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Honduras el país más empobrecido de las Américas durante 2020

Por: Juan Alfaro Posadas

[4:40 p. m., 26/5/2021] +504 9600-0258: Honduras, es el país de las Américas que “más se empobreció” durante el año anterior, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Asimismo, después de Honduras están: México y Ecuador, donde la extrema pobreza se disparó porque sus gobiernos no tomaron las medidas correspondientes durante la pandemia del coronavirus.

En nuestro país, el aumento de la extrema pobreza fue de 20 por ciento a 26.1 por ciento; en México, el empobrecimiento de la mayoría de sus habitantes se disparó de 10.6 por ciento a 18.3 por ciento, mientras que en Ecuador subió de 7.6 por ciento a 12.8 por ciento.

Obviamente, que en el caso de la nación hondureña, el incremento en la extrema pobreza se dio, aparte de la incidencia de la Covid-19, el alza en los índices de corrupción gubernamental.

En ese sentido, según datos estadísticos tabulados por el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), en Honduras las mafias de la corrupción absorben cada año 65 mil millones de lempiras, que perfectamente podrían invertirse en educación, salud, alimentación y en la apertura de fuentes de trabajo.

Los datos escalofriantes de la corrupción gubernamental también son avalados por el Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), que goza de alta credibilidad entre la población.

La nación hondureña ha sido “dirigida” en los últimos doce años por el Partido Nacional, donde se han dado los atracos al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), en unos 7 mil 300 millones de lempiras, el despilfarro de los fondos destinados a combatir la pandemia, que suma más de mil millones de lempiras, y así sucesivamente.

De tal suerte, que a Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) se le califica como el más corrupto de la historia de Honduras, y el segundo, Porfirio “Pepe” Lobo Sosa, ambos del partido Nacional.

En los últimos doce años no se han abierto nuevas fuentes de trabajo, sino que al contrario, se han cerrado, por el coronavirus, la inseguridad jurídica, la inseguridad personal y la inestabilidad política, entre otros lastres sociales.

Las mafias del Partido Nacional que tomaron por asalto el poder de la nación, en enero de 2010, coludidos con la banca privada y los militares corruptos, avalados por la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, nos han hundido en el desprestigio internacional.

La misma justicia estadounidense calificó a Honduras como un narco Estado, porque sus instituciones han sido controladas por el narcotráfico, y al gobernante Juan Orlando Hernández Alvarado se le vincula estrechamente con los cárteles de la droga.

Precisamente, el hermano menor de Hernández Alvarado, “Tony”, fue condenado a cadena perpetua en Estados Unidos por narcotráfico, venta de armas pesadas y otros delitos.

Así las cosas, el panorama de Honduras, hoy por hoy es desolador, y una de las salidas viables, al parecer, son las próximas elecciones generales, pero la oposición no pudo unirse, y más bien le ha hecho el juego a los nacionalistas para que mediante fraude sigan en el poder.

Al final, sólo nos queda como última opción que todos los hondureños dignos, patriotas y honestos nos unamos y nos declaremos en insurrección, acatando el artículo 3 de la Constitución de la República , para derrocar al presente régimen, y nombrar un gobierno de transición, que pueda convocar luego a elecciones limpias, honestas y transparentes.

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