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“IPM” abandona Proyecto Habitacional sin explicaciones

Por: Juan Alfaro Posadas

El Instituto de Previsión Militar (IPM) desistió de  un proyecto habitacional ubicado en la colonia Santa Eduviges de Tegucigalpa, sin explicaciones o justificación alguna.

Ese proyecto, consistente en más de cincuenta unidades habitacionales, que era financiado por el IPM fue abandonado hace más de diez años. El mismo está ubicado en la periferia de la capital, en las inmediaciones de la colonia Quezada.

Según vecinos del sector, en la construcción de esas casas pudo haberse invertido unos veinte millones de lempiras, aproximadamente, y las mismas  estaban destinadas para los clases (cabos, sargentos y personal administrativo) de las Fuerzas Armadas, que están afiliados a dicho ente de previsión social.

Muchos compatriotas se preguntan:   Por qué los militares dejaron inconcluso ese proyecto de viviendas; hubo corrupción en esa inversión; acaso el sitio elegido no era el adecuado; la Alcaldía Municipal los obligaría a suspender la construcción de las casas; por qué guardan silencio los directivos del IPM y de las Fuerzas Armadas; acaso no les alcanzó el presupuesto destinado a esa obra; quién era el jefe del Estado Mayor Conjunto de la institución castrense cuando se planificó y comenzó a ejecutar el proyecto?

Esas y otras interrogantes quedan en el aire, porque a los jefes militares no les conviene responder. Las razones de ese silencio, seguirán siendo una incógnita, que más temprano que tarde tendrá que despejarse.

Lo condenable del caso es que mientras miles de compatriotas carecen de vivienda y se ven obligados a guarecerse bajo los puentes de la ciudad o sobrevivir en sitios de alto riesgo, los jefes militares se dan el lujo de despilfarrar millones de lempiras en el citado proyecto habitacional.

Perfectamente, esas soluciones habitacionales podrían ser habilitadas para alojar a los compatriotas de la capital que resultaron damnificados con las últimas tormentas tropicales Eta e Iota que a finales de 2020 azotaron el territorio nacional.

En las actuales circunstancias económicas que atraviesa el país no estamos para derrochar, sino ahorrar e invertir sabiamente hasta el último centavo, pero como la cúpula  de los uniformados navega sobre miles de millones de lempiras, tienen jugosos sueldos, prebendas y una jubilación asegurada, poco o nada les importa el bienestar de la población.

Históricamente, se ha demostrado que las cúpulas militares han sido y siguen siendo corruptas, mantienen diferencias con los civiles, son malos administradores, prepotentes y soberbios, les gusta la vida muelle, son políticos, deliberantes y mantienen fricciones internas.

Esas cúpulas han saqueado la nación, descapitalizaron su propio Instituto de Previsión Militar, quebraron una empresa cementera, el banco que habían creado y el comisariato que administraban. Además, en los últimos años se les ha vinculado estrechamente con el narcotráfico internacional y de haber protegido al capo Juan Antonio “Tony” Hernández Alvarado, hermano de quien usurpa la Casa de Gobierno.

La administración nacionalista de Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) les ha otorgado todo tipo de concesiones, a cambio de su protección y de mantenerlo en el poder, al margen de la Constitución de la República y las leyes.

Uno de esos grandes estímulos concedidos por JOHA es la entrega de cuatro mil millones de lempiras, de los recursos del Estado, bajo el pretexto de que los mismos serían invertidos en el desarrollo del agro nacional, fortaleciendo a los agricultores, pero hasta la fecha ni una mata de maíz han logrado sembrar.

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