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miércoles, mayo 18, 2022
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“Hay cosas buenas, pero también caos administrativo” señala Partido Liberal sobre informe de los 100 días de gobierno

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TEGUCIGALPA HONDURAS

El Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL) brindó este martes un análisis de  los primeros 100 días del gobierno de la presidenta Xiomara Castro donde señaló  que “hay cosas buenas, pero también caos administrativo”.

Pese a que los liberales reconocieron  que la actual situación del país, producto de doce años de manejo “irresponsable y cleptocrático por parte de la administración nacionalista” ven con gran preocupación  que en el actual gobierno de Xiomara Castro  “no hay políticas claras para el alto costo de la vida y la altísima tasa de desempleo, temas que consideramos deben resolverse urgentemente para proteger el poder adquisitivo de los hondureños y generar un efecto positivo en la reducción de la pobreza”.

A continuación el informe:

El pasado noviembre la población, harta de ser burlada, se volcó a votar por un cambio en Honduras. Más de dos millones de hondureños, incluyendo miles de liberales, acudimos a las urnas para ponerle fin a más de una década de latrocinio y corrupción del Partido Nacional.

Las nuevas autoridades tomaron posesión el pasado 27 de enero y a 100 días de ascenso al poder, los hondureños esperan que LIBRE, el brazo fuerte de la alianza que se alzó con el triunfo en los comicios demuestre que valió la pena confiarles ese voto.

En noviembre, la ciudadanía se pronunció con voz potente a favor de desmontar la deriva autoritaria encabezada desde 2010 por el Partido Nacional, redireccionar el país hacia la senda de la democracia participativa, y, sobre todo, reconstruir las instituciones de modo que faciliten el acceso de la población a servicios públicos de calidad y la mejora en sus condiciones de vida.

Reconocemos que la actual situación del país, producto de doce años de manejo irresponsable y cleptocrático por parte de la administración nacionalista, es altamente compleja y requiere de experiencia, pericia y responsabilidad en el diseño y ejecución de políticas dirigidas a fomentar el desarrollo del país.

No dudamos de las buenas intenciones que impulsan a la Presidenta, Xiomara Castro de Zelaya y su equipo, sobre el que reflexionaremos más adelante. Pero también sabemos que de buenas intenciones este tapizado el camino al infierno y que el país requiere de un verdadero golpe de timón para evitar que transitemos por una ruta que no nos merecemos.

Consciente de su rol en la transformación del Estado hondureño, el Partido Liberal de Honduras – a través de su Consejo Central Ejecutivo y su bancada de diputados en el Congreso

Nacional – han apoyado la gran mayoría de las iniciativas del nuevo gobierno, con el único afán de garantizar que tenga posibilidades de éxito. Así, los diputados liberales votaron a favor de:

* La reducción del impuesto a los combustibles;

* La derogación de las ZEDEs, la cual ya había sido propuesta por el propio Partido Liberal en la anterior legislatura;

* La reformulación y aumento del Presupuesto General de la Republica y;

* La derogación de la Ley de Empleos por Hora

A todo el respaldo anterior se suma la propuesta de la Bancada Liberal de reformar los aspectos pertinentes del Código del Trabajo para modernizarlo y permitir que esta modalidad de empleo siga existiendo, pero a través del Código y con respeto a los derechos de los trabajadores.

A pesar de este apoyo, vemos con gran preocupación que no hay políticas claras para el alto costo de la vida y la altísima tasa de desempleo, temas que consideramos deben resolverse urgentemente para proteger el poder adquisitivo de los hondureños y generar un efecto positivo en la reducción de la pobreza.

Observamos con suma inquietud que, durante los primeros cien días de administración de la coalición gobernante, sus acciones distan mucho de encaminar al país al cumplimiento del mandato otorgado por la ciudadanía en noviembre y, por el contrario, reproducen en buena medida los errores que tienen al país en las actuales condiciones de pobreza, inseguridad jurídica y ciudadana e incertidumbre social.

Uno de los hechos que sorprendió en mayor medida a la población en general y a nuestro Partido en particular, es la evidente contradicción en la que cayó la Secretaria de Estado en el Despacho de Finanzas, primero al enviar al Congreso Nacional un proyecto de Decreto de

Emergencia Fiscal, luego publicar un informe en el que detallaba el inminente colapso de las finanzas públicas y posteriormente, enviar un proyecto de decreto que, lejos de mostrar austeridad y racionalidad, en coherencia con la situación financiera interna y externa, eleva el gasto público a niveles históricos, con un aumento en el gasto de más de 25%, en contraposición con el ya elevado 7% en que venía creciendo en los últimos años, muy por encima del 3% en que ha crecido la producción en lo que va del siglo.

Mayor preocupación genera la forma en la que se financia el alto déficit fiscal proyectado. La autorización para monetizar las reservas internacionales del Banco Central de Honduras, aun a sabiendas de que será imposible el pago de dichos bonos en el presente ejercicio fiscal, tal y como establece la ley; la adquisición de mayor endeudamiento interno y externo a tasas elevadas y el poco interés en hacer recortes adecuados a gastos innecesarios, solo contribuirán a generar una mayor presión inflacionaria, que se suma a la que se genera en el exterior.

A lo anterior debe sumarse el hecho de que continúa la cultura del despilfarro y la falta de planificación: mientras los gastos en educación, salud e infraestructura de apoyo a la producción crecieron en menos de un 3%, el gasto en planilla, los subsidios no focalizados, y la partida de gastos discrecionales de la presidencia crecieron en más de un 100%.

Nuestro análisis sobre lo que hemos visto hasta ahora en materia de resultados, es concluyente en cuando a que el nuevo equipo de gobierno que acompaña a la Presidenta es una mezcla de unos pocos funcionarios experimentados con otros que tienen talento renovado, pero con falta de experiencia, producto de que el propio partido de gobierno ejerce por primera vez el poder. De hecho, ha sido bastante lenta la integración de un equipo de gobierno competente y que posea las calificaciones apropiadas para enfrentar la dura crisis que enfrenta el país.

Los nuevos liderazgos en las instituciones son profesionales que probablemente tienen altas calificaciones, pero claramente carecen de la carrera pública necesaria para poder enfrentar los temas tan álgidos por los cuales pasa nuestro país en este momento.

Sin duda los golpes externos que sufre nuestra economía complican aún más los retos que tiene el nuevo gobierno. El conflicto bélico en Ucrania ha ocasionado aumentos importantes en el precio del petróleo y sus derivados. La población comprende bien las consecuencias de lo que pasa internacionalmente, pero resiente la inflación importada que hace que semanalmente suban los precios de los productos, ante lo que debe haber solución desde el gobierno.

El país sigue amenazado por esa severa crisis internacional, derivada del conflicto armado en Europa oriental y el anuncio de una posible estanflación de la economía de los Estados Unidos,  lo que hace forzoso que existan iniciativas gubernamentales que puedan proteger al país en caso de una escalada bélica y la profundización de la recesión de nuestro mayor socio comercial. El Partido Liberal considera urgente la toma de medidas adecuadas para otorgar esa protección.

Por otro lado, los aumentos de los intereses bancarios son también retos importantes y preocupa que el nuevo equipo de gobierno no consiga mejores resultados en el campo económico. Preocupa que los índices de seguridad ciudadana estén creciendo de forma rápida y consideramos la responsabilidad de las autoridades en este campo es más amplia que combatir el narcotráfico. El gobierno aparenta sufrir una especie parálisis que les impide arrancar con pie derecho, lo cual debe superar rápidamente para beneficio de todos los hondureños.

Asimismo, preocupa el conflicto interno que enfrenta la coalición de partidos que triunfó en las elecciones, así como la división interna del mismo partido LIBRE. El zafarrancho ocurrido durante la instalación del Congreso Nacional puso al descubierto la erosión íntima del principal partido de la alianza que gobierna. Así, será muy difícil que la administración del Estado sea exitosa. Si persiste ese desacuerdo interior, la gobernanza estará en riesgo y estará en precario la posibilidad de que se alcancen las metas que la gobernante se ha fijado.

A causa de conflictos internos de la militancia de LIBRE, el país y nuestra población vive permanentemente bajo los negativos efectos de las  tomas de carreteras y de las instituciones públicas, cuyos accesos se interrumpen de manera injustificada, afectando la economía, los servicios públicos como el transporte y la libre circulación de los ciudadanos.

Por otra parte, esperamos que las barridas en las distintas instituciones del Estado no perjudiquen a los miembros del Partido Liberal, a los que estaremos prestos a defender en caso de que sus derechos sean conculcados.

Sin duda que el dilatado proceso de extradición de Juan Orlando Hernández fue un distractor. Los conflictos en el Congreso Nacional y las exigencias de la propia base de LIBRE también han sido causas de inestabilidad en el país.

En este escenario, es imprescindible que el gobierno inicie acciones que fomenten el crecimiento económico y en este sentido las propuestas que el Partido Liberal hizo en lacampaña son óptimas para lograrlo, por lo cual, volvemos a plantearlo de la siguiente manera:

• En primer lugar, consideramos que es urgente la transformación del aparato productivo a una economía de exportación. Honduras es una economía de consumo interno y necesita un cambio radical. Ocupamos incrementar las agroexportaciones, aumentar las exportaciones de manufactura ligera y productos textiles y de servicios y promover el turismo, concentrando los esfuerzos en zonas de potenciales reales.

• También estimamos necesaria la simplificación administrativa, que no es otra cosa que brindar facilidades para que efectuar trámites en las dependencias del Estado.

Cifras recientes de organismos serios plantean que 2.4 millones de hondureños trabajan en el sector informal y muchos lo hacen porque es más cómodo eso, que someterse a la tramitología estatal que todo lo enreda y lo complica.

• Por otro lado, urgimos además del fortalecimiento del Estado de Derecho, lo que será posible si hay una lucha frontal contra la corrupción, si existe respeto a las instituciones, si se mantienen incólumes los Principios de Legalidad y de Independencia de Poderes, cuya inobservancia criticamos en los doce años pasados.

• Adicionalmente, planteamos la necesidad de una Política Tributaria Justa y Competitiva. Los impuestos deben incentivar la inversión y no alejarla, con el consecuente resultado de más puestos de trabajo, pues es así como se genera riqueza y se reduce el oprobioso porcentaje de pobreza y pobreza extrema heredado de la última década perdida.

• Por último, aunque no menos importante, proponemos un mejor enfoque de la Seguridad Ciudadana. Un buen porcentaje de los hondureños que migran lo hacen buscando seguridad para ellos y sus familias. En tal sentido estimamos que debe haber un fortalecimiento de las instituciones de seguridad, pero el problema debe ser abordado combatiendo no solo los efectos, sino las causas.

En conclusión, han sido 100 días de aciertos y desaciertos. Ahora, todos los hondureños esperamos que el gobierno de la presidenta Castro pueda enfocarse a lo que realmente interesa a los hondureños: Empleos dignos y bien pagados, así como un control de la inflación que limite los incrementos constantes al costo de la vida y acciones concretas y rápidas en

Salud y Educación digna, así como la ejecución de programas sociales que busque generar mejores y permanentes condiciones a la población.

Reconocemos que 100 días es un plazo breve para presentar resultados concretos, en el Partido Liberal de Honduras estamos atentos al correcto desenvolvimiento de las acciones gubernamentales y como oposición, hemos exigido y continuaremos exigiendo orden, transparencia y certidumbre en el accionar de la Presidenta y su equipo. Sabemos que desmontar la dictadura heredada de las últimas administraciones puede ser complejo, pero para hacerlo se requiere de eficiencia.

El Partido Liberal reitera a las autoridades, la disposición para entablar un diálogo abierto y honesto, que integre a todas las fuerzas políticas y ciudadanas del país, para que juntos podamos construir el futuro que todas y todos deseamos. Como fuerza política de oposiciónnos mantendremos en esa lucha.

En la ciudad de Tegucigalpa, a los diez (10) días del mes de mayo del año dos mil veintidós

(2022). CONSEJO CENTRAL EJECUTIVO DEL PARTIDO LIBERAL

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