Estás aquí
Inicio > Nacional > Gobierno cachureco busca “resucitar” la ENEE con fondos de institutos de previsión social

Gobierno cachureco busca “resucitar” la ENEE con fondos de institutos de previsión social

Por : Juan Alfaro Posadas

El gobierno “cachureco” de Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) busca “resucitar” la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) mediante fondos frescos provenientes de los distintos institutos de previsión social, según se conoció el pasado martes.

El régimen de JOHA ya no haya de dónde echar mano para oxigenar a las pocas instituciones estatales que aún quedan, pero que van con dirección al despeñadero, a raíz de la galopante corrupción de los politiqueros que las han conducido, las dirigen y seguirán rectorando.

Aparte de los politiqueros asquerosos, algunos empresarios voraces también han contribuido al debilitamiento de la ENEE, con la intención de quedarse con ella y hacer grandes negocios, a expensas del empobrecido pueblo hondureño.

Los beneficiarios de los distintos institutos de previsión social deben ponerse avispados para evitar que la administración nacionalista saquee los recursos que, como todos sabemos, están destinados a garantizar sus respectivas jubilaciones, pensiones y a facilitarles préstamos personales e hipotecarios.

Desde hace mucho tiempo el gobierno viene conspirando para absorber los recursos de previsión de los maestros, empleados públicos, trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y del Régimen de Aportaciones Privadas (RAP), entre otras instituciones, menos el organismo de previsión social de los chafarotes.

Según el plan de Hernández Alvarado, la ENEE se dividiría en tres empresas, a saber: de Generación, Distribución y Comercialización, pero ninguna de ellas logrará operar con eficiencia y eficacia, en pro de quienes estamos abonados al actual servicio de energía eléctrica.

Esas empresas servirán, únicamente, para emplear al clientelismo político del partido de gobierno, pero no para mejorar la atención a los actuales abonados de la ENEE.

Según los asesores e ideólogos del gobierno, con la división de la ENEE en tres empresas, lo que se busca es “reducir las pérdidas”, pero al final, las incrementarán, de acuerdo a la experiencia que tenemos en el país, donde a todo se le da tinte político.

Recordamos que en el gobierno constitucional liberal del Presidente José Manuel Zelaya Rosales, electo en noviembre de 2005 para el período enero 2006-enero 2010 – y que terminó con un golpe de Estado civil-militar el domingo 28 de junio de 2009 -, las empresas más grandes del Estado eran la ENEE, la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel) y la Empresa Nacional Portuaria (ENP).

Hoy en día eso es historia, porque los politiqueros las han quebrado con segunda intención. Ahora, son empresas chatarra que operan con un alto déficit, en perjuicio del país y del pueblo.

Particularmente, HONDUTEL era una empresa altamente rentable que asistía económicamente al gobierno central de la República, en casos especiales, como en el pago de aguinaldos a los empleados públicos y en otras circunstancias.

En la actualidad, HONDUTEL está a punto de cerrar operaciones porque opera con pérdidas, y la mayoría de sus equipos son obsoletos, en contrate con los que tienen las empresas privadas de telecomunicaciones.
Esta es la triste y cruda realidad del país, pero ni modo, el pueblo como soberano es el único que puede revertir esa situación, mediante su poder expresado en las urnas el próximo 28 de noviembre de 2021.

Si no reflexionamos y actuamos con inteligencia, iremos al fracaso, y nos precipitaremos al abismo profundo. Así que, todos los ciudadanos en masa y avalancha, debemos acudir a los cantones electorales el 28 de noviembre de 2021 para votar en contra de los corruptos nacionalistas que nos han saqueado y jorobado en los últimos doce años.

Top