar claro de una vez por todas, para evitar confusiones y enredos entre los que aspiran a cargos de elección popular en los partidos Libertad y Refundación (Libre), Liberal y otros institutos políticos jóvenes.

Decimos lo anterior porque últimamente hemos visto y leído en las redes sociales y a través de algunos medios de comunicación colectiva, muchos ataques de parte de la candidata presidencial por Libre, Iris Xiomara Castro Sarmiento, y de aspirantes a cargos de elección popular de ese instituto político.

La alianza Salvador de Honduras- Pinu-SD que postula la candidatura de Nasralla a la presidencia, forma parte de la oposición, y en consecuencia, no se deben enfilar ataques en su contra, porque eso equivale a hacerle el juego a los cachurecos, salvo que sea algo fríamente calculado en tal sentido.

De todos es sabido que a quien debemos expulsar del control de los destinos del país es al partido de la estrella solitaria que a lo largo de los últimos doce años nos ha empobrecido con sus actos de corrupción, desprestigiado con el narcotráfico y la venta del territorio nacional a pedazos, amparándose en la inconstitucional ley de las Zonas Económicas Especiales de Desarrollo (Zedes).

Lo sabio hubiese sido conformar un sólo bloque de la oposición, con un candidato o candidata, para tener asegurado el triunfo en los próximos comicios, pero los egoísmos personales y de grupo, pesaron más que los sagrados intereses nacionales.

La campaña proselitista debe estar centrada en dar a conocer los programas y planes de gobierno para que el pueblo los conozca, estudie, analice y pueda decidir por quién de los candidatos vota en noviembre de 2021.

Ya estamos en el siglo XXI, en el nuevo milenio y en la era de las telecomunicaciones vía satélite, y no en los tiempos de las cavernas. Por lo tanto, centremos la campaña a explicarle a los electores qué queremos hacer en materia de educación, salud, reforma agraria, relaciones exteriores, inversiones, seguridad personal, seguridad jurídica, empleo y vivienda, entre otros rubros.

Los mensajes insulsos, preñados de ignominia, veneno, odio, egocentrismo y que reflejan la poca formación académica, moral y ética de los aspirantes a cargos públicos, deben pasar al cesto de la basura, porque eso es parte del pasado pernicioso.

Obviamente, que los cachurecos que han perdido la legitimidad para seguir gobernando, se quedan como el cusuco en sus madrigueras, riéndose a mandíbula batiente, sobre la forma en que se destrozan los miembros de la oposición.

Los pleitos internos entre la oposición, es la mejor propaganda para los nacionalistas que están ávidos de seguir usurpando el poder de la nación para terminar de destruirnos como país y como pueblo.

El Juan orlandismo que mantiene secuestrado al Partido Nacional – representado en esta ocasión por Nasry Asfura Zablah -, debemos eliminarlo de raíz porque representa el atraso, la dependencia, corrupción, narcotráfico, pobreza, miseria, violación de la soberanía e integridad territorial e irrespeto a la dignidad del pueblo.

Sin embargo, esa derrota aplastante y humillante para los “cachos” – que la tienen muy merecida -, solamente se podrá cristalizar con una unidad monolítica, acudiendo todos (as) a las urnas, concientizando a los ciudadanos, nombrando gente seria, responsable, capacitada y honesta en las Juntas Electorales de Votación, y con la logística necesaria a nivel nacional..
De lo contrario, será un sueño que vamos a sacar del control de las riendas de la nación a la pandilla de criminales nacionalistas, que han hecho de Honduras un narco Estado. Ellos se saldrían con las suyas, y como dijo JOHA, se cristalizaría la frase afirmativa, que llegaban al poder para quedarse por “cincuenta años”.

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