lunes, noviembre 23, 2020
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Miguel Pastor, generales y políticos ayudaron a mover drogas a “los Cachiros”

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las confesiones de la banda de los Rivera Maradiaga “los Cachiros” han alcanzado a altos dirigentes de los tres principales partidos políticos (Liberal, Nacional y Libre) de estar confabulados en el narcotráfico o, al menos, haber sido cómplices en el trasiego de drogas a EE.UU.

El gran perdedor en esta megatrama que coloca a Honduras como un narcoestado, controlado por una mafiocracia –organizada por políticos y militares– que tomó control de la institucionalidad y la ha utilizado como un escudo para realizar negocios turbios y agenciarse impunidad mediante tranzas a fin de no ser sujeto en el futuro de acusación penal, ya sea en el país o en la unión estadounidense.

MIGUEL1

MIGUEL INVOLUCRADO EN TURBIA TRAMA. Entre los involucrados en las delaciones hechas ante un tribunal federal de Nueva York por el exjefe narco Devis Rivera Maradiaga se encuentra el exsecretario de Obras Públicas, Transporte y Vivienda, Miguel Pastor, de haberse sumado a la conspiración para introducir drogas a EE.UU. al utilizar infraestructura estatal, por lo que su extradición será inminente.

Según el amplísimo memorando del exfiscal federal Preet Bharara –destituido en fecha reciente por Donald Trump– explica una relación de hechos en las que aparece vinculado el popular dirigente del Partido Nacional, exalcalde de Tegucigalpa y ex precandidato presidencial en 2005 y 2012 en la organización de una red de trasiego de drogas que también involucra al diputado liberal Fredy Nájera.

El documento del fiscal contra Fabio Lobo, hijo del expresidente Porfirio Lobo, establece conexiones entre el alto mando político, cárteles de la droga como el de Sinaloa, jefeado por el “Chapo” Guzmán y traficantes locales que habrían hecho una suerte de sociedad para el trasiego de varias toneladas de cocaína hacia Estados Unidos, el principal mercado mundial de la droga.

Los involucrados en la conspiración tuvieran un segundo encuentro en San Pedro Sula. A este encuentro asistió Nájera, un “funcionario aduanero hondureño” y un narcotraficante para discutir la propuesta, que contemplaba el uso de Puerto Cortés como plataforma para la recepción de cocaína para ser enviadas a EE.UU. a través de México.

Por esa reunión, el narcotraficante mexicano dio a Nájera una considerable cantidad de billetes de 100 dólares que fueron distribuidos entre Fabio Lobo y Pastor, según el memorando emitido por el exfiscal Bharara. El exfuncionario nacionalista recibió una fuerte suma de dinero por sobornos para permitir el uso de la estructura pública para el trasiego de drogas

De hecho, documentación filtrada establece la creación de empresas para lavar dinero  del narcotráfico; la compañía Inversiones Rivera Maradiaga S.A. de C.V. (Inrimar) pagó coimas entre el 10 y 20 por ciento; el funcionario que firmó la documentación fue el entonces titular de Soptravi Miguel Pastor, ampliamente conocido en los círculos políticos y tiene trenzados contactos con grupos de poder.

FABIO LOBO 1

CÚPULA MILITAR EMBARRADA. A fin de obtener impunidad, los Cachiros lograron establecer fuertes nexos con el mando político, judicial y militar. Se pagaron sobornos para permitir el tránsito de drogas, siendo Fabio Lobo el operador principal; se dieron facilidades para que los narcóticos cruzaran por puertos utilizando la infraestructura institucional en beneficio del violento Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo.

Las FFAA de Honduras, mediante intermediarios como el acusado, dieron apoyo logístico y pusieron a su disposición de dos oficiales a fin de agilizar el trasiego y que no se presentaran imprevistos en las rutas creadas en Honduras para el transporte de drogas rumbo a Guatemala y México, teniendo como destino final EE.UU.

El demandado Fabio Lobo pidió ayuda para la distribución de cientos de kilogramos de cocaína desde 2010; además, contaba con la ayuda de militares que coordinaron la entrega de drogas en pistas aéreas, aunque el Testigo Colaborador 2 (CW-2, en inglés) le indicó que podrían verse en aprietos por la fuerte presencia de fuerzas de seguridad desplegadas por el gobierno de ese momento.

Las fuerzas militares sabían del trasiego de drogas por el país a través de sus aparatos de inteligencia. Sabían quiénes eran los operadores políticos, financieros y narcotraficantes que participaban de la ilícita actividad. Sin embargo, según reportes de la época, apenas indicaban la destrucción de pistas clandestinas, sin embargo, callaban la masiva caída de avionetas repletas de estupefacientes en varias partes del país.

Ante el masivo contrabando de drogas, se estableció un escudo aéreo, incluyendo radares, tecnología de intercepción de aeroplanos, fortalecimiento de las FFAA a fin de combatir el flagelo bajo presiones de Washington. A pesar de la remilitarización, ¿por qué siguieron cayendo las aeronaves? ¿Por qué la cúpula militar no dio una certera explicación sobre la galopante narcoactividad que provocó incluso bajas civiles en zonas empobrecidas como la Mosquitia?

“Aproximadamente, en 2013, el demandado ayudó a CW-2 en el transporte de aproximadamente una tonelada de cocaína, que fue recibida en una pista de aterrizaje clandestino en oriental departamento de Colón, en las cercanías de Farallones. El demandado presentó al menos dos miembros del ejército hondureño, que estaban armados con una ametralladora AR-15 y pistolas”, estableció el exfiscal federal.

MILITARES

APOYO MILITAR TOTAL. El mando político proporcionó ayuda militar para resguardar los cargamentos de cocaína, según el memorando, pues no serían sujetos de persecución, detención en retenes de carreteras y cualquier incidente. En una plática entre el testigo colaborador CS2 y el acusado, en el cual señalan que el apoyo de las FFAA, “será total” y “seguirán siendo amigos”.

CS2 pidió reunirse con los generales “en algún momento y el acusado le dijo que además de las conexiones militares, tendría apoyo ‘logístico’, es decir en el transporte de la carga de droga por el país”. El CS2 dijo a su interlocutor –Fabio Lobo– que contaba con las personas necesarias para emprender el trasiego de drogas por Honduras.

“CS-2 indicó que CW-2 ayudaría a recibir la carga de drogas en ‘aguas internacionales’, que el acusado y otros serían responsables del transporte de la cocaína del oriente de Honduras a San Pedro Sula y que CS-2 distribuiría la cocaína en ‘California, Chicago, en Miami, a lo largo de toda la costa este’ y en ‘Nueva York’”.

El demandado y CS-2 también acordaron que «evitarían tanto como posible Cualquier comunicación a través de los teléfonos «en un esfuerzo por prevenir las intercepciones que implicarían El acusado o su «pueblo militar» en el crimen. Uno de los apartados establece que el demandado se reunió con policías y militares que le habrían ayudado con la seguridad para movilizar varias toneladas de cocaína.

Uno de los cargamentos de cocaína debía llegar “de inmediato” a Nueva York, por lo que pidieron “apoyo separado” de la inteligencia militar hondureña para transportar la droga; no obstante, esta acción debería contar con la “bendición” del entonces jefe de inteligencia Julián Pacheco.

“CS-2 explicó que quería una ‘ruta controlada…al máximo’, y que esperaba tener apoyo ‘separado’ del ‘lado de la inteligencia’ hondureña” y los esfuerzos del acusado por contar con el respaldo de Pacheco. También tuvieron participación los oficiales de Policía Mario Mejía Vargas, Carlos José Zavala, Juan Manuel Ávila, Víctor Oswaldo López, Jorge Alfredo Cruz y Ludwig Criss Zelaya Romero, quienes contribuyeron con la seguridad en las rutas de la droga instaladas entre el oriental departamento de Colón y el occidental departamento de Copán.

“Los coacusados también describieron sus archivos y discutieron el establecimiento de un ‘centro de operaciones’ en San Pedro Sula. A cambio de su asistencia, obtuvieron nuevos números móviles, un vehículo y 200 mil dólares para ‘logística’”, establece el memorando.

PACHECO

EL GENERAL QUE DIJO “NO”. El exjefe de inteligencia y actual secretario de Seguridad, Julián Pacheco, ha insistido en varias ocasiones que no tiene nada que ver en la confesión hecha por el exjefe narco.

Lobo presentó a CS2 con Pacheco en una ocasión y, posteriormente, hubo otro encuentro donde el general en retiro salió de manera abrupta de la oficina donde se realizó la reunión.

“El Demandado presenta a CS-2 al general Pacheco aproximadamente en el tiempo de la reunión entre el acusado, oficiales coacusados de la Policía Nacional. El demandado presentó a CS-2 al general Pacheco en otra reunión que fue registrada. Un conductor recogió al acusado y CS-2, y el acusado le ordenó que los llevara donde ‘Tinoco’. Una vez que llegaron, el acusado explicó que él (general) ya me conoce y con CS2 lo esperaron en su despacho”.

“Cuando el general Pacheco entró en la oficina, el acusado presentó a CS-2 como «el Amigo». CS-2 explicó al general Pacheco que él y el acusado querían saber si ‘podría cooperar’, proporcionando ‘autorización’ y ‘consentimiento’, para que CS-2 y el acusado ‘vengan aquí con mercancía, con drogas’. El acusado aseguró a Pacheco que ‘no es mucha’ cocaína, pero el general Pacheco salió abruptamente de la habitación”.

  • ¿Con drogas?, preguntó el general Pacheco.
  • Sí, señor. No sé si sería posible y nosotros…, respondió CS2.
  • No, Fabio, dijo Pacheco.
  • No, no es mucho, alegó el demandado.
  • Disculpe, disculpe, sentenció el militar y se largó de inmediato.

TERREMOTO MADE IN USA. En esta larga trama, hay oficiales activos y en retiro, personal civil, operadores políticos y financieros que habrían tenido contacto con Devis Leonel Rivera Maradiaga, quien venía colaborando con la agencia antidroga de EE.UU. (DEA) cuyas evidencias están siendo reveladas ante el tribunal federal de Nueva York; las revelaciones han causado un verdadero terremoto político y social que en los próximos días y meses se verán los resultados.

De proseguir esta vorágine, encenderá las alarmas de la estructura gubernamental –controlada por el Partido Nacional– y pondría en peligro la estabilidad del régimen, pues EE.UU. está jugando su carta sin necesidad de intervenir, pues ha dejado pasar el tiempo y esta maniobra es un cálculo, más geopolítico, que ha vuelto a su mal llamado “patio trasero” para seguir gobernando por tiempo indefinido.

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