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Honduras, uno de los Países más Corruptos del Mundo

Por: Juan Alfaro Posadas

Nuevamente, Transparencia Internacional (TI) en su último Informe sobre el índice de Percepción de la Corrupción (IPC), señala a HONDURAS como uno de los países más corruptos del mundo, ubicándolo en la posición número 157 de 180 países, con una puntuación de 24 sobre 100.
Asimismo, TI afirma que a nivel continental, HONDURAS es el cuarto país con mayor percepción de la corrupción, y el segundo en el istmo centroamericano, después de Nicaragua.
Así las cosas, la nación hondureña ha retrocedido once escalones en la medición del IPC, que emite Transparencia Internacional, lacerando los intereses de la población, hundiéndonos en el desprestigio internacional, ahuyentando las inversiones y negándonos oportunidades de educación, salud, techo y trabajo.
Toda esta corrupción que se ha profundizado en los casi doce años de administración del ultra conservador Partido Nacional, ha condenado a millones de compatriotas a la pobreza extrema y a tener que abandonar el país, con destino a Estados Unidos, Europa y a otras latitudes del mundo, en busca de mejores horizontes.
Obviamente, que el saqueo a las arcas del Estado se ha profundizado en el último cuatrienio, con la participación de altos funcionarios del Estado, miembros de la cúpula empresarial, jefes militares, policiales y narcotraficantes, sin que el Ministerio Público y el Poder Judicial incidan en contra de la galopante impunidad.
Es tan alta la corrupción en Honduras, que en 2020 el Observatorio de Política Criminal Anticorrupción (OPCA) reveló que sólo en 2018 los corruptos saquearon cerca de 65 mil millones de lempiras del erario, cifra que representa el 12.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Esta humillante y agresiva escalada de las mafias que se han apoderado de los destinos de la nación, expulsó a la Misión de Apoyo Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (Maccih) y desbarató la Unidad Fiscal Especial Contra la Impunidad de la Corrupción (Ufecic), sin que se haga sentir la presencia del Ministerio Público, de los entes contralores del Estado y de la Corte Suprema de Justicia, porque están confabulados con ellos.
Una de las caras visibles de esta pestilencia es precisamente Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA), quien se ha arrogado en el poder, con el beneplácito de la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, y las cúpulas militar, policial y empresarial. Ellos han acabado con el Estado de Derecho, secuestrado las instituciones públicas y asesinado la democracia formal. El Estado ya casi desaparece por completo.
Ante este sombrío panorama, la ciudadanía en general debe tomar conciencia histórica y negarles el voto a todos los corruptos que aspiran a cargos de elección popular, cuya inmensa mayoría pertenece a las filas del Partido Nacional y al lado oscuro del liberalismo. Si no actuamos con memoria histórica, pensando en nosotros mismos, en el resto de la población, y en Honduras, difícilmente tendremos patria. Este es el momento de cambiar, pues si no rectificamos el presente, tomando como antecedente el pasado, el futuro se nos escapará de las manos en un abrir y cerrar de ojos.

En consecuencia, en los próximos comicios internos, que están a la vuelta de la esquina, no debemos quedarnos de brazos cruzados, sino ser constructores de nuestro propio destino. Si nos equivocamos que sea por acción y no por omisión. La indiferencia, es la mayor responsabilidad de cualquier hondureño u hondureña.

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