¿Hasta cuándo gozará de impunidad el cardenal Rodríguez Maradiaga?

(Por Resistiendo a MaradiagaLa semana pasada saltó la noticia de que fue eliminado del C9 ( Grupo de 9 cardenales que asesoran al papa en la reforma de la Iglesia) el cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz de 85 años, a raíz de las presiones de las víctimas en Chile para que se haga justicia. Errázuriz había sido acusado por haber ocultado los actos de un cura pederasta en su país natal, de nombre Fernando Karadima.

El cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga lleva a cuestas desde hace varios años, la misma falta que el chileno Javier Errázuriz, por haber encubierto al sacerdote costarricense Enrique Vásquez Vargas quien era perseguido por las autoridades internacionales (Interpol) al haber sido denunciado por diversos abusos sexuales a niños en Costa Rica.

Fue arrestado en Honduras donde habia gozado de la complicidad del cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga quien bajo su protección se mantuvo por varios meses en una Iglesia de un pueblo hondureño, llamado Güinope en el departamento de El Paraíso.

Rodríguez Maradiaga tiene el agravante de que se le han comprobado otros actos de corrupción, tales como apropiación ilicita de dinero, encubrimiento de abusos sexuales en el Seminario Mayor de Tegucigalpa; encubrimiento a su exobispo auxiliar Juan José Pineda Fasquelle en la dilapidación de 30 millones de lempiras.

Sabemos que a Pineda Fasquelle lo tuvieron que suspender después haber sido denunciado por muchas de sus víctimas. Despues de haber vivido muchos años en completo libertinaje y depravación a la vista de todos especialmente en su residencia oficial que no es más que la casa del señor cardenal.

La suspensión. Es notorio que la suspensión de Pineda la hicieron bien estudiada y de manera disfrazada. La prepararon como si él estaba renunciando por su propia voluntad y sin motivo alguno, su renuncia fue simplemente aceptada por el papa Francisco y allí paró todo. Es curioso que en ningún momento se mencionó el motivo por el cual Pineda tuvo que abandonar su cargo. No hay duda de que esto lo hicieron para poder encubrir al cardenal Rodríguez Maradiaga por haber sido cómplice por tanto tiempo de esa situación tan aberrante. En otras palabras: El papa está encubriendo a Maradiaga tal como es usual en él: encubrir a los encubridores. Han sido tan notorios estos encubrimientos de parte del papa Francisco, que la más grande asociación de empresarios de EE.UU. y Canadá, molestos y cansados, suspendieron recientemente la entrega de los diezmos que todos los años entregaban al Vaticano y que asciende a mil millones de dólares.

El pavor que se le tiene a Maradiaga. Cuando leímos el artículo del periódico hondureño ConfidencialHN (que ha alcanzado gran prestigio por sus acuciosas investigaciones y por ser el principal informante de los actos de corrupción en Honduras) titulado: «Obispo Juan José Pineda dilapidó dinero en amantes, autos, motos…» , reproduciendo la confesión hecha por un testigo protegido; este dijo dos cosas completamente equivocadas, y seguramente lo hizo intencionalmente por temor a que el cardenal Óscar Andrés Rodríguez tome represalias en su perjuicio, como lo acostumbra hacer con todo aquel que procede a decir la verdad.

En primer lugar dijo: «El dinero fue recibido a nombre de la diócesis, el cardenal sólo firmó, él fue engañado pues no sabía qué iban a hacer con el dinero». Si el dinero fue recibido por la diócesis, el representante legal de la diócesis es el mismo cardenal Rodríguez, no era el obispo Pineda, o sea que el cardenal al ver que los años pasaban y no veía que se realizaban obras, él tenía que haber tomado cartas en el asunto y pedirle cuentas a su auxiliar. Perfectamente pudo haber ordenado una auditoria pero no lo hizo. Al contrario firmó todos los desembolsos que se hacían del fideicomiso que obedecía solamente a su firma.

El cardenal en ningún momento le exigió transparencia a su auxiliar y le permitió que manejara el dinero a su antojo y cuando los periodistas hace varios años comenzaron a hacer comentarios suspicaces y la denuncia llegó hasta el Vaticano, Rodríguez intentó encubrirlo todo a más no poder.

El testigo también dijo: «Pineda agobiado por todas las denuncias buscó culpables de su desgracia y entre ellos encontró a varios colegas que conspiraron para ponerlo en mal con el cardenal y con el papa Francisco…». Hay que tomar en cuenta que el cardenal por casi dos décadas había encubierto a Pineda. Él sabía perfectamente todo lo que ocurría en su entorno. Este testigo no tenía por que dar a entender que hasta en ese momento el cardenal se estaba enterando de todo porque no fue así. Es más, mucha gente asume que el mismo cardenal ha sido arte y parte en toda esa cadena de delitos porque de lo contrario, lo habría impedido…tuvo la evidencia siempre a sus ojos y a su mano.

Este testigo no tuvo que haber dicho: «Al cardenal le jugaron chueco, lo embaucaron…» porque eso no fue posible. El cardenal es muy listo para que lo embauquen facilmente. Es más fácil para el cardenal ser victimario que víctima. Comprendemos el temor de cualquier testigo, pero hay momentos en la vida en que se debe mostrar valentía, y no ser débiles ante una declaración tan seria donde dijo algo que «no es ni chicha, ni limonada». En esa declaración se nota el temblequeo al déspota…

El papa toma acciones hasta que ya no puede resistir la presión externa, mientras tanto trata de encubrir a los encubridores, como es el caso del exobispo Juan Pineda, eliminado del cargo haciendo la pantomima de que renunciaba para encubrir a su jefe inmediato Rodríguez Maradiaga con el fin de que siguiera gozando de absoluta impunidad.

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