Mientras tanto, en Honduras…Lena disfruta del día de brujas en absoluta libertad a lo ‘Top gun’

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

La ex vicepresidenta del Parlamento de Honduras, la nacionalista Lena Gutiérrez, ha permanecido durante los últimos meses con muy bajo perfil, para evitar críticas sobre las acusaciones que penden en su contra sobre la supuesta venta de aspirinas adulteradas a la Secretaría de Salud.

No obstante, su histrionismo la coloca en una incómoda posición: roba cámaras para celebrar en una de las naciones más violentas y empobrecidas del mundo, donde las personas mueren por falta de medicinas -y reciben placebo por verdaderas pastillas-, el denominado día de las brujas o Halloween. 

Nuestra personaje, quien ha probado en primera persona de las mieles del poder y ha estado en la cocina donde se preparan conspiraciones para perjudicar los intereses de la sociedad, decidió disfrazarse a lo Top gun…como aquella película donde Maverick siempre quiso sacudirse el lastre de su padre que dejó perder un avión y que cayó en crisis de confianza para reivindicarse con la tropa de aviadores de EE.UU.

Lena aparece en el primer plano de esta imagen ataviada con el uniforme verdeolivo, con unas sensuales mallas y botas que llegan hasta la rodilla, junto a un grupo de buenos amigos que se juntaron para organizar la francachela del pasado 31 de octubre…fue una noche inolvidable para todos los buenos allegados a la suspendida parlamentaria, quien prometió en su campaña que fortalecería la educación, pero acabó en la cómoda prisión de su vivienda.

Si usted repara en la imagen, la dama aparece remozada, se quitó unos años para verse más joven y olvidar por un rato del porqué el entonces presidente del Poder Judicial, Jorge Rivera, le libró una orden de captura,  ya que la acusó de fraude, falsificación de documentos y delitos contra la salud. Y es que el estrés hace que la persona pierda su belleza y glamour, pues se demuestra en miles de formas, como piel reseca y rugosa, mal humor, caída del cabello y hasta problemas psicológicos porque no halla la forma de cómo enfrentar el duro momento que vive. ¿Será que Lena medita o toma medicamentos para verse relajada ante un caso que comprometió la salud de los hondureños -según el Ministerio Público- y no será que ingiere placebo para autoengañarse? ¡Vaya usted a saber!

Al menos, la destacada activista del Partido Nacional no tuvo la penosa necesidad de ir a una cárcel común, por donde han pasado personas (hombres y mujeres) que, a pesar de probar su inocencia, siguen privados de libertad, por lo que deben compartir sanitarios hediondos, baños repletos de moho y, de cuando en cuando, duermen en la misma cama en caso de no haber espacio o en el duro y frío piso, donde las lágrimas congelan el suelo y se quiebra el carácter, por muy indómito que sea.

¡Zas! La congresista pagó de pronto 20 millones de lempiras para defenderse en completa y total libertad, aunque con algunas excepciones. Claro, a veces, la legalidad debe guardar algunas formas para no ser atacada. Es así como esta “piloto por un día” vive la vida tranquila y relajadamente. Los pacientes que recibieron pastillas de harina -por la que se encuentra acusada Gutiérrez- no la están pasando nada bien, fueron engañados vil y burdamente aunque Astropharma señala a Laboratorios Laín de haberle vendido tales cosas.

Las dos empresas se acusan mutuamente; Lena ha venido rechazando que no tiene nada que ver en el asunto y las respuestas han sido más que duras: la tildan de todo y hasta le han creado memes en las redes para recordarle una y otra vez que fue partícipe en el ilícito. Quizá la justicia “a la hondureña” le dé la razón, pero el enervado juicio del catracho de a pie y de las cabezas pensantes la declararon culpable. El saber popular es implacable.

Algunos recuerdan que entre las principales accionistas de Astropharma se encontraba la familia Gutiérrez, en particular nuestra disfazada personaje. De pronto, la farmaceútica pasó de una empresa de poca monta a ser de los principales proveedores de medicinas para el Estado de Honduras. El formar parte de la directiva de un poder público como el Congreso permite a sus integrantes vivir de la noche a la mañana la Dolce Vita…ohlalá. Cuántas personas quieren llegar a estas posiciones para volverse potentados de un plumazo. Algunos lo han logrado y otros se han quedado recibiendo las migajas, en ventanillas pidiendo dinero para proyectos que nunca son concluidos.

En esta breve semblanza, usted ha podido saber cuan retorcida es la justicia en Honduras. Una persona que roba una gallina para dar de comer a su hambrienta familia pasa varios años encarcelado porque no tiene dinero para ser liberado por culpa de una mediocre defensa pública que se dedica a tomar café y comer pan duro en los lujosos despachos, o qué decir de aquellos inocentes que son exhibidos como culpables, matándoles cualquier honor, prestigio y dignidad ante la población y que son liberados porque no les hallaron pruebas y nadie les quiere dar trabajo, condenándolos a una vida de penurias.

Bien dice la cantautora nacional Karla Lara en su canción En la casa de la justicia que:  “Y todo se consuma / Bajo es a sensación de ternura / Que produce el dinero / Bajo es a sensación de ternura / Que produce el dinero”.

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