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La “Colchicina”: un remedio del Antiguo Egipto reduce en un 44 por ciento la mortalidad por COVID-19

EL CAIRO, EGIPTO

 

Este remedio del Antiguo Egipto podría ayudar en la lucha contra el COVID-19, en Honduras. Un estudio canadiense afirma que reduce en un 44 por ciento el número de fallecimientos en personas afectadas por la enfermedad, y en un 25 por ciento, las hospitalizaciones.

 

Hace casi siglo y medio, el egiptólogo alemán, Georg Ebers, recorría el Alto Egipto. En su viaje por el país del Nilo, el historiador encontró una reliquia del tiempo de los faraones. Un anticuario cristiano poseía un inmenso papiro de casi 19 metros de longitud y 3 mil 500 años de antigüedad. Éste contenía todo el conocimiento médico de la era del faraón Amenofis I.

 

Describía 80 enfermedades distintas y sus posibles tratamientos. Entre ellos, se habla del azafrán silvestre como remedio para la hinchazón. Una planta medicinal de la que deriva la “Colchicina”, un medicamento que podría ser la esperanza contra el coronavirus.

 

Investigadores del Instituto Cardíaco de Montreal han descubierto que la “Colchicina” es eficaz en la lucha contra el COVID-19. El remedio es capaz de reducir la mortalidad de los enfermos en un 44 por ciento, en un 50 por ciento la necesidad de ventilación mecánica, y en un 25 por ciento, las hospitalizaciones.

 

Según los científicos canadienses, la prescripción de este medicamento “podría aliviar la congestión hospitalaria y reducir los costes sanitarios”.

 

Todos estos datos los arroja un estudio clínico con 4 mil 488 pacientes de todo el mundo, incluida España. Durante un mes, unos 2 mil participantes tomaron un comprimido diario de la sustancia, y la otra mitad tan solo agua. Todos tenían más de 40 años y algún factor de riesgo, como puede ser la hipertensión, la obesidad o los problemas de corazón.

 

«La colchicina es el primer medicamento oral del mundo que puede ser utilizado para tratar pacientes no hospitalizados con Covid-19», destacó en un comunicado el director de la investigación, Jean-Claude Tardif.

 

Este recurso terapéutico consiste en una sustancia que, más allá del Antiguo Egipto, utilizaban los médicos bizantinos en el año 600 para combatir la gota. Incluso, ahora sigue empleándose contra este mal. Las características antiinflamatorias de la “Colchicina” ayudan a controlar este tipo de artritis, pero también la llamada tormenta de “citoquinas”, una reacción desbocada que aparece en algunos afectados por el COVID-19 y que puede producir la muerte.

 

A pesar de todo, la comunidad sanitaria observa con precaución estos resultados, ya que están en proceso de evaluación para su publicación en una revista científica. Sin embargo, se muestra esperanzada. Muchos medicamentos presentados como cura contra el COVID-19 han acabado en fracaso, pero las características antiinflamatorias de la “Colchicina” concuerdan con fármacos como la dexametasona, una de las más útiles contra la enfermedad. Precisamente, este último tratamiento también actúa sobre las inflamaciones.

 

En España existen nueve ensayos clínicos que tienen como objetivo estudiar la eficacia de la “Colchicina” en la batalla contra el COVID-19, según el registro de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.

 

En caso de obtener pruebas concluyentes sobre su buen hacer, este antiguo fármaco se podría recetar con facilidad, gracias a su bajo precio y seguridad. «El beneficio está ahí. Y es un fármaco que tiene un precio irrisorio. Un tratamiento de un mes cuesta unos tres euros», indica José Luis López-Sendón, cardiólogo del madrileño hospital de La Paz e investigador principal de la rama española del estudio, a El País.

 

No obstante, se deberá tomar únicamente bajo prescripción médica. Y es que no es recomendable para personas que padecen problemas renales. Además, el Ministerio de Sanidad limita la venta de semillas de azafrán debido a su toxicidad.

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