HomeNacionalLo que no cuesta, hay que hacerlo fiesta: Jefa carcelaria usa a militar para que le cargue su cartera

Lo que no cuesta, hay que hacerlo fiesta: Jefa carcelaria usa a militar para que le cargue su cartera

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

El Estado de Honduras ha invertido incuantificables sumas de dinero para la formación de militares que sirvan a la protección de dignatarios de los ataques de aquellos que son vistos como enemigos públicos.

Muchos de ellos cumplen funciones muy delicadas y tienen que estar alertas ante cualquier sospecha que atente contra la integridad física de los altos personajes, por lo que deben pasar alerta las 24 horas del día para cumplir a cabalidad la trilogía de lealtad, honor y sacrificio, si aspiran a subir de rango dentro de las filas castrenses.

Lastimosamente, muchos de ellos terminan siendo cargadores de maletas, transportistas de carretillas atiborradas de comida y en el caso de la directora del sistema penitenciario Rosa Gudiel, sólo sirven para cargar lujosos bolsos que por su altísimo precio estarán siempre fuera de los exangües presupuestos de los hondureños que malviven con un devaluado salario mínimo.

El lente curioso captó ese momento cuando Gudiel, quien ha sido una inveterada funcionaria judicial de baja categoría, arribaba al Ministerio Público, vestida de blusa azul eléctrico, un pantalón beige y zapatos del mismo color, mientras es escoltada por dos militares con ropas tácticas, walkie-talkie y uno de ellos le cargaba el bolso café, colocándolo en una posición un poco incómoda.

Pero el honor, lealtad y sacrificio valen más que cualquier chiste barriobajero, a sabiendas que en Honduras aún pervive la cultura machista, donde un hombre no puede ser visto con esos accesorios porque será vacilado sin contemplaciones… Es de más contarlos en esta pieza. Nos limitaremos a describir un hecho que es vergonzoso para las FFAA y una humillación para la dignidad de esta golpeada sociedad.

Por si eso fuera poco, la jefa penitenciaria va acompañada por dos militares vestidos con ropa de trabajo, vigilando que no haya ningún familiar de un privado de libertad molesto con la dama que llegue a increparla o que algún mafioso pueda hacerle algún atentado.

Le preguntaron a Gudiel cuál era el motivo de su visita al ente operador de justicia y no dio una respuesta convincente. Claro, no se puede andar por ahí diciendo una y mil cosas que pudieran comprometerla, pero al día de hoy no ha dado una explicación fehaciente de cómo se escaparon en 2017 más de una media docena de miembros de la pandilla 18 por el portón principal de la Penitenciaría Nacional de Támara.

Tampoco ha dado versiones creíbles de cómo se intoducen armas y drogas a estos recintos a pesar de que hay muchos anillos de seguridad, pero la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina) siempre halla machetes, aguardiente, armas hechizas y de fuego que hasta cansa leer los boletines de prensa que suelen dar sus portavoces quienes se limitan a cumplir con su función.

Las pocas veces que ha articulado palabras ante los medios es para desahacerse en halagos a Juan Orlando Hernández y sus reformas a uno de los sistemas carcelarios más violentos del mundo. El trabajo sucio le corresponde a German McNeil, quien se ha curtido en fábulas y leyendas épicas sobre la seguridad de las prisiones aunque sus inquilinos se sigan fugando.

Al fin y al cabo, ser funcionario, aunque sea pirujo (de bagatela) en estas Honduras es acceder a privilegios, en consecuencia, a despilfarrar recursos cuando las necesidades en seguridad y defensa de la violada soberanía patria son enormes. Lo que no cuesta, hay que hacerlo fiesta.

Mientras Hernández echa canas verdes pensando cómo sostenerse en el gobierno para no ser perseguido en el futuro, la todopoderosa Gudiel desliza sus zapatos por las oficinas públicas haciendo alarde de que es intocable… Usted, querido lector, saque sus conclusiones.

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