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La vuelta olímpica

(Por Lenin Túpac Alfaro) Reflexionando sobre los acontecimientos ocurridos en el Estadio Nacional de Tegucigalpa, el día de ayer domingo, en ocasión de la final del torneo de fútbol “profesional “ de nuestro país, entre los equipos Motagua y Honduras Progreso, con un lamentable saldo de cinco personas muertas y más de 25 heridos, sin lugar a dudas sería imposible hacer cualquier análisis o reflexión, sin sentir un poco o mucha vergüenza por nuestra propia nacionalidad.

Por qué digo esto, simple y sencillamente porque se vuelve inocultable el hecho (aunque los señores de la tevé lo maquillaron) que como sociedad,  somos indolentes ante la tragedia y preferimos el jolgorio carnavalesco y la euforia efímera del triunfo de nuestros ídolos futboleros, a tomar decisiones responsables, humanas y solidarias.

“Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso” Diderot.

A veces o casi siempre, nuestra hondureñidad pesa más de lo que humanamente podemos soportar; como sociedad estamos lejos de ser del primer mundo, que digo lejos -lejísimo- pero no por eso tenemos el derecho a comportarnos como auténticos y decadentes salvajes, casi primates subidos todavía en las ramas.

Las élites poderosas y las mayorías empobrecidas, tienen algo en común, y es que comparten ese salvajismo en sus genes.

Y si usted, que acostumbra leer esta columna de opinión, no me cree o está dudando del uso que estoy haciendo del término “salvajismo “, pues lo invito hacer unos simples cálculos y números comparativos o como decía mi amada abuela “meterle pluma”.

Pongamos manos a la obra, para determinar un “average” o sea un promedio, se utilizan métodos científicos, para hacer mediciones y sacar estadísticas y uno de esos medios, son las famosas y satanizadas encuestas y para este ejercicio me gustaría apoyarme en la encuestas de opinión pública respecto a las preferencias políticas, simplemente por ser harto conocido ese método.

Si para encontrar la “intención” o “preferencia “ electoral de una masa crítica, en un momento determinado,se utilizan muestras de 1,200 y 2,400 personas encuestadas, y el universo son seis millones de ciudadanos habilitados para ejercer el sufragio.

Utilizando ese mismo método de medición en lo ocurrido en el Estadio Nacional y siendo que la capacidad de dicho inmueble es de aproximadamente 30 mil espectadores y esa suma fue rebasada (muestra y universo), nos da como resultado científicamente comprobado, que somos un grupo humano, con predilección por los excesos, irresponsables, fraudulentos (sobreventa de boletos), bárbaros, indiferentes e indolentes, irresponsables, irrespetuosos, ebrios y pendencieros, sumisos y déspotas al mismo tiempo, bestias peludas y monstruos lampiños.

Somos capaces de seguir embrutenciendonos como si nada pasaba y obsesionados con el negocio unos (dueños del espectáculo), con el relajo otros (fanáticos) y la complicidad de autoridades incompetentes , prácticamente saltando en puntillas entre gol y gol para no salpicarnos de la sangre derramada en el piso, para finalmente dar la vuelta olímpica sobre cadáveres todavía tibios e insepultos.

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