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Juicio Político contra JOHA

Por: Juan Alfaro Posadas 

La semana anterior un grupo de diputados de la oposición presentó en el seno de la Cámara Legislativa una iniciativa orientada a pedir la apertura de un juicio político contra el usurpador del Poder Ejecutivo, Juan Orlando Hernández Alvarado, tras la comisión de un rosario de delitos en perjuicio de la nación y la población hondureña.

Según la ley, para aprobar un juicio político se requiere un mínimo de 96 votos, o sea, tres cuartas partes de la totalidad de los 128 parlamentarios, lo cual a criterio de los observadores es casi imposible, tomando en cuenta que un sinnúmero de parlamentarios, en su mayoría nacionalistas y liberales, han cometido actos de corrupción, como muy bien lo denunció en su momento la Misión de Apoyo Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras, Maccih, encabezada por el peruano Juan Jiménez Mayor.

Además de lo anterior, para alcanzar la aprobación de un juicio político en Honduras contra un gobernante o cualesquier funcionario público, se requiere voluntad política, y eso es precisamente lo que no existe en nuestro país, porque Hernández Alvarado manipula a su antojo los tres poderes del Estado y demás instituciones.

Como se sabe, la inmensa mayoría del pueblo hondureño está harto de los desmanes, incapacidad, negligencia, corrupción y violación de la Constitución y las leyes de parte de Hernández Alvarado y su pandilla.

Pero la gota que derramó el vaso y que motivó a que varios legisladores presentasen dicha petición, fue la última denuncia formulada por fiscales del sur de Nueva York, Estados Unidos, en el sentido de que JOHA recibió sobornos del narcotraficante hondureño, Geovany Fuentes Ramírez, a cambio de facilitar sus operaciones en el trasiego de grandes cantidades de droga hacia la nación del norte, utilizando al ejército hondureño.

Asimismo, al jefe del régimen hondureño se le ha acusado anteriormente con insistencia por parte de diversos capos de la droga, que facilitó las operaciones de su hermano menor, Juan Antonio Hernández Alvarado, para que introdujera cocaína a Estados Unidos y que tuviese conexiones con los Cachiros, El Rojo, Alexander Ardón, los Valle Valle y otros mafiosos, actualmente en manos de la justicia norteamericana.

Todo ello, ha llevado a que la Agencia Antidrogas, DEA, y la Fiscalía del Sur de Nueva York haya identificado a JOHA como co conspirador CC-4 en la introducción de droga a la nación del norte, y de paso calificar a Honduras como un naco Estado, lo cual evidentemente pone la imagen del país por los suelos, y ahuyenta la inversión nacional e internacional.

Luego del último escándalo, donde se vincula a JOHA con Geovany Fuentes Ramírez, la congresista estadounidense, Norma Torres, conminó a los hondureños a tener paciencia porque, a su juicio, tendremos buenas noticias en los próximos meses, en relación con la figura del sátrapa catracho.

Al creciente desprestigio y animadversión contra Juan Orlando Hernández Alvarado se suma la última caravana de miles de hondureños que salieron hacia Estados Unidos en busca de oportunidades de crecimiento y desarrollo, porque en su patria, la tiranía se las niega.

Luego de todo este sombrío panorama que pone al descubierto el caos en que se encuentra sumida la tierra de Francisco Morazán, Valle, Cabañas y Herrera, analistas nacionales e internacionales vaticinan que JOHA no pasará de este año, al frente del poder, porque su desprestigio ha caído en los más bajos niveles, y ya no goza de la confianza del imperio, máxime cuando este miércoles 20 de enero, asume una nueva administración, encabezada por el Presidente demócrata, Joe Biden, quien ha prometido muchos cambios en Centroamérica.

Quedó atrás el apoyo político y económico que el mandatario gringo, Donald Trump, brindase a lo largo de los últimos cuatro años al usurpador hondureño.

Así las cosas, ya podemos ver al fondo del túnel los primeros rayos de luz, al tiempo en que nuevos vientos del norte soplan sobre nuestra rica pero desventurada nación.

Entre tanto, el dictador alista sus maletas para buscar refugio en un país europeo, donde espera disfrutar de los miles de millones de dólares, producto del narcotráfico y del atraco a las escuálidas arcas del Estado.

Empero, todos los hondureños y hondureñas tenemos cifradas nuestras esperanzas en que el destino final del delincuente y de sus más cercanos colaboradores, será la cárcel en la unión americana, para hacerle compañía a su hermano, Juan Antonio, porque en nuestra patria no se conoce la justicia.

Todo el conglomerado nacional se apresta a esperar ese gran desenlace, además de la individualización de la pena para Tony Hernández Alvarado, prevista para este 27 de enero, tomando como base aquel adagio popular que reza, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.

 

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