HomeExclusivasJesús Mejía usó influencias para firmar contratos con empresas de Ramón Matta Waldurraga

Jesús Mejía usó influencias para firmar contratos con empresas de Ramón Matta Waldurraga

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

Jesús Arturo Mejía se convirtió en uno de los funcionarios «indispensables» en el gobierno de Juan Orlando Hernández: Ha sido el poder detrás del trono en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel) y no ha trascendido por su capacidad de gestión para recuperar ambas entidades, sino por su maquiavélica mentalidad al conspirar contra los intereses de la población y por su arrogancia y soberbia que le ha granjeado recelos y enemistades.

También se ha destacado por presionar desde los cargos para intervenir e influir en la firma de contratos con empresas señaladas por el Ministerio Público de lavar activos procedentes del narcotráfico. La conducta del controvertido funcionario ha colindado con el delito: duante su gestión han habido grandes ‘esfuerzos’ por permitir el tráfico ilícito de llamadas, más conocido como ‘griseo’, según revelaciones hechas en una auditoría del Tribunal Superior de Cuentas (TSC).

Según el informe 002-2013-DASII-Hondutel-A, reafirma las denuncias del griseo de llamadas que está generando fuertes pérdidas para la entidad que dirigió Mejía hasta 2013 como subgerente y desde 2014 como titular. Al respecto, un informe del 30 de enero de 2014, elaborado por el responsable de negocios de Hondutel, Mario García, detalla que el tráfico gris «que ocasiona grandes pérdidas para la empresa, no ingresa por la central Inter II. Dicho tráfico ingresa a Hondutel por otros medios como ser la Planta externa, armarios o centrales locales”.

En consecuencia, explicó García en el informe, «ha provocado que no se detecte tráfico gris y se genere pérdidas económicas al Estado», por lo que se pidió al técnico informático que se adquiriera el equipo tecnológico para frenar el tráfico irregular, pero a la fecha no se ha cumplido.

Ante los cuestionamientos del TSC, Mejía aprovechó su locuacidad y persuasión para desviar las críticas, al explicar en una comparecencia mediática que rechazó ofertas de los ‘griseros’ para hacer jugosos negocios en la telefónica estatal, a cambio de «cuotas» que llegaban hasta los 200 mil dólares mensuales, incluso le informó al entonces gerente Romeo Vásquez Velásquez de quiénes eran los encargados del robo aunque a la fecha no ha revelado sus nombres.

Otro de los talones de Aquiles del funcionario y que están plasmados en el amplio informe del TSC son los desórdenes administrativos respecto al servicio de llamadas de línea 800; los auditores concluyeron que «al evaluar el control interno en la Unidad de Liquidaciones Internacionales se comprobó que la facturación del servicio de línea 800 no cuenta con la información que dio origen a la transacción como ser: los registros de datos de una llamada, ni se recibe el detalle del tráfico telefónico entrante generado por la Central Telefónica II, solamente se factura el servicio con lo reportado por las empresas o carriers de origen salvadoreño (Telecom) y estadounidense (Verizon)».

Por el tráfico internacional, explica el documento, se comprobó que mediante «la modalidad de prepago y pospago, los analistas de cuentas encargados de elaborar las liquidaciones a los carriers no emiten facturas o recibos del servicio prestado por Hondutel, solamente se elabora el cuadro de análisis comparativo con los datos de medición generados por los carriers y Hondutel».

Durante la época de Mejía, reinó el desorden, quedando lejos la tesis de que puso orden e hizo aumentar las ganancias. Tuvo conocimiento de cada operación que se realiza en la estatal telefónica, incluyendo el servicio de carriers ya que el Tribunal de Cuentas pudo determinar que «no existe control en la custodia de los registros de la información del tráfico cursado por los carriers internacionales, ni se realiza supervisión periódica en la Dirección de Negocios Internacionales». Tampoco se emiten facturas o recibos a las empresas dedicadas a las llamadas internacionales y ningún subalterno aplicó controles para que los servicios prestados fueran respaldados en documentos.

A pesar de que el descontrol se convirtió en norma, tanto en la administración del actual gerente de la ENEE, así como de otros que pasaron por la telefónica, cometió irregularidades como agenciarse de unos 398 mil lempiras a través de cuatro cheques con un valor de 99 mil 500 cada uno durante el tiempo que estuvo suspendido por la junta interventora de Hondutel, aunque en ese periodo trabajó para el Tribunal Supremo Electoral (TSE) según la denuncia hecha por Radio Globo.

Asimismo, se dejó en evidencia que el también activista del Partido Nacional contrató personal que nunca ejerció funciones, sin embargo, el simple hecho de ser amigos se tradujo en espectaculares sueldos que oscilaron entre los 30 mil y 70 mil lempiras mensuales. Se denunciaron aumentos salariales selectivos desde cinco mil hasta doce mil lempiras, así como la contratación de un primo del gerente y pagos anticipados que se hicieron efectivos durante la referida administración.

NEGOCIOS CON NARCOS. Mejía no perdió tiempo en entablar negocios con la empresa de seguridad Lares, propiedad de Ramón Matta Waldurraga, acusado por EE.UU. por narcotráfico. A pesar de que negó haber hecho cualquier relación comercial con Matta Waldurraga, los documentos en poder de ConfidencialHN demuestran que Mejía le dio un respaldo a su amigo de infancia al aprobarle un contrato de cuatro millones 399 mil 999 lempiras con 59 centavos para cuidar las instalaciones de Hondutel en Tegucigalpa y San Pedro Sula.

Sólo en 2015, Matta Waldurraga se agenció de 52 millones 799 mil 995 lempiras con ocho centavos; en 2014 ganó cinco millones 501 mil 184 lempiras con un centavo mediante varias adentas al contrato, cuya ganancia global para Lares asciende a los 60 millones de lempiras.

Las adendas CPSV-032-2014 Y CPSV-006-2015  reafirman que el gerente de la empresa pública sí suscribió el acuerdo con Eduardo Rodríguez Bustamante, representante legal de la compañía privada para el servicio de vigilancia de los planteles de Hondutel, el cual tiene la firma y sello de Mejía Arita.

Aunque el titular de la ENEE ha tratado de desmarcarse de su entrañable amigo -quien se entregó a la justicia norteamericana en agosto de 2017- fue el responsable de meter «las manos al fuego» para que Lares, intervenida por haberse constituido con dinero ilícito, tuviera jugosos ingresos por los servicios que prestó.

Incluso, el funcionario ha pretendido ignorar que Rodríguez Bustamante es sujeto de investigación por el organismo acusador, de acuerdo al expediente 355-2015, que lo involucra en una estructura criminal dedicada al lavado de activos, pues una parte del dinero provino de las arcas estatales ya que suscribió convenios con Hondutel para obtener ganancias.

RELACIONES PELIGROSAS. Este periódico confirmó que Mejía y Bustamante han sido amigos desde la infancia y se han dedicado a la práctica de deportes extremos como el enduro (motocross de montaña) y el gusto por las motocicletas de 30 mil dólares,vino a consolidar los lazos que datan de toda una vida. Ambos viajaron a España a una competición y el funcionario tuvo la desdicha de fracturarse.

Esa relación trenzada se tradujo con el paso de los años en jugosos contratos de seguridad, tanto en Hondutel como en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) que hasta el mismo Mejía se ha beneficiado porque varios guardias de Lares le han cuidado la lujosa vivienda ubicada en la privilegiada y fresca zona de El Hatillo. Un informe confidencial del Ministerio Público establece que Rodríguez dio un préstamo a su mejor amigo para la compra de una propiedad en el occidental departamento de Intibucá para, supuestamente, producir uvas, por lo que cualquier alegato que pretenda efectuar puede ser desmentido con celeridad.

Mientras transitó libremente por Honduras, Matta Waldurraga logró construir un silencioso emporio cuyas bases fueron el tráfico de drogas y creó empresas de fachada para blanquear el dinero procedente de actividades ilícitas y también recibió recursos estatales ya que su amigo de siempre le abrió las puertas para hacer negocios.

En las confesiones hechas por el hijo del extraditado Ramón Matta Ballesteros ante un tribunal federal de Nueva York surgen varios personajes que se convirtieron en los intermediarios para la entrega de dinero que oscila entre los 200 mil y 300 mil dólares, gestionados por un empresario del departamento de Olancho, identificado por el apellido García. Asimismo, las redes de amistad que se forjaron con Mejía hasta permitieron a los imputados tener acceso a las licitaciones, pues ya sabían quiénes eran los oferentes y, por tanto, tenían la ventaja de ofrecer los precios más bajos que la competencia.

Por ejemplo, las empresas de Matta Waldurraga, representadas por Rodríguez Bustamante, pudieron acceder a un jugoso contrato para generar energía renovable en el nororiental departamento de Olancho a través de Generadora de Energía Las Piedras, S.A de C.V.  y cuya autorización fue otorgada por el ex subsecretario de Recursos Naturales, Darío Cardona. El compromiso asumido por la compañía era entregar a la red pública de electricidad dos mil kilovatios y una producción asociada de energía eléctrica promedio estimada de ocho millones trescientos cincuenta mil kilovatios hora al año.

Sobre las entregas de dinero, se pudo establecer que un sobrino de Mejía, dedicado al negocio de los combustibles, efectuaba las entregas y el receptor del era un conserje que solamente fue identificado como Vladímir. Las investigaciones hechas por ConfidencialHN señalan que Matta Waldurraga tuvo su cuartel de operaciones en el edificio Torre Alianza, en Tegucigalpa, en el decimoprimer piso, en el cubículo 11, siendo vecino de algunas personalidades que, para efectos de no entorpcecer las investigaciones se mantienen en el anonimato, solían verlo a diario.

El local fue comprado a un prominente abogado capitalino para que empresario tuviera su oficina desde donde despachaba y recibía a sus contactos; grababa cada encuentro que sostuvo con personas que estarían involucrados en acciones ilícitas y cuyas evidencias tendría en su poder la justicia de EE.UU.

En conclusión el paso de Jesús Arturo Mejía por Hondutel ha sido nociva y lesiva para la población hondureña: desarticuló la unidad antifraude de la oficina pública; convirtió la empresa en un harén y coló activistas cuya función ha provocado hasta la suplantación de la firma de un contrato con la empresa extranjera Latam para la prestación de servicios de telecomunicaciones y otras que han demostrado la conspiración orquestada para entregar a unas pocos manos los recursos que le han costado sangre y lágrimas a los hondureños.

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