Sunday, Oct 20, 2019
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Luis denuncia conspiración de embajada de EE.UU. para intervenir el RNP

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

El presidente del Partido Liberal de Honduras, Luis Zelaya, reveló el sábado la intervención del Registro Nacional de las Personas (RNP) obedeció a una conspiración fraguada por la embajada de EE.UU. al alegar asuntos de «seguridad nacional».

Y es que el líder opositor decidió revelar a través de un extenso monólogo, donde contó sus infidencias, todos los «hechos» que -a su juicio- se lo dejó por fuera del proceso de reestructurar el ente de seguridad nacional, a pesar de que en fecha reciente había consentido que sus diputados dieran visto bueno.

Reveló que sostuvo una reunión con el presidente Juan Orlando Hernández, a solicitud del exmandatario Carlos Flores, para hablar de reformas electorales y el actual gobernante «habló de la necesidad de intervenir el Registro Nacional de las Personas. Hablaba que la comunidad internacional, particularmente EE.UU., estaban presionando por un tema de seguridad nacional en la intervención del RNP, porque -según él- se habían encontrado pasaportes de terroristas y narcotraficantes. Eso me preocupó».

HIPOCRESÍA. A pesar de haber reiterado en muchísimas ocasiones que no había tenido encuentros con el titular del Ejecutivo nacionalista y el exgobernante 1998-2002, se vio obligado a admitir haberse visto con ambos líderes y demuestra su hipocresía ya que ha hecho creer e la sociedad que es un «político diferente».

«No midieron el hecho de que tengo contactos y me dirigí a autoridades de EE.UU. para verificar esa versión que había dado Juan Hernández para justificar la intervención. Me dijeron que no fue así y entré en dudas. En la sesión en casa de Flores, Hernández propuso la comisión interventora y el expresidente dijo que sería bueno que se presentara esa moción en el Congreso móvil de Gracias; la persona que me acompañaba dijo que no era correcto y era mala idea ya que en esas sesiones no hay conteo de votos, por lo que no era conveniente si no había un estudio previo», narró en un vídeo propagado por redes.

El oficialismo, exteriorizó, comenzó a presionarlo para que diera una propuesta de quién sería el candidato a conformar la junta, desde luego con la participación de los partidos Nacional, Democracia Cristiana y Alianza Patriótica, por lo que Libertad y Refundación (Libre) quedaría excluida, sin embargo, dijo «no» y el dictamen -que no se trabajó- provocó que se postergaran los plazos para que se consumara la intervención.

CULPA A MEL Y FLORES. Asimismo, reiteró su negativa a dar el visto bueno a la comisión porque no se incluía a Libre, «siempre y cuando fuera apolítica, técnica y que tocara los temas torales del RNP».

Calificó de mentiroso a la formación política presidida por Manuel Zelaya y los culpó de haber «pactado» posteriormente con el nacionalismo, pues alegó que lo estaban acusando de haber fraguado junto al presidente la intervención. «Ellos son los que pactaron», reiteró.

Aseguró que en los encuentros que se habrían llevado a cabo en la casa del expresidente Flores, le habían indicado que Libre no debería participar y que la composición de la junta debía ser integrada por dos nacionalistas y un liberal; en el caso de las suplencias, añadió, se le debían asignar al partido izquierdista y al excandidato Salvador Nasralla, quien a su vez rechazó la idea y dijo que debía discutirse en la mesa del diálogo político, referente a reformas electorales.

PACTO DE «IMPUNIDAD». Mientras pedían que se analizaran los votos emitidos durante las elecciones generales de noviembre de 2017, prosiguió, el Parlamento aceleró el proceso y nombró a los interventores propietarios y suplentes. Tal extremo lo calificó de «miedo» del oficialismo, Libre y la facción liberal «de que pudiéramos revisar si habían votado o no los muertos. No es el tema de seguridad nacional que Juan Hernández y Carlos Flores dijeron, lo apresuraron cuando empezamos desde el diálogo a tocar el tema del fraude».

Según Zelaya, se vieron obligados a tomar «una resolución» ante la posibilidad del nombramiento de los comisionados y que derivó en una expulsión de 17 congresistas que dijeron sí a reestructurar el RNP y que conllevó a una crisis interna sin precedentes; no obstante, el también excandidato presidencial calló el hecho de que semanas atrás habían aprobado una moción para que el colectivo parlamentario apoyara el proceso que iniciará el próximo 1 de octubre.

La conformación del equipo que estará por tiempo indefinido en el organismo de seguridad nacional fue un «pacto de impunidad» y «lo que pasó el martes de nombrar la comisión es ilegal e inconstitucional, no puede estar de forma indefinida y lo mismo pasó en el IHSS para que prescriban los delitos y no hay ningún tema que implique la investigación de lo que ha sucedido, no se investigará para atrás y me sorprende que Libre no investigue el fraude y lo que se pidió en la mesa del diálogo».

«ME HARÁN CASO A MÍ». En otra reunión que sostuvo con Flores, desglosó, le dijo que el comisionado «debía hacerme caso a mí y a usted» y esa «orden» lo indignó y determinó dar «paso atrás». «¿Qué se discutió? El expresidente me dijo que teníamos qud tener el nombre (del miembro) y que Libre debía participar…ya habían pactado. Yo le dije que el miembro debía ser técnico y me respondió que así no eran las cosas, tiene que ser un hombre que le obedezca a usted y a mí. Le dije, ¿y el partido? y me respondió que no es así…así fue en la Corte Suprema de Justicia, me dijo, y en palabras de él aseguró es que uno pone a las personas, le piden favores y le terminan reclamando a uno y hay que poner gente que le obedezca y le respondí que era difícil…», mencionó.

En la extensa grabación, se contradijo sobre la expulsión de los congresistas rojiblancos y trasladó la responsabilidad al tribunal de disciplina y agradeció a sus leales que no votaron por la intervención del RNP y aseguró que «estoy orgulloso de ellos», en particular, del excandidato Mauricio Villeda, a quien calificó de «reserva moral» de la formación política que preside.

Respecto a la misteriosa reunión llevada a cabo a la medianoche del martes anterior, indicó que su propuesta está basada en «la resolución que se acordó en la convención (de mayo de 2017) como falta grave el desacatar la línea de partido y que conlleva a la expulsión. Se presentó la documentación y se trasladará el tribunal disciplinario y que sea este que determine la sanción».

«Es una mentira que el Central Ejecutivo expulsó, que yo expulsé. No es cierto. Será el tribunal que aplicará el mandato de la convención porque eso está establecido en los estatutos y lo están tergiversando. Nadie les quita el derecho de ser diputados…es la oportunidad de adecentar y dignificar el partido. ¡Nunca más voy aceptar que digan que el Partido Liberal, en un pacto de gobernabilidad con el Partido Nacional le cedió el Congreso. No. Fue Carlos Flores. No voy aceptar que se negoció la Corte, fue Carlos Flores y el lado oscuro liberal…», aseveró.

ALA GOLPISTA. A pesar de que Luis se desmarca de los señalamientos, demostró que sí sostuvo encuentros con sus «adversarios» y que los reveló en el monólogo, ya que sus pretensiones de alcanzar más cuotas de poder lo llevaron a entablar negociaciones con Hernández, en particular, la imposición de Óscar Chinchilla como fiscal general y la entrega del Parlamento al oficialismo, aún cuando Libre le propuso que uno de sus congresistas dirigiera la asamblea para tener control sobre los intereses oficialistas.

Al trasluz de la comparecencia, el líder opositor optó por llamarse al silencio en varios asuntos, los cuales están siendo dictados por un manual elaborado por la consultora española Mosaiq.

Y es que se pretendía colocar a cuadros que fueran obedientes a los mandatos del excandidato presidencial, sin embargo, el conflicto abierto que ha venido teniendo con los diputados, en particular, con Elvin Santos, por lo que supone un golpe bajo para Luis quien pretende imponer una línea vertical en el liberalismo, conocido tradicionalmente por sus inclinaciones entre la izquierda (que dirigió en algún momento Manuel Zelaya) y la ultraderecha (jefeada por el transportista Roberto Micheletti) y que aún mantiene cuadros dentro del Consejo Central Ejecutivo, entre ellos, Maribel Espinoza, Eduardo Martell y otros que avalaron el derrocamiento de Mel en junio de 2009.

DISCURSO INFANTIL. Las posturas contradictorias del presidente de la autoridad liberal lo han llevado a convertirse en una persona no confiable, pues alegó no reunirse con el presidente Hernández y mintió. Lo mismo ocurrió cuando se sentó a dialogar con el expresidente Flores.

Algunas fuentes indicaron a este periódico que esta conducta no es más de una persona que tiene «complejos de chismoso de mercado» y que suele mentir con extrema facilidad al extremo de que algunas de sus mentiras suelen ser hasta patológicas.

De hecho su conducta pendenciera, dentro de esta coyuntura, refleja el carácter confrontativo de Luis porque no pudo colocar a su cuadro en la interventora del RNP y que colinda con el chantaje.

En caso de que sus intereses se hubieran concretado, el silencio primaria en el dirigente rojiblanco, habría dicho que primó la democracia, claro, usando como escudo los ataques contra Juan Orlando Hernández y sus «acérrimos» rivales azules.

¿Por qué Luis defiende la elección de Chinchilla al frente del Ministerio Público y denuncia la ‘conspiración’ porque no nombraron a su adlátere en el RNP? Esta interrogante concluye en que el político, considerado honesto, caballero y una alternativa al tradicionalismo adoptó alas mañas, mentiras, triquiñuelas y conductas marcadas ampliamente por el bipartidismo.

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