HomeExclusivasEmpresario acusado de corrupción en El Salvador ¿conduce un lujoso Ferrari por Honduras?

Empresario acusado de corrupción en El Salvador ¿conduce un lujoso Ferrari por Honduras?

TEGUCIGALPA, HONDURAS

No todos los días se ve un carro de extremo lujo en las calles hondureñas. Apenas se puede divisar en estas polvorientas avenidas coches que venden los concesionarios y muchos automotores que son traídos desde el extranjero, en particular, de EE.UU.

¿Pero ver un vehículo Ferrari transitando por las calles hondureñas con placas locales? Ese carro, circulando por las avenidas de San Pedro Sula, ha despertado suspicacias, al extremo que apenas paga dos mil 200 lempiras de matrícula, cuando el precio del canon suele superar los 45 mil lempiras para los automotores de lujo y por el tamaño del cilindraje.

Ese carro Ferrari es modelo F430, construido en 2006, con un motor de gasolina de ocho cilindros, llegando a desarrollar hasta 100 kilómetros por hora en unos 10 segundos, según las especificaciones del fabricante italiano. El precio de línea de este vehículo que se dejó de producir en 2009 puede llegar a los 2.4 millones de lempiras o más de 100 mil dólares.

Una búsqueda realizada por este periódico sobre la propiedad de lujoso automotor arroja un nombre que ha significado vínculos con el poder, no en Honduras, sino en El Salvador: José Miguel Antonio Menéndez Aguilar, más conocido como “Mecafé”, exhombre fuerte del gobierno de Mauricio Funes e investigado por fuertes actos de corrupción y beneficios particulares, entre otros.

Según la base de datos de la extinta Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI), el vehículo pagó apenas dos mil 200 lempiras por concepto de matrícula; el código de Registro Tributario Nacional (RTN) 08018011401820 está asignado a Mecafé cuyo número de identificación es 004414, según el registro de contribuyentes de la DEI.

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Esta historia estaría incompleta si Menéndez Avelar no tuviera relación con Honduras. Tampoco tendría lógica que el Ferrari se movilice por las calles de San Pedro Sula. Y es que ConfidencialHN pudo confirmar que Mecafé tiene un negocio de seguridad electrónica y ropa de uso táctico llamado Cosase, cuya sucursal queda se encuentra en el barrio Suyapa de esa ciudad.

No obstante, el pago “barato” de la matrícula del poderoso coche no es producto de la casualidad, mucho menos una equivocación de la base de datos de la DEI, convertida en el Servicio Administrativo de Rentas (SAR). ¿Quién dio la orden para que Mecafé pagara apenas dos mil 200 lempiras cuando el precio de matrícula de ese coche podría superar los 50 mil lempiras, comparando el precio que debe aportar al Estado un propietario de una camioneta Land Cruiser de modelo reciente? ¿Por qué se favoreció a un hombre que está acusado de actos de corrupción en su país y que está a punto de ir a la cárcel por varios delitos relacionados con el gobierno de Mauricio Funes?

¿Por qué la implacable Miriam Guzmán y Ángela Madrid, autodeclarada “terrorista fiscal”, las cabezas visibles del SAR no han dado una explicación sobre la ridícula cuota que Mecafé paga para circular con un carro de lujo –fabricado “casi con las manos”– por las calles de San Pedro Sula? Al cierre de esta publicación, ninguna autoridad del SAR se ha pronunciado por este escándalo.

Respecto a Cosase, cabe mencionar que fue el primer negocio que tuvo el acaudalado empresario y fue la primera empresa de seguridad privada en El Salvador. Un perfil elaborado por Diario Uno explica que Menéndez Avelar, aparte de prosperar en el negocio del café, era aficionado a los coches de lujo y fue bautizado como “El rey del jabalí” por las victorias que tuvo en el autódromo que lleva tal nombre.

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Por tanto, no resulta extraño que este salvadoreño tenga en Honduras coches de lujo, más aún, en la ciudad más violenta de América Latina, de la que saca provecho vendiendo equipo y tecnología de seguridad para las empresas sampedranas, a pesar que es investigado por el Ministerio Público de su país por corrupción en el mandato de Funes, su patrocinado.

Mecafé es investigado por peculado (desfalco), negociaciones ilícitas, malversación de caudales públicos, enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias mientras fungió como funcionario de Mauricio Funes.

MECAFÉ ESTUVO EN SPS. Un cruce de información de este periódico también comprueba que el “hombre detrás del trono” del expresidente Funes sí estuvo en este mes, precisamente, en la denominada capital industrial. “Yo desde mi avión privado he viajado por mis negocios. Siempre lo hecho. El lunes, por ejemplo, regresé de San Pedro Sula, Honduras, porque estamos viendo los negocios de allá”, aseguró Menéndez al diario La Prensa Gráfica, publicado el 16 de septiembre anterior.

Mientras el operador de justicia allanaba los negocios de Mecafé, el fiscal general Douglas Meléndez, declaraba desconocer el paradero del sospechoso. “Sabemos que él está saliendo del país últimamente. No solo a uno, ha ido a varios países”, aseguró Meléndez al rotativo que se edita en San Salvador.

El negocio de seguridad del salvadoreño permanece con bajo perfil, apenas publica en Facebook los productos que ofrece a la industria, comercio y banca local. Asimismo, se jactan que su casa matriz invirtió 15 millones de dólares para proveer seguridad a sus clientes y que planean expandir su negocio a Nicaragua, de acuerdo a una noticia publicada en el Diario de Hoy.

LOS NEGOCIOS DE MENÉNDEZ.  Mecafé se ha considerado un político de derechas, pues siempre votó por gobiernos del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena) hasta que conoció antes de la campaña presidencial de 2008 al combativo periodista y candidato presidencial Mauricio Funes Cartagena, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y se convirtió en su adlátere o “achichincle” y hasta motorista personal.

Tras el gane de Funes –quien tramita asilo en Nicaragua por persecución judicial en su país– en mayo de 2009, Menéndez adquirió poder dentro del gobierno que le valió algunos cargos y multimillonarios contratos de seguridad. “Siempre me ha gustado ser un ganador y no un perdedor. Le aposté a Funes porque sabía que iba a ganar”, contó el altivo exfuncionario.

Esa apuesta le generó contratos de hasta 20 millones de dólares en el ramo de seguridad, según un rápido conteo que realizó ConfidencialHN, de acuerdo a fuentes de entera confianza e información de diarios cuscatlecos.

Después de este primer año de gestión del primer gobierno de izquierda en el país, siguieron más negocios con Menéndez. En el quinquenio 2009-2014, la empresa se adjudicó contratos por 21.5 millones de dólares por servicios de seguridad para terrenos, oficinas estatales y parqueos de diversas instituciones públicas, según el diario electrónico La Página.

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Es decir, ganó con más instituciones públicas y además participó en la venta de equipos electrónicos siempre en materia de seguridad. En todos los casos, sin importar la fecha en que han sido suscritos los contratos, quienes aprueban la adjudicación son ministerios, autónomas o secretarías, es decir cada institución.

Esos contratos tampoco fueron gratis. Siempre hubo un interés mucho más que comercial. El influyente periódico El Faro, explicó en 2014 que el expresidente Funes admitió “que una casa construida desde octubre pasado en una exclusiva residencial de San Salvador es propiedad de la empresa Mecafé S.A. de C.V., una de las compañías de uno de los patrocinadores de su candidatura y contratista del gobierno”.

El propietario del inmueble, ubicado en la Urbanización Lomas de Altamira, es el empresario Miguel Menéndez, Mecafé, tal como informó El Faro… en un reportaje que muestra cómo algunas personas, incluidas varias allegadas a Mecafé, fueron nombradas en puestos claves del gobierno en los últimos años del quinquenio que terminó el 1 de julio de 2014.

EL EMPRESARIO Y “PANAMA PAPERS”. El bufete Mossack Fonseca creó para José Miguel Antonio Menéndez Avelar, dos empresas offshore en Panamá, y ayudó a que éstas triangularan movimientos de dinero a través de cuentas bancarias del bufete en Bahamas, dice la publicación de El Faro. Documentos internos de la firma revelan además que una offshore de Mecafé comparte prestanombre con Latin American Spa, el negocio de Aída Mitchell Guzmán Sigüenza, con quien Mauricio Funes tiene un hijo. Su otra compañía abre un camino que lleva hasta Subes El Salvador, empresa encargada de cobrar por el uso del sistema de autobús “Sitramss”.

PRÉSTAMOS OSCUROS. El fiscal Douglas Meléndez, denunció que el documento de préstamo por $700,000 que Mauricio Funes dio al empresario Miguel Menéndez en la Corte Suprema de Justicia.

El 23 de agosto pasado, el titular de la Fiscalía anunció que durante los allanamientos a las empresas de Mecafé encontraron una escritura pública notariada en la que se reflejó un préstamo que el exmandatario entregó al empresario Menéndez, presidente del Centro de Ferias y Convenciones (CIFCO) durante el primer gobierno del FMLN.

“Hemos encontrado un contrato, en original, en  las cajas fuertes del señor Mecafé, una escritura pública, testimonio en original, escritura pública ante notario, donde el expresidente Funes le prestó 700 mil dólares al señor Mecafé, es decir, el señor Mecafé no se los prestó al presidente Funes sino que el presidente Funes se los dio al señor Mecafé, es decir, al revés la cuestión”, señaló el fiscal general.

En la actualidad, el denominado Triángulo Norte de Centroamérica, aparte de ser una de las zonas más mortíferas del mundo, es conocido por la aplastante corrupción de sus gobiernos que les ha valido fuertes reproches de organismos como Transparencia Internacional.

El Caso de Menéndez o Mecafé se reproduce en cada país, con distintos personajes, quienes se han enquistado en la función pública para cobrar los favores que realizaron durante la campaña presidencial. Guatemala ha sido sacudida por “La Línea” que valió el encarcelamiento de Otto Pérez; en El Salvador, Mauricio Funes piensa residir en Nicaragua al ser acusado de presunta corrupción.

En Honduras, el régimen orlandista sigue incólume; a pesar que las pruebas de corrupción apuntan a la alta cúpula que rodea al presidente Hernández, la justicia calla y la Misión Anticorrupción de la OEA (MACCIH), hace el papel del “gato ronroneador”, según el calificativo del exfiscal general Edmundo Orellana. Esta tormenta perfecta permitirá al régimen seguir con algo de oxígeno hasta la contienda electoral de 2017 cuando Hernández pretenda reelegirse.

Mientras tanto, el lujoso Ferrari de Mecafé seguirá circulando por las calles de San Pedro Sula, pagando irrisorias cantidades de dinero para mantener al día “los papeles” del carro que contrasta con la extrema pobreza y corrupción que padece Honduras y ConfidencialHN proporcionará más detalles de este caso.

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