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Honduras país desigual y de profundas contradicciones

Por: Juan Alfaro Posadas

Casi a diario nos enteramos a través de los medios de comunicación colectiva y de las redes sociales que las distintas fuerzas represivas del Estado capturan a determinado jovenzuelo o ciudadano en posesión de equis cantidad de droga y de dinero en efectivo.

Obviamente, que esa labor de la policía es loable, cuando se hace de manera indiscriminada y transparente en todo el país, es decir, sin importar la edad, sexo, grupo étnico, posición política, económica o social.

Pero en Honduras – el país de las profundas contradicciones -, no se arresta a los “peces gordos” o “toros”, como les llaman, de los distintos carteles de la droga, sino que los perseguidos y que al final pagan las consecuencias, son los que se dedican a la venta en pequeña escala o al narco menudeo, para llevar el sustento diario a sus hogares.

Señores policías – ustedes que están al servicio del sistema corrupto de Honduras -, si no lo sabían, la ley tiene aplicación universal, se concibe para regular la conducta de todas las personas en sociedad, no sólo de los débiles o de aquellos que no tienen padrino político.

Y lo peor del caso, es que irrespetando el texto constitucional y demás normativas, se exhiba ante las cámaras de la televisión a esos compatriotas, sin que antes hayan sido presentados a la justicia, escuchados, vencidos en juicio y sentenciados.

Antes de ser escuchados por el juez competente, esos “polizontes”, “chepos” o” chafas”, los han juzgado arbitrariamente, calificándolos como delincuentes, y dañándoles sus vidas, aunque después el órgano jurisdiccional los declare inocentes.

Muchas veces, es tan descarado el abuso de las fuerzas represivas del Estado, que hasta se les coloca la droga, armas y dinero en efectivo, dizque como pruebas, para que se les condene, a sabiendas que son inocentes de lo que se les imputa.

Esos abusos se cometen regularmente en contra de personas de escasos recursos o con aquellas que tienen una filiación política distinta a la del gobierno de turno.

Recordamos que en el caso de los politiqueros que se robaron de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), 283 millones de lempiras, que estaban destinados a proyectos de mujeres campesinas, no se les exhibió, al momento de acudir a los juzgados capitalinos, sino que al contrario, les facilitaron sacos o abrigos para cubrirse el rostro.

Ese sonado caso de corrupción, que quedó en la impunidad, fue identificado como “Pandora”. El dinero robado no fue devuelto, y ellos quedaron en libertad, al estilo de la “justicia” hondureña.

Siempre nos hemos preguntado, ¿por qué los militares y todas las fuerzas policiales al servicio del régimen “cachureco” de Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA), nunca capturaron a Juan Antonio “Tony” Hernández Alvarado, que según la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA), era un capo a “gran escala” en Centroamérica? 

El cinismo e hipocresía de esos cuerpos represivos corruptos es tan grande, que hasta llegan a afirmar que “nunca se dieron cuenta” que “Tony”, el hermano de JOHA, era un narcotraficante, y que operó libremente, desde 2004 hasta 2018.

Con tantos capos de la droga que venían y siguen operando en el país, nunca se conoció el nombre de alguno de ellos, que haya sido capturado y entregado a la justicia.

Los “Cachiros” negociaron su entrega a la DEA, porque en Honduras peligraban sus vidas; los hermanos Valle Valle, los capturó el entonces director de la Policía Nacional, Ramón Sabillón, en contra de la voluntad de Hernández Alvarado; otros los pidió en extradición la justicia estadounidense, y en el caso de Fabio Lobo, hijo del expresidente José Porfirio “Pepe” Lobo Sosa, cayó en manos de la DEA, en un operativo realizado en Haití.

En Honduras no hay sistema de justicia, pues ésta no se concibe ni siquiera como una “caricatura”. Lo que existe, son mandaderos de los grupos de poder del país, y de Estados Unidos.

Cuando se solicita a un hondureño en extradición, desde el país del norte, inmediatamente se ponen en movimiento los lacayos que integran el mal llamado poder Judicial de la nación, y entregan a la persona nominada.

Eso, no lo vimos en el caso de “Tony” Hernández Alvarado. Éste cayó en las redes de la justicia del Tío Sam, al ser capturado en el aeropuerto de Miami, Florida, y enseguida juzgado, hasta condenarlo a 30 años de prisión, y a cadena perpetua por narcotráfico y otros delitos.

¡A pesar de todos los pesares, abrigamos esperanzas porque más temprano que tarde, tengamos un estado de derecho, donde operen sin ataduras, sin compromisos y con independencia, los tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial..!

¡Ese paso, debemos darlo todos los ciudadanos honestos, dignos y patriotas, el domingo 28 de noviembre próximo, acudiendo a las elecciones generales, para escoger a un nuevo tipo de autoridades que nos representen, y no a delincuentes, como ocurre actualmente con los cachurecos..!.

¡El voto de castigo a los “cachos” debe darse en las próximas elecciones, porque ellos no tienen autoridad ética ni moral para seguir en el poder. Esos sujetos están deslegitimados, y jamás volverán a regir los destinos de la amada patria, Honduras..!

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