HomeInternacionalJusticia por cuenta propia: cuando la víctima se convierte en victimario

Justicia por cuenta propia: cuando la víctima se convierte en victimario

BUENOS AIRES, ARGENTINA

(Spútnik Mundo) En Argentina, sucesivos casos de ajusticiamiento en manos de vecinos reabren el debate sobre la legítima defensa y la justicia por cuenta propia.

En los últimos meses ocurrieron varios casos de víctimas que se convirtieron en victimarios. En agosto, un doctor fue asaltado en su casa de Loma Hermosa, provincia de Buenos Aires.

El médico, de 61 años, se defendió y mató a tiros al delincuente. El hombre fue arrestado por homicidio mientras se intenta establecer si se trató de legítima defensa o del uso excesivo de fuerza.

En septiembre de este año, hubo casos que alcanzaron elevados niveles mediáticos. En Córdoba, unas 50 personas atacaron a golpes a dos ladrones que asaltaron a una pareja.

Los delincuentes fueron detenidos y hospitalizados. También se abrió una causa contra los atacantes por lesiones graves.

Ese mismo mes, un chofer de José León Suárez, provincia de Buenos Aires, mató a un ladrón de 31 años que intentó robarlo. El conductor fue detenido.

El mismo día se produjo el caso más comentado. En Zárate, ciudad de la misma provincia, un carnicero persiguió con su auto a dos delincuentes que intentaron asaltarlo. Uno de ellos murió y el otro resultó malherido.

«Es difícil referirse a esto como justicia. Sí, en cambio, se puede hablar de venganza o de una reacción por bronca. Estos casos se están reiterando porque hay una sensación de fragmentación social. La falta de confianza en algunas instituciones hace que la gente sienta que no está protegida por el Estado. Al existir ese vacío, los individuos se ven en la necesidad de hacer algo que les parezca justo. Surge una suerte de meritocracia que interpela las situaciones: ¿Qué es más justo que muera un médico o un ladrón? Ambos son seres humanos y la muerte de nadie es justa, pero ante la aparición de este vacío la sociedad busca otras respuestas», dijo a Spútnik Silvia Alejandra Braida, directora de la Escuela de Psicología Social de Quilmes.

Las cifras hablan de un país confrontado. En Argentina se producen 6,6 homicidios por cada 100.000 habitantes y 85 denuncias de delitos por hora, según datos oficiales.

Además, hay 5 millones de menores de 17 años debajo de la línea de pobreza, según el Barómetro de la Deuda social de la Infancia de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA).

«En Argentina hay un Gobierno que está cambiando la política de Estado. Estamos atravesando una revolución cultural. Hay un movimiento de valores que tiene que ver con lo político, lo social y lo económico. Cuestiones que estaban asentadas de una determinada manera ahora están transmutando y consolidándose de otra. Siempre que hay un cambio, ya sea a nivel personal o social, aparecen estas manifestaciones. El Estado es el responsable de prevenir que esto no suceda. La violencia aparece cuando desaparece el diálogo. Es la manifestación de una gran impotencia», explicó la psicóloga.

«Es una situación peligrosa porque al no haber autoridades que adjudiquen responsabilidades se incrementa la delincuencia. Pero al mismo tiempo se van creando conceptos de justicia que no parten del consenso social, sino de la necesidad. Cuando la figura del que pone límites se desdibuja aparece la sensación de inseguridad. Esto hace que los individuos crean que deben hacer todo por cuenta propia. El otro pasa a ser menos importante y se genera un círculo vicioso donde hay que estar a la defensiva todo el tiempo. Cuando hay contención es difícil que a alguien se le ocurra vengar un robo con una muerte», concluyó la especialista.

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