Escuadrones de la muerte

(Por Edmundo Orellana) ¿Quién está asesinando a los estudiantes que protestan? ¿A quién molestaban con ejercer su derecho constitucional a la protesta?

Es un crimen que no debe quedar sin respuesta. Los responsables deben pagar. Y todas las sospechas apuntan hacia la autoridad. Porque no pudo perpetrarse a sus espaldas. Los ejecutaron o permitieron su ejecución.

¿Podría ser una conspiración contra el gobierno? Hay quienes dicen que fueron las maras. No es su modus operandi. Sin embargo, ninguna línea de investigación debe ser descartada.

El hecho real es que los captores vestían el uniforme oficial de los agentes de la ATIC. O al menos, eso parece en las imágenes captadas por no se sabe quién. Ahora bien, ¿eran agentes de la ATIC? No se debe descartar esta hipótesis. Sin embargo, habría que admitir que, de ser así, los agentes que lo hicieron no tomaron ninguna precaución para encubrir su crimen. Por eso fueron captados por dispositivos móviles. Pareciera que lo hicieron con el ánimo de que se supiera que fueron agentes de la ATIC quienes lo perpetraron. Y aquí es donde no cuadra esta hipótesis.

Aquí cabe la pregunta: ¿A quién conviene este crimen? La respuesta debe buscarse en el contexto de lo que está ocurriendo en el país. Nadie desconoce que el binomio UFECIC-MACCIH está bajo ataque sistemático de las élites corruptas del país.

Emiten leyes, dictan sentencias y manipulan la información para destruirlo. Aprueban leyes para mutilar sus competencias y sustraerle unidades. Lo hicieron en el pasado, cuando separaron la DIC del MP y hundieron al país, por más de 20 años, en un abismo de impunidad por la ausencia de la investigación criminal. No contentos con esto, se prepararon para cercenarle también medicina forense. El ataque se interrumpió cuando venció el período del fiscal. Hoy, surge de nuevo la iniciativa con lo que denominan el “Instituto de Medicina Forense”. Se propone en momentos en que el MP prepara más acusaciones contra diputados. ¿Cómo creer, entonces, que la iniciativa persigue mejorar la producción de la prueba científica si proviene del órgano cuyos miembros están siendo investigados por el MP, con el auxilio, justamente, de los peritos que laboran en Medicina Forense? La intención es la misma que perseguían con eliminar la DIC y con la aprobación del “Pacto de Impunidad”: garantizar su impunidad.

Emiten sentencias para anular decisiones internas del MP para dañar la UFECIC, como la proferida por la Sala de lo Constitucional invalidando su creación. Y la desinformación sobre lo que hace esta es tanta y tan burda que es evidente lo que se persigue: desacreditar a esta unidad fiscal y descalificar las acusaciones que presenta.

A esto habrá que agregar el extraordinario resultado que la ATIC ha tenido, para disgusto de aquellos uniformados que lucharon para retener la investigación criminal en la policía uniformada. Y, seguramente, habrá trasnochados quienes piensen que esto puede revertirse, utilizando tramas como las que urdieron contra la DIC, sembrando en el imaginario popular un supuesto “conflicto entre policías” que sirvió de excusa a los matreros políticos para eliminar la DIC del MP.

La diferencia entre UFECIC y ATIC, es que aquella ataca únicamente a los corruptos y esta va contra todos, incluidos los narcos, lavadores de activos y maras. Grupos criminales que, aunque muy diferentes en su modus operandi, coinciden en su deseo de que esas dos unidades desaparezcan. La estrategia puede variar, pero el propósito es el mismo.

Son muchos los enemigos del MP y juntos tienen poder para destruirlo. Por eso se empeñan en desacreditar sus órganos más visibles en la lucha contra la impunidad.

En todo caso, son tres los factores que nos inducen a concluir que los responsables están ligados al poder. La existencia en el pasado de “escuadrones de la muerte”, integrados por militares y policías que dejaron un rastro sangriento y de dolor en la sociedad hondureña (mañas que no se olvidan); el conocimiento de que, recientemente, altos jefes policiales se dedicaron al sicariato (así lo dijeron los “cachiros” en USA); y la circunstancia de que ese crimen no pudo perpetrarse sin la complicidad de alguna autoridad.

Es un crimen que no puede quedar impune. Más que del MP, es responsabilidad de la ATIC resolverlo, sin excusas. Es su existencia la que está en juego.

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