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Castellanos admite que hizo broma de mal gusto a niños que le pidieron dinero

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

Después de haber dado un lempira (y embolsado 20 que se sacó del bolsillo) del diputado por Libertad y Refundación (Libre), Sergio Castellanos, admitió haber cometido una broma «de mal gusto» a un grupo de niños que llegaron al Congreso Nacional de Honduras para mejorar su escuela ubicada en Victoria, Yoro.

«Pido disculpas publicas por una broma de mal gusto que hice el dia miercoles 29 de agosto en el Congreso Nacional. Sinceramente amigos y compañeros era una broma que le hice a la compañera Aida Reyes. Van a aprovechar medios para despedazarme por que estan pendientes de los errores no de los aciertos. por eso haré publicas las ayudas que he dado», expresó Castellanos a través de su cuenta en Facebook.

El legislador se lamentó por el papelón que hizo en el momento que su compañera de bancada Aída Reyes le solicitó donar dinero a fin de ayudar a los niños que viajaron varias horas desde su comunidad ya que reciben clases en nefastas condiciones.

«Pido disculpas al pueblo hondureño a quien sirvo, por esta broma de mal gusto a los niños de la escuela Temepechin, a quien les prometo llegar a celebrar con ellos», insistió.

Añadió que «no es cierto que soy agarrado, prometí donar el aumento y lo he hecho, publicaré este fin de semana el listado de las ayudas con nombre y teléfono de las personas beneficiadas desde el mes de mayo de este año, no me he quedado con un cinco del aumento, también he coordinado con la Compañera Aida Reyes para ir a celebrarles personalmente el dia del Niño a los Niños de la Escuela Temepechin, Pueblo Nuevo Victoria, que ayer visitaron las instalaciones del CN».

La travesía fue narrada a este periódico por la docente Gloria Zúñiga, quien inició la odisea el miércoles  las 3 de la madrugada gracias al patrocinio del alcalde del municipio de Victoria y el objetivo principal, es solicitar la construcción de dos aulas y conseguir instrumentos musicales para participar en el tradicional desfile del 15 de septiembre.

En la escuela, edificada en una zona tribal, hay 166 alumnos matriculados y cuenta con cinco docentes que deben ingeniárselas distribuyendo las jornadas para dar abasto con solo dos aulas de clase.

“Podemos interpretar que el gobierno no ha invertido en infraestructura, los niños quieren tambores no necesariamente una banda completa, las personas que viven en la aldea son pobres y no tenemos la capacidad de comprarlos”, reveló.

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