Tuesday, Sep 17, 2019
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JOH desató la ira de Washington al no querer entregar a los hermanos Valle Valle

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

El gobierno de Juan Orlando Hernández pretendió bloquear la extradición a EE.UU. de los hermanos Luis Alonso, Miguel Arnulfo y José Inocente Valle Valle, arrestados el 4 de octubre de 2014 por la Policía Nacional de Honduras. Tal decisión provocó la ira del entonces embajador estadounidense James Nealon, a quien tomó por sorpresa el hecho de que se ordenara no proceder con la entrega de las tres personas para que fueran juzgadas y sentenciadas por sus vínculos con la narcoactividad.

Nealon incluso advirtió a altos funcionarios que de mantenerse la medida, EE.UU. se vería obligado a revisar los acuerdos que habían suscrito con Honduras en materia de cooperación, como la Alianza para la prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica, la entrega de recursos destinados a programas gubernamentales y evaluar incluso el papel de la administración de Hernández ya que se estaban tocando de manera directa los intereses norteamericanos en el país, en particular, en el combate a la narcoactividad.

El entonces embajador mandó un correo a un ex alto funcionario -e influyente personaje del gobierno- en el cual hizo un diplomático pero enérgico reclamo por el bloqueo de la solicitud de enviar a los sospechos ante un tribunal federal norteamericano y le recordó que ellos habían «profundizado la cooperación» y que permitió que el gobernante pudiera consolidar lazos con la administración de Obama, por lo que vio la negativa como una bofetada a las relaciones entre ambos países.

La carta enviada por el exembajador James Nealon y que obtuvo este medio, refleja la ira de EE.UU. por no querer entregar a los hermanos Valle Valle y advierte de fuertes reprimendas por estropear la cooperación entre Honduras y la nación del norte en el combate al narcotráfico. 

CONFUSIÓN Y MALESTAR DE EE.UU. El correo, fechado 23 de noviembre de 2014, casi dos meses después del arresto de los tres hermanos, el diplomático mandó a decir al exfuncionario nacionalista que «con la decisión de ustedes de suspender las extradiciones, hay cierta confusión y malestar y no entienden bien lo que ha pasado. Digo esto con la honestidad y confianza que tenemos nosotros, para que sepan».

Nealon recordó las palabras del ex vicepresidente Joe Biden, quien dijo en un almuerzo que sostuvo con Hernández de que «uno de los requisitos más importantes es que tienen que extraditar como lo hizo Colombia» y también exteriorizó que «sin extradición, tenemos poca oportunidad de conseguir fondos del Congreso. Para mí (Nealon) hay que tener esto mucho en cuenta».

Tal correo, cuyo contenido pudo ser visto como «ofensivo» para el gobierno recientemente instalado, por el tipo de lenguaje empleado, hace una serie de veladas advertencias y deja claro que las relaciones no se harán a la conveniencia de una de las partes, sino dentro del marco ya establecido para que la cooperación fuera fluida.

«…Y si no podemos seguir con las extradiciones, eso obviamente sería un atraso en las relaciones, en Washington, pensaron, a los más altos niveles, que somos socios y que estamos trabajando de forma muy estrecha en este campo Yo también pienso así, y he hecho todo un esfuerzo personal para convencer a Washington que aquí tenemos un socio confiable con lo cual podemos trabajar. Ojalá no me haya equivocado», expresó el exembajador a su interlocutor.

Dejó claro que la negativa de entregar a la justicia estadounidense a los tres hermanos era «como un balde de agua fría en Washington».

Acerca de la solicitud de pedir otra reunión con altos colaboradores del expresidente Barack Obama, Nealon dijo que las mismas debian ser programadas con antelación, pues creyó de que las dudas que plantearon los emisarios de Hernández en las reuniones efectuadas en EE.UU. en cuando a las sentencias contra los capos y la colaboración con las agencias de aplicación de la ley «se habían solucionado».

ARGUETA COLABORÓ CON JOH PARA PROTEGER A LOS VALLE. Antes y durante el proceso de detención de los hermanos Valle Valle, el gobierno de Hernández bloqueó de manera conveniente cualquier solicitud de extradición que efectuara EE.UU. contra los cabecillas de la agrupación.

Es más, antes de que el jefe del Ejecutivo nacionalista accediera a la silla presidencial, hubo una conspiración para que uno de los capos, o sea, Luis Alonso Valle, no fuese requerido por la justicia norteamericana.

El juez de primera instancia decidió absolver al Luis Alonso Valle Valle por el delito de violación especial al aplicarle el sobreseimiento definitivo, de acuerdo al documento que tiene en sus manos Radio Globo y ConfidencialHN. No obstante, el fallo fue revertido en segunda instancia a modo de «proteger» al capo hondureño.

A este narcotraficante se le imputó el 18 de mayo de 2012 el delito de violación en contra de una dama, pero fue sobreseido definitivamente un año después por un juzgado penal de Nueva Arcadia, en Copán; el Ministerio Público apeló el fallo y el recurso fue admitido el 18 de junio por una corte de apelaciones penal, dirigida por el actual presidente del Poder Judicial, Rolando Argueta, quien junto a los magistrados Carlos Roberto Cálix Hernández y Rodrigo Humberto Girón revirtieron la sentencia respecto al encausado y le terminaron otorgando sobreseimiento provisional.

Tal determinación orilló al juez de primera instancia a emitir el respectivo sobreseimiento a favor de Valle Valle, siguiendo órdenes de Argueta y los restantes magistrados y el hecho de dictar la medida al extraditado, lo dejaba a la disposición del Ministerio Público durante cinco años para ser investigado y requerido en caso que las circunstancias lo establecieran.

Es decir que si la posibilidad de ser pedido en extradición era inminente, la causa sería reactivada y enviado a un presidio a modo de bloquear los intentos de Washington para juzgarlo y condenarlo por sus nexos con el narcotráfico, a sabiendas que sabían sobre los nexos del acusado con los cárteles de la droga que controlaban la zona occidental hondureña durante ese tiempo.

De acuerdo al documento que tiene en sus manos Radio Globo y ConfidencialHN, constata que el presidente de la corte de apelaciones penal, Rolando Argueta, revirtió el sobreseimiento definitivo y ordenó al juez de primera instancia que notificara a Valle Valle, por lo que podría ser «investigado» durante los próximos cinco años, a fin de bloquear cualquier pedido de extradición de EE.UU.  

Los documentos que contienen los respectivos fallos y que fue emitido el 27 de junio de 2013, se encuentran firmados y sellados por el actual presidente de la Corte Suprema de Justicia, como una suerte de blindaje legal para Valle Valle.

Esta y otras medidas le valieron a Argueta para tener un meteórico ascenso en su carrera como abogado y que con aval de Juan Orlando Hernández le permitió llegar a la dirección de fiscales y titularidad de la Corte Suprema de Justicia.  En esta relación de hechos, se descubre que Argueta se convirtió en uno de los operadores estrella de Juan Orlando Hernández, pues favoreció a Valle Valle al dejarlo bajo la tutela del Estado hondureño para no impedir que EE.UU. pudiera extraditar con éxito al otrora capo.

Argueta maniobró desde su posición como magistrado de apelaciones y jefe de fiscales -la tercera posición de mando del Ministerio Público- para frenar cualquier trámite de extradición y, si era superado por las circunstancias, optaba por entregar aquellos cuya escala dentro de los cárteles fuera de mínima relevancia. Desde luego, las presiones de EE.UU. para lograr la expatriación de los sospechosos de narcotráfico  fueron enormes y se terminó imponiendo sus deseos de juzgar a quienes conspiraron para introducir estupefacientes a ese país.

De hecho, fue cómplice en la liberación de los narcotraficantes colombianos Rubén Darío Pinilla y Fredy Hernán Roldán, arrestados en julio de 2013 en un narcolaboratorio instalado en la comunidad de La Iguala, en Lempira,  ya que no se prosiguió con la interposición de los recursos legales que ordena la legislación penal, por lo que favoreció la huida de ambos; Tony Hernández fue el apoderado de los narcotraficantes colombianos durante ese incidente que concluyó con la desarticulación del narcolaboratorio que resultó ser de su propiedad.

Pinilla reveló en un testimonio que pagó unos tres millones de lempiras para ser excarcelado y prorcionó detalles de cómo fue distribuido el dinero para ser puesto en libertad;  el suramericano fue detenido una semana después en la misma zona y ningún funcionario judicial dio una explicación de la fuga y su posterior recaptura.

Meses después de ser puesto en libertad por gestiones de Tony, tanto Pinilla como Roldán se dieron a la fuga y su paradero permanece como desconocido.

JEFE POLICIAL PERSEGUIDO. El retorcimiento de la justicia hondureña, de la cual fue consentida por Hernández y obedecida por Argueta, hubo víctimas como el exjefe Sabillón, quien fue separado en un bochornoso cuartelazo e hizo que su vida corriera peligro de muerte, viéndose obligado durante 2015 a exiliarse en EE.UU. y junto a él cayeron otras personas que colaboraron en el seguimiento, captura y posterior entrega  las autoridades norteamericanas de los tres hermanos Valle Valle.

Este extremo despertó la sed de venganza del gobernante, quien junto a sus cuadros de confianza urdió para separarlo del puesto, a pesar de que contaba con el apoyo incondicional de Washington, pues vio en él una persona creíble y apegada al cumplimiento de la ley.

El operativo que se realizó en la finca de los Valle Valle fue preparado y ejecutado en la total secretividad y ningún alto funcionario, incluido Hernández, tuvo conocimiento del mismo, hasta horas después de la captura de los tres narcotraficantes, por lo que se procedió a montar un escenario de supuesta sublevación contra Sabillón, quien cayó en desgracia con el actual presidente.

Toda esta trama, urdida desde la gestión del actual mandatario al frente del Congreso, logró que el narco se permeara en la estructura institucional, cooptara y presionara a funcionarios de las fuerzas de seguridad, financiara campañas políticas y se volviera el poder detrás del trono de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial que concluyó, desde luego, en dos victorias cuestionadas de Hernández y se apresta a desempolvar la maquinaria que lo colocaría en un tercer mandato, a modo de eludir cualquier pedido de extradición de EE.UU.

 

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