HomeEditorialOpinionLa acera de enfrente

La acera de enfrente

(Por Lenin Túpac Alfaro) Alguna vez leí por ahí que: Pensamientos confusos crean realidades confusas; y nada más acertado para describir nuestro andar como COLECTIVIDAD, caminamos confundidos, sin rumbo, «a la zumba marumba», no por nada ocupamos los últimos lugares en, seguridad, educación, salud, deporte, arte, cultura, desarrollo, derechos humanos y los primeros lugares en violencia, corrupción, desempleo, analfabetismo, inmigración forzada por la inseguridad, etcétera.

En el concierto internacional de las naciones, no tenemos peso alguno, no aportamos prácticamente nada a la humanidad, ni avances científicos, astronómicos, ni en Física, Matemáticas, Química, ni descubrimientos en el área de la medicina, vacunas, tratamientos, etc, no aportamos al mundo obras literarias, musicales, de teatro, danza, ballet u Ópera, nuestros deportistas están peleando los últimos lugares o ni siquiera aparecen en “ranking” alguno, en materia de derecho, política, ingeniería, mecánica, robótica, agronomía, pedagogía, arquitectura o ciencias económicas, no aportamos estudios, tratados o simples ensayos a la comunidad internacional.

Antes que como hondureño se sienta ofendido con éste que aquí escribe, lea de nuevo y detenidamente el comienzo de este texto y se dará cuenta que me refiero a “nosotros “ la colectividad (en mayúsculas) o sea la sociedad, no quiero decir o aseverar que como individuos no tengamos conciencia, confianza, valores, talentos, virtudes, capacidades, valentía, decisión,inteligencia, ingenio, inspiración, creatividad, imaginación, etc.

Más bien se trata de analizarnos en nuestro funcionamiento como conjunto social  o mejor dicho de cómo lo hacemos de mal estando o trabajando en grupo, y por “grupo “ me refiero a la totalidad de la sociedad y no a los grupúsculos, argollas o cúpulas de cualquier índole.

Y en esta disfunción humana que somos -nos hacemos las víctimas- siempre es a “mí” a quién quieren hacer daño, si juega “mi” equipo de fútbol, los árbitros ayudan a la escuadra contraria, si pertenecemos a una religión, “mi” Dios es el verdadero y consideramos a los demás creyentes “hermanos separados y perdidos», si militamos en un partido político, los  adversarios son corruptos, narcotraficantes, siempre estamos culpando de todos nuestros “males” a los de la acera de enfrente, nunca ponemos en práctica la crítica y la autocrítica, siempre queremos tener la razón.

No hemos entendido que si nos hundimos, nos hundimos todos, que debemos hablar menos y escuchar más, que debemos destruir menos y construir más, que debemos caminar juntos y a la par y no detrás y apedreando, que no se trata de “mi” grupo, sino que debemos pensar en “nuestro “ grupo, dejar de ocultar nuestras fallas y empezar a trabajar en corregirlas.

“No hay bien alguno que nos deleite si no lo compartimos” Séneca.

Reflexionar que no somos cangrejos dentro de una cubeta impidiendo que otros escalen; que somos una parte de la humanidad unidos por idiosincrasia, historia, costumbres, tradiciones y territorio y que ya es tiempo de unirnos en nuestras diferencias y de hablar y pensar  claro; proponer y permitir propuestas, de aportar nuestra individualidad a la colectividad para el bien de todos.

FOLLOW US ON:
Vicepresidenta del P
Honduras: Asesores d
Rate This Article:
NO COMMENTS

LEAVE A COMMENT