Saturday, Dec 14, 2019
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¿Es laico el Estado en Honduras?

(Por Edgar Soriano Ortiz*) Desde la administración colonial española la iglesia católica instauró una poderosa hegemonía cultural, económica y política. Tal como se demostró en la proclama de independencia centroamericana de 1821  en sus punto número 10 quedaba estipulado los siguiente: Que la religión católica, que hemos profesado en los siglos anteriores y profesaremos en los siglos sucesivos, se conserve pura e inalterable, manteniendo vivo el espíritu de religiosidad que ha distinguido siempre a Guatemala, respetando á los ministros eclesiásticos seculares y regulares, y protegiéndoles en sus personas y propiedades .Esa fuerza hegemónica entraría en contradicción con la organización del Estado republicano y la época de la globalización del capitalismo.

Tras la independencia de la administración colonial española de 1821 se aprobó la constitución federal de 1824 donde se promulgaba la construcción de un Estado de carácter liberal, por tanto limitaba las facultades del poder la iglesia. En 1827 la fuerza ideológica y el poder socio-económico de la iglesia influenció y en gran medida condujo una reacción golpista contra el intento federativo de aplicar la constitución. La preocupación del alto clero incluía, en su propio seno, la postura de algunos sacerdotes de aceptar los preceptos de secularización que desde finales del siglo XVIII deambulaban en el imaginario de los sectores letrados. El cura Francisco A. Márquez, por ejemplo, dedicó su trabajo a contribuir con las libertades y la igualdad social, realizado en dos espacios en lo académico y los sectores populares . La reacción conservadora del orden colonial fue combatida por el líder Francisco Morazán y otros constitucionalistas que se lanzaron en la lucha por garantizar la transformación social y la integración económica al mercado transcontinental de Centro América. La federación fue disuelta por la fuerza armada en 1838 e inició un proceso complejo por organizar los estados donde la iglesia mantenía mucho poder pese a las contradicciones con la gestación del Estado nación.

En 1876 Marco A. Soto tomó el poder político en Honduras iniciando una serie de transformaciones socio-económicas y políticas con el fin de consolidar las instituciones del Estado y facilitar la inversión económica. La constitución de 1880 separó la iglesia del Estado y abrió el camino hacia la libertad de culto, pese a ello el clero logró llegar a una estabilidad de relaciones con las elites liberales. Desde la década de 1920 el alto clero se alió a las elites liberales para combatir lo que ellos consideraban nuevas amenazas ideológicas. El obispo Agustín Hombach patrocinó, por ejemplo, la publicación de un panfleto en 1932 de la autoría de Remigio Vilariño para arremeter contra la nueva “amenaza comunista”.

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Durante el golpe de Estado civil-militar del 28 de junio de 2009 la cúpula de la iglesia católica y de la confraternidad Evangélica se alió a las fuerzas golpistas contra la alianza liberal-popular que intenta hacer reformas políticas. La Confraternidad Evangélica es otra instancia religiosa que en tiempos neoliberales tomaron la voz conservadora y antidemocrática, contención del respeto a la diversidad y baluarte del “moralismo” dogmático.

 

Durante todo el siglo XX el alto clero ha mantenido una alianza con las fuerzas políticas y económicas para garantizar el orden del Estado liberal decimonónico, sin embargo, desde la década de 1970 la “teología de la liberación”  propició posturas alternas dentro de la iglesia. Los jesuitas y la Diócesis de Copán mantuvieron trabajo alterno a la cúpula de Tegucigalpa, lo que les generó fuertes represiones como el asesinato de sacerdotes y el hostigamiento del Estado en el marco de la violenta “doctrina de seguridad nacional” .

Durante el golpe de Estado civil-militar del 28 de junio de 2009 la cúpula de la iglesia católica y de la confraternidad Evangélica se alió a las fuerzas golpistas contra la alianza liberal-popular que intenta hacer reformas políticas. La Confraternidad Evangélica es otra instancia religiosa que en tiempos neoliberales tomaron la voz conservadora y antidemocrática, contención del respeto a la diversidad y baluarte del “moralismo” dogmático. Las ahora  cúpulas clericales ha demostrado sus fuerza en las decisiones institucionales del Estado, como su tenaz intransigencia a que no exista educación sexual en las escuelas, la prohibición de la PAE (pastilla del día después de tener sexo) y vigilante en no ceder derechos a grupos de diversidad sexual o tratar temas como el aborto o los matrimonios homosexuales.

CONSIDERACIÓN FINAL. Aunque desde la gestación del Estado nación existió la necesidad de separar la iglesia del Estado, su papel ha estado presente en una evidente muestra de sostenimiento ideológico y estrategia política. En el siglo XX y las últimas décadas bajo la hegemonía del mercado neoliberal las cúpulas clericales han mantenido una sólida alianza con las elites gobernantes, demostrado en el silencio frente a la represión y violación de los derechos humanos y la sólida alianza golpista para evitar reformas políticas y sociales enmarcadas en la lucha de  sociedad  que clama por la inclusión y la soberanía ciudadana. El reto que tiene la actual generación de la hondureñidad debe partir de preguntase ¿es laico el Estado hondureño? Y  la respuesta solo se obtendrá con el trabajo para sentar las bases del respeto democrático y libertad en la diversidad garantizada por las instituciones.

* Historiador y columnista de ConfidencialHN. 

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