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jueves, junio 30, 2022
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La inseguridad alimentaria se dispara; «si no alimentamos a la gente, nutrimos los conflictos»: Guterres

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«En solo dos años, el número de personas con inseguridad alimentaria grave se ha duplicado pasando de 135 millones, antes de la pandemia, a 276 millones en la actualidad», advirtió el secretario general de la ONU.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, lanzó un mensaje de alerta sobre el imparable número de personas que sufren hambre en el mundo; durante una reunión ministerial convocada por Estados Unidos, realizada el 18 de mayo en la sede de la ONU en Nueva York, pidió una llamada a la acción en pro de la seguridad alimentaria.

“En solo dos años, el número de personas con inseguridad alimentaria grave se ha duplicado pasando de 135 millones, antes de la pandemia, a 276 millones en la actualidad”, advirtió Guterres.

Entre los factores que están contribuyendo a aumentar el hambre en el mundo, destacan: la emergencia climática (que ha afectado a mil 700 millones de personas durante la última década), el Covid-19, un desigual periodo de recuperación tras la pandemia que ha afectado el pago de la deuda de los países en desarrollo y la guerra en Ucrania.

El secretario general de Naciones Unidas destacó que todas estas circunstancias se amplifican con la invasión rusa a Ucrania, una situación que amenaza a decenas de millones de personas “al borde de la inseguridad alimentaria, seguida de desnutrición, hambre generalizada y hambruna, en una crisis que podría durar años”.

“Estas aterradoras cifras están inextricablemente vinculadas a los conflictos, tanto como causa, como efecto. Si no alimentamos a la gente, nutrimos los conflictos”, destacó Guterres.

Asimismo, señaló que entre Ucrania y Rusia producen casi un tercio del trigo y la cebada del mundo y la mitad de aceite de girasol; mientras que este último país y Bielorrusia son los productores número dos y tres del mundo de potasa, un ingrediente clave de los fertilizantes.

“En este último año, los precios mundiales de los alimentos han subido casi un tercio, los de los fertilizantes más de la mitad y los del petróleo casi dos tercios. La mayoría de los países en desarrollo no disponen de espacio fiscal suficiente para atenuar el golpe de estas enormes subidas”, alertó.

Los préstamos, añadió Guterres, no son una opción porque solo algunos países tendrán acceso. Sin embargo, a los países que se les permita tener acceso a estos recursos se les cobrarían unos tipos de interés tan elevados que los colocaría en una situación de endeudamiento e impago.

“Si continúan los altos precios de los fertilizantes, la actual crisis de los cereales y el aceite de cocina podría afectar a muchos otros alimentos, incluido el arroz, lo que repercutiría en miles de millones de personas en Asia y América”, agregó.

El retraso del crecimiento de los niños de por vida, la desnutrición de millones de mujeres y niños, peligrosos viajes entre continentes de familias enteras y la obligación de casarse, trabajar o abandonar la escuela para las niñas, son algunas de las consecuencias de la crisis alimentaria.

A pesar de la situación crítica, el titular de la ONU indicó que acabar con el hambre es un objetivo que está al alcance.

“La guerra en Ucrania, junto con otras crisis globales, amenaza a decenas de millones de personas con la inseguridad alimentaria, la malnutrición, el hambre masiva y la hambruna. Hay suficiente comida en nuestro mundo para todos, pero debemos actuar juntos, urgentemente y con solidaridad”, comentó Guterres a través de Twitter.

“Si actuamos. juntos hay suficiente comida en nuestro mundo para todos. Pero si no resolvemos este problema hoy, nos enfrentamos al espectro de la escasez mundial de alimentos en los próximos meses”, afirmó y propuso tomar cinco medidas urgentes para conseguir esta meta.

En primer lugar, reducir urgentemente la presión sobre los mercados aumentando el suministro de alimentos. Para cumplirlo, es necesario no restringir las exportaciones a la comida y que los excedentes se pongan a disposición de las personas necesitadas.

Destacó que la solución debe incluir la reincorporación de la producción alimentaria de Ucrania, así como los alimentos y fertilizantes producidos por Rusia y Bielorrusia, a los mercados mundiales, a pesar de la guerra.

En consecuencia, Rusia debe permitir la exportación segura del grano almacenado en los puertos ucranianos y que los alimentos y los fertilizantes rusos deben tener acceso a la financiación necesaria para conseguirlo.

Otros dos aspectos esenciales son incluir a todas las personas necesitadas en los sistemas de protección social y que los países en desarrollo tengan acceso a la financiación necesaria para conseguirlo.

“No hay respuesta a la crisis alimentaria sin una respuesta a la crisis financiera”, destacó.

Por último, convocó a los gobiernos a impulsar la producción agrícola e invertir en sistemas alimentarios resistentes que protejan a los pequeños productores de alimentos y a conseguir la financiación completa de todas las operaciones humanitarias para prevenir la hambruna y reducir el hambre.

“La crisis alimentaria no entiende de fronteras y ningún país puede superarla solo. Nuestra única posibilidad de sacar a millones de personas del hambre es actuar juntos, con urgencia y solidaridad”, concluyó.

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