Maradiaga no es víctima, es victimario

(Por Martha Alegría Reichmann) El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga no sólo ha vuelto a arremeter con insultos y mentiras contra quienes tienen el valor de denunciarlo, llamándolos sicarios que practican el acoso mediático valiéndose de anónimos.

También ha declarado que es vìctima de calumnias de difamación por parte del arzobispo Viganò y se ha lamentado de no tener ocasión para defenderse y quienes lo atacan son los que no quieren la reforma de la iglesia.

En su homilìa del domingo 31 de agosto y refiriéndose a redes sociales dijo que eran redes fecales; pero lo que es el clímax de su cinismo fueron estas palabras: “¿Quién será grato a tus ojos, Señor? ¿El que procede honradamente, el que obra con justicia? ¿El que es sincero con sus palabras y con su lengua que a nadie desprestigia?”. Claramente, este salmo lo dirigió a las personas y periodistas que lo atacan porque cuestionan su oscuro proceder.

Vamos por partes:

1) Quien responde de esa manera es, simplemente, porque no tiene razones válidas para una defensa hecha con seriedad, dignidad y raciocinio, ni tiene argumentos para demostrar que lo que se dice es falso y el único recurso que le queda es, por una parte, el silencio, y por otra, el insulto y la mentira.

2) Ningún periodista se atreve a publicar cosas tan delicadas si no lo respaldan las pruebas, aunque sí los nombres no son revelados publicamente para protegerlos; pero en caso de una demanda por calumnia, ellos tienen listas esas pruebas. En el caso del periodista Emiliano Fittipaldi, cuando éste lo denunció por corrupción en las finanzas, el cardenal lo atacó con insultos, pero cuando publicó las pruebas, se quedó mudo.

3) En mi caso particular, le envié una extensa carta el 9 de abril de 2018 donde lo cuestionaba por varias cosas y le hacía dos preguntas básicas sobre mi caso. Tuvo la oportunidad de contestarme, pero nunca lo hizo y si se llamó al silencio es porque no tiene respuestas que puedan salvar mínimamente su honor.

4) El testimonio del Arzobispo Viganò tiene todas las evidencias de veracidad, en primer lugar porque el papa Francisco no las desmiente. En sugundo lugar, porque el papa emérito Benedicto XVI ha dicho que recuerda haber dado instrucciones al cardenal Bertone para que transmitiera a McCarrick una sanción. También el prestigiado vaticanista Marco Tosatti afirma que él editó el informe de Viganò y asegura que todo está respaldado con pruebas.

5) No es cierto que quienes lo atacan son los que se oponen a las reformas de la Iglesia. El cardenal Rodriguez ya nos tiene cansados con esa su frase en la que se escuda. Somos nosotros, las víctimas los que lo denunciamos y no tenemos nada en contra de las reformas de la iglesia. Son las personas cansadas de esa fétida podredumbre que por tantos años ha alimentado y encubierto, prueba de ello es que por fin Pineda fue sacado.

6) Sabemos que tiene todos los medios a su disposición para defenderse. Todos sabemos que hasta el sagrado púlpito usa para insultar. La verdad es que no puede defenderse… ¿Por qué no ha usado el medio del periodista Edwar Pentin contestando a las preguntas que él ha hecho? ¿Por qué no contestó mi carta? ¿Por qué no contestó ante las puebas de Fittipaldi?

7) Está clarísimo que quien no es grato a los ojos del Señor es el cardenal Rodríguez, porque él no procede honrradamente, porque él no obra con justicia, porque él no es sincero con su palabra y con su lengua porque desprestigia a quien le conviene desprestigiar. Él lleva mucho tiempo desprestigiando a sus víctimas y a las de Pineda. Lo afirmo yo que soy una de ellas. En mi caso, lo grave no es solamente el dinero perdido en la estafa, lo más grave es su comportamiento, su actitud, su falta de humanidad, su falta de corazón, de rectitud, de hombría, traicionando a la viuda de un gran amigo… del amigo que tuvo la idea de que él fuera cardenal y que trabajó con ahínco durante cinco años hasta que lo logró. Eso lo sabe el cardenal perfectamente pero, en cambio, con el poder que adquirió con el cardenalato, ha destruido a la familia de aquel gran amigo.

8) Es un hombre totalmente injusto porque ha arremetido contra los que no hemos gustado de su auxiliar Pineda. Esa es la realidad de mi caso, esa es la realidad del caso del padre Bernardo Font a quien le canceló su sacerdocio en 2005 de manera arbitraria y le arruinó el resto de su vida, igual el caso del padre Domingo Salvador y Francisco Torres, quienes murieron marginados y abandonados a su suerte fuera de la iglesia, sólo por haber informado al cardenal cosas de Pineda. Eso se llama actuar contra la voluntad de Dios. Por lo tanto, el cardenal Rodríguez es quien no es grato a los ojos de Dios.

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