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Lo explícito y lo implícito en el último artículo de Juan Ramón Martínez

(Por Filiberto Guevara Juárez) Estimado lector(a): después de leer las primeras líneas del presente artículo de opinión, solicito su indulgencia para que lo continúe leyendo, porque al final puede encontrarse con sorpresas. Así, pues, resulta que su servidor que esto escribe, reconoce en el escritor Don Juan Ramón Martínez, al más prolijo que tiene actualmente Honduras; por algo no hace mucho, se le otorgó merecidamente el premio nacional de literatura. Además, es un historiador. En lo personal he aprendido y seguiré aprendiendo mucho de él. Sin embargo, él al igual que yo, lógicamente siempre escribe desde su perspectiva ideológica preferida.

Es bueno que se sepa que Don Juan Ramón Martínez, hace varias décadas fue candidato a la presidencia de la república, por el Partido Demócrata Cristiano de Honduras. Al respecto, los Partidos Demócratas Cristianos se caracterizan “en la práctica política, como de centroderecha en asuntos económicos, morales y culturales, y de centroizquierda asuntos políticos y sociales”. En cambio, a mí me gusta el liberalismo progresista y solidario.
Hecha sucintamente la aclaración pertinente, paso a decir lo siguiente, en lo referente a su último artículo titulado: El desencanto y a la atracción.

En lo atinente, me parece un interesante artículo, pero reconozco en Don Juan Ramón Martínez, una sutileza tal para decir las cosas, que se necesita ser suspicaz para captar lo que hay de trasfondo en lo que él escribe. Así que, es interesante cuando él cita al sociólogo Max Weber, y a la vez afirma que los juicios que se hacen sobre la realidad, tienen tres modalidades. 1. Desde la ética de la responsabilidad. 2. Desde la militancia política. 3. Como activista en campaña u oportunista. Supongo que él se auto ubica en los primeros.

Así pues, él afirma explicita y categóricamente que la mayoría está en contra de JOH. Pero a continuación afirma que, “se percibe un desencanto que nos parece inexplicable, por lo menos hasta ahora, frente a su figura; ante el desempeño de su gobierno y su propuesta futura”. ¡Que sutileza!, para mostrarnos su encanto por JOH. ¡He aquí lo implícito de su artículo! Sin embargo, dada la dura realidad que vivimos los hondureños no le queda más que manifestar explícitamente conclusiones, tales como las siguientes: 1. Rechazo extra personal por la mayor parte de los que votaron en contra del Partido Nacional. 2. Oposición a la reelección. 3. Centralismo de un modelo de gobierno asfixiante (¿autoritarismo y despotismo?). 4. El sacrificio a la clase media al plegarse prácticamente e incondicionalmente al ajuste económico impulsado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). 5. El Partido Nacional no le dio a JOH en su candidatura presidencial – todo el apoyo que éste había aspirado-.

Al final nos da a entender que el excandidato a la presidencia de la república, Salvador Nasralla, captó la simpatía de un electorado joven, ingenuo e irresponsable con su futuro. En cuanto a Don Luis Zelaya simplemente lo descalifica completamente. En este último punto, desde la ética responsable y mi militancia política, estoy en completo desacuerdo con él; porque el excandidato presidencial del Partido Liberal, en mi humilde apreciación, fue víctima de las circunstancias coyunturales adversas, al polarizarse el voto a favor y en contra de JOH.

Creo que muchos liberales le prestaron el voto al Partido de la Alianza Opositora Contra la Dictadura; sacrificando de esa manera a un buen ciudadano hondureño, como Don Luis Zelaya. El cual ha demostrado ser muy coherente en sus posiciones políticas. Es bueno aclarar también, que como liberal en militancia e ideología, respeto cualquier opinión contraria.

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