Saturday, Aug 24, 2019

MACCIH

(Por: Edmundo Orellana) El temor de que el convenio de la MACCIH sufra mutilaciones perversas en el proceso de negociación sobre su renovación, es muy fuerte entre los que están informados sobre sus interioridades.

No hay duda de que el sistema de impunidad ha sido golpeado por el binomio MACCIH-UFECIC. Prueba de ello, son las arremetidas en su contra desde el poder público. Comenzaron con el ataque personal contra el doctor Jiménez Mayor, hasta lograr su destitución, en un acto que puso en evidencia de qué lado se había alineado el Secretario General de la OEA, lo que, contrario a lo esperado, no impidió que prosperaran las investigaciones y las acciones judiciales contra importantes personajes de la vida nacional, por lo que decidieron protegerlos por otras vías, emitiendo leyes y fallos judiciales, incluyendo sentencias fundamentadas en visiones retorcidas del Derecho Constitucional para desmontar el binomio MACCIH-UFECIC, sin descartar que haya habido -más siniestro aún- que aún no haya trascendido.

En estas conspiraciones participan algunas corporaciones políticas, empresariales, religiosas y de sociedad civil, cuyos personeros no dudan en salir públicamente a manifestarse a favor. Golpear a muerte ese binomio es la permanente orden del día en estas corporaciones.

El proceso de negociación de la renovación del convenio ofrece a esta red de corrupción la oportunidad real de lograr sus objetivos, sin provocar ruido. Porque esos ambientes cerrados y climatizados son dominados por fórmulas diplomáticas cuya virtud consiste en traducir las siniestras directrices de sus mandantes (que, en este caso, parecen coincidir) en ambigüedades, cuya interpretación queda librada, muy convenientemente, a una fase posterior, suficientemente distante como para ya no ser fuente de problemas. Quien hace la ley hace la trampa, según el viejo adagio, que, en el caso de marras -ni duda cabe- se aplica plenamente.

La mayoría de la población tiene la percepción de que el gobierno se entiende con el Secretario General de la OEA, y que atrás, pero muy atrás, quedaron aquellas supuestas desavenencias que trascendieron en ocasión del último proceso electoral, cuando un Almagro desafiante denunciaba, desde su privilegiada posición, que el gobernante, además de violar la prohibición de reelegirse impuesta por la Constitución, recurría, para justificar su crimen, al argumento espurio de que se trata de un derecho humano, ya que la Comisión de Venecia (órgano consultivo del Consejo de Europa, formado por expertos independientes en el campo del Derecho Constitucional), por gestión oficiosa suya, opinó que la reelección no es un derecho humano, y exigía, en términos perentorios, la repetición de las elecciones, convencido de que el gobernante había recurrido al fraude para imponerse, lo que contradijo el gobierno gringo al aceptar oficialmente los resultados, circunstancia que, seguramente, tuvo mucho que ver con el ulterior silencio del Secretario General de la OEA.

Desde hace mucho las relaciones gobierno-OEA se desarrollan sin alteraciones; mejor dicho, armoniosamente. Por eso, existe la sospecha de que esa felicidad que los embarga en su relación se traducirá en resultados convenientes para ambas partes en este proceso de renovación del convenio de la MACCIH. Lo que convenga al gobierno, favorece a las redes de corrupción; lo que convenga a la OEA, favorece a Almagro.

El menos favorecido, si los negociadores obedecen ciegamente las directrices de sus mandantes, será el pueblo hondureño, porque una MACCIH disminuida tiene el efecto de debilitar la institucionalidad operativa creada a iniciativa suya, es decir, la UFECIC y los tribunales anticorrupción. En otras palabras, se disminuye drásticamente la calidad en la lucha contra la corrupción.

El camino recorrido y los logros obtenidos, de triunfar el gobierno, pasarán a formar parte de los recuerdos de quienes hemos tenido el privilegio de observar una lucha desigual entre ese binomio, atrincherado en la ley y la razón, y el corrupto Leviatán afanado, preso de los nervios, en sostener su sistema de impunidad. Pero, además, constituirá un capítulo vergonzoso más de nuestra historia, porque ese triunfo solo será posible si el pueblo le da la espalda al binomio MACCIH-UFECIC.

MACCIH llegó porque el pueblo la demandó y seguirá entre nosotros solo si el pueblo impide que se vaya. Poner un hasta aquí a las arbitrariedades del sistema de impunidad, es misión de todos; por eso, misión de todos es exigir que la MACCIH siga y con las mismas funciones, diciendo: ¡basta ya!

Y usted, distinguido lector, ¿ya se decidió por el ¿basta ya?

FOLLOW US ON:
Campesinos y trabaja
La crisis se cierne
Rate This Article:
NO COMMENTS

LEAVE A COMMENT