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Éxodo de la Esperanza

Por: Juan Alfaro Posadas

Miles de hondureños han emprendido una caravana con destino a los Estados Unidos, en busca de oportunidades, las cuales les han sido negadas en su país por el régimen de Juan Orlando Hernández Alvarado.

Los compatriotas huyen de la miseria e inseguridad que vienen confrontando en sus respectivas comunidades, pero aseguran que viajan con la esperanza de prosperar y tener paz en el país del norte, donde este miércoles, 20, asume la administración demócrata, el Presidente de Joe Biden.

Esta caravana que salió de San Pedro Sula el miércoles 13 del presente es calorizada por unas nueve mil personas, entre hombres, mujeres, niños y ancianos. En su gran mayoría son compatriotas, pero también van nicaragüenses, salvadoreños, guatemaltecos, mexicanos, cubanos y de otras nacionalidades.

Estos éxodos masivos desde el territorio hondureño continuarán durante este año que es eminentemente político, y luego de las secuelas que dejaron en Honduras las tormentas tropicales Eta e Iota, que agravaron  las condiciones económicas de millones de connacionales.

La pobreza y miseria se han profundizado en el país, luego de los saqueos desmedidos de los fondos públicos de parte del propio usurpador, Juan Orlando Hernández Alvarado y su pandilla, que nos han convertido en la nación más empobrecida de América Latina y el Caribe, y a la vez, nos ha ubicado en el segundo lugar de corrupción en el mundo.

La dictadura de Hernández Alvarado ha puesto por los suelos la imagen de Honduras a nivel de todas las naciones del mundo, lo cual ha frenado la inversión nacional e internacional y, por ende, ha venido a incrementar el desempleo, la criminalidad, extorsión, falta de salud, educación y vivienda.

Empero, al usurpador de los destinos de Honduras se le termina el tiempo,  y en cualquier momento sería extraditado a Estados Unidos, por cargos de narcotráfico y sobornos en perjuicio de los intereses del coloso del norte.

El pueblo hondureño en su inmensa mayoría abriga esperanzas porque ello se convierta en realidad, en el menor tiempo posible, para celebrar su caída, y marcar un nuevo ciclo histórico que venga a restaurar la economía nacional, que renazca la justicia, retorne la paz y seguridad nacional, que tanto anhela la ciudadanía.

El sátrapa, prácticamente está herido de muerte, y ya siente pasos de animal grande, por cuya razón hace los arreglos respectivos para asilarse junto a su familia en Francia, de acuerdo a lo que ha trascendido internacionalmente en las últimas horas.

Asimismo, ha contratado los servicios profesionales de un reconocido y prestigiado bufete de Inglaterra para que lo defiendan del rosario de delitos cometidos en contra de Estados Unidos, de Honduras y su pueblo. Indudablemente, que el tirano ha amasado una gigantesca fortuna, producto de la corrupción y el narcotráfico, que le servirá para sufragar los gastos de su defensa y llevar, según él, una vida cómoda y muelle, durante el resto de su vida.

El pueblo hondureño se mantiene a la expectativa del destino que correrá el señor Hernández Alvarado y de la señalización de la pena que se le impondrá a su hermano, Juan Antonio, en la Corte Sur de Nueva York por narcotráfico y otros delitos, prevista para el 27 del presente.

Esos dos acontecimientos históricos serán de enorme trascendencia y constituirán, indudablemente, fiesta nacional y respiro de nuevos aires para toda la población. Que así sea, en aras de los sagrados intereses del país y de su vilipendiada y empobrecida población, digna de mejor suerte.

 

 

 

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