HomeEditorialOpinionLa “Seguridad”: ecuaciones de una realidad histórica en Honduras

La “Seguridad”: ecuaciones de una realidad histórica en Honduras

(Por Edgar Soriano Ortiz) La vieja asimilación de que la “seguridad” poblacional debe ser confiada a los fusiles tiene una explicación que se hace necesaria ante la insistente manipulación mediática del actual régimen político dirigido por el Partido Nacional y sus “tecnócratas”. Haciendo una retrospectiva a la composición hibrida de la cultura hondureña se puede encontrar elementos de una sociedad de silencios y de miedos conllevando a la institucionalidad de la iglesia como motor del control moral y de la “salvación” del alma.

En otras palabras la herencia colonial condicionó a la población al miedo y la represión. Tras la independencia de 1821 la violencia miliciana se convirtió en la característica de la disputa del poder político y deseo de ser los rectores de las negociaciones con el capital extranjero de las potencia industriales. El caudillo pasó a suplir el papel inmediato del “mediador” clerical de los siglos anteriores. En las reformas liberales impulsadas en los últimos 30 años del siglo XIX también ideológicamente se planteaba el poder armado como garante de las transformaciones y de la consolidación de dichos procesos. El Estado y sus distintas formas de controlar la mentalidad colectiva propició el entendimiento sobre la “seguridad” respaldando la eliminación de alzados populares o bandoleros, como Calixto Vásquez, el “corta cabezas”, fusilado durante la administración de Marco Soto.

Al llegar al siglo XX el discurso estatal ideológicamente estaba bien posesionado y es perceptible en las campañas publicitarias de las distintas facciones políticas. En 1919, por ejemplo, cuando la facción “manuelista” que dirigía Francisco Bertrand en su campaña se enfocaba en la “seguridad” y el la promesa de trabajo. La “seguridad” era vista como la tranquilidad en las calles y la garantía de que no hubiera robos, situación que no dejo de ocurrir. Estaba claro que la mayor parte de la población asemejó que seguridad radicaba exclusivamente en la fuerza que tuviera el Estado para aplastar a los bandidos, sin lograr entender que las estructuras sociales ocasionan los conflictos de violenta marginación y pobreza.

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Es la lógica imperante en individuos como JOH y sus tecnócratas, donde no hay cabida para las posibilidades de construir democracia participativa, las voces intelectuales han sido marginadas demostrando el letargo que no se experimentó ni en tiempos de las Reformas Liberales donde se respetaba en muchas maneras la voz de los intelectuales.

El siglo XX se adentraba y las Comandancias de Armas de Carías Andino y Luego las FFAA ocupaban el papel de garantes de la “seguridad” ciudadana. Los discursos liberales y principalmente de los movimientos sociales inspirados en las ideas socialistas no lograron ganar suficiente terreno en una nación donde las fuerzas productivas en niveles industriales era incipientes, alto desempleo y una creciente pobreza hacia finales mencionado siglo. Amplios sectores de la población fueron alienados en los últimos 50 años para admirar el “poder militarista”, Billy Joya, por ejemplo, se convirtió lamentablemente en héroe para muchas personas, aun hoy jóvenes le admiran como un “icono nacional” defensor de la democracia representativa. Yo repetiría lo que genialmente escribió el historiador Michel Volvelle: “la mentalidad colectiva es una cárcel de larga duración”.

Por lo antes descrito la actitud del Partido Nacional en los periodos 2002-2006 y 2009-2015 ha estado plegada al autoritarismo y han montado una campaña ofensiva por garantizar que el argumento de la “mano dura” sea asimilado por las buenas o por las malas. Es la lógica imperante en individuos como JOH y sus tecnócratas, donde no hay cabida para las posibilidades de construir democracia participativa, las voces intelectuales han sido marginadas demostrando el letargo que no se experimentó ni en tiempos de las Reformas Liberales donde se respetaba en muchas maneras la voz de los intelectuales.

Finalmente solo quiero referirme a una ecuación básica para tener seguridad poblacional descrita perfectamente desde siglo XIX: alimentos + vivienda+ trabajo + educación + salud =seguridad. La anterior ecuación deja mal parada al siguiente ecuación manipulada históricamente en Honduras: +Militares + policías + corrupción estatal – reformas sociales = violencia y pobreza. Si no me creen solo estudien la historia.

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