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Militares expulsan a compatriotas de sus territorios ancestrales para dar vía libre a las ZEDE

TEGUCIGALPA, HONDURAS.

Por: Juan Alfaro Posadas

En los últimos días hemos visto con indignación, coraje, enardecimiento, impotencia y lástima , cómo los militares proceden a destruir e incinerar las vetustas  y humildes viviendas de nuestros compatriotas misquitos en el municipio de Wampusirpi, Gracias a Dios.

Y todo ese lujo de violencia se da porque los pueblos originarios se aferran a lo que jurídica y geográficamente les corresponde. Sin embargo, el régimen “cachureco” de Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) se empecina en construir en esos territorios las Zonas Económicas Especiales de “Empleo” y “Desarrollo” (ZEDE).

Como se ha dicho hasta la saciedad — JOHA y sus más cercanos colaboradores que patrocinan la venta del suelo hondureño violentando la Constitución y las leyes –, cometen el delito de traición a la patria, que es imprescriptible, y puede deducirse de oficio en cualquier tiempo a petición de uno o varios ciudadanos.

El señor Hernández Alvarado y compañía actúa como un criminal despojando a los connacionales de sus legítimas tierras donde nacieron, como si él y la jauría que lo acompaña, fuesen los propietarios de la nación hondureña.

Son varias las ZEDE o proyectos perversos que ya comenzaron a levantarse en el territorio de 112 mil 492 kilómetros cuadrados, bajo el apoyo de los miembros de las Fuerzas Armadas — también traidores a la patria — que en un gobierno democrático y de leyes, deben desaparecer.

Particularmente, el territorio municipal de Wampusirpi mide 2 mil 519,06 kilómetros cuadrados, tiene una población netamente indígena, superior a los 6 mil habitantes, con una densidad poblacional de 2,31 habitantes por kilómetro cuadrado.

Hace varias décadas algunas compañías extranjeras realizaron exploraciones  en la Mosquitia, y descubrieron yacimientos de petróleo en cantidades comerciales. Esos descubrimientos o hallazgos se ratificaron en el gobierno de José Porfirio “Pepe” Lobo Sosa (enero 2010-enero 2014).

Además, el término municipal de Wampusirpi está muy próximo a las aguas del Océano Atlántico, tiene abundante vegetación, producción de oxígeno, rica fauna, flora, minerales raros, fértiles tierras para el cultivo de muchos productos, y  piscicultura, entre otros bienes patrimoniales.

El régimen de JOHA, al margen de la Constitución y las leyes,  destinó las tierras de Wampusirpi, para establecer ahí una Zona Especial de “Empleo” y “Desarrollo” Económico (ZEDE), por lo que ya están vendidas a empresarios extranjeros y nacionales.

Los habitantes originarios de esas tierras han sido obligados a abandonarlas, y quedan a la intemperie, luego que los chafarotes les han destruido e incinerado sus unidades habitacionales, construidas a base de madera rústica, techo de manaca y de zinc.

Las personas que habitan esas modestas casas y trabajan las tierras de Wampusirpi, tienen que salir en busca de otro lugar donde guarecerse y construir alguna covacha para no quedar desprotegidos del todo.

Es una pena que a partir del momento en que el gobierno encuentra un comprador de nuestras tierras, se declara la posesión de los empresarios que las adquieren, y el destino de los hondureños que ahí residen, sale sobrando, o les importa un bledo.

Seguidamente, esos inversionistas, sean nacionales o extranjeros, conforman una comisión que gobierne esos amplios territorios, con sus propias normativas, autonomía y autoridades, como una Ciudad-Estado, dentro del Estado hondureño.

Lo que hicieron recientemente la mayoría de magistrados corruptos y vende patria de la Corte “Suprema” de “Justicia” (CSJ), fue precisamente darles autonomía a las ZEDE, obedeciendo ciegamente a su amo, Hernández Alvarado, y no a la ley primaria de la República, sobre la cual juraron defenderla y respetarla el día que tomaron posesión de sus cargos.

En otras palabras, esos son enclaves, aunque la administración cachureca pretenda darle otro matiz, maquillaje o disfrace. El pretexto que esgrimen los patrocinadores de las ZEDE es que éstas vendrán a generar empleo, y que no se lesiona la soberanía e integridad territorial.

 ¿Cómo otros países han logrado desarrollarse y salir adelante, generando empleo sin necesidad de vender su territorio y violar la soberanía popular?.

 El trasfondo de todo es que esos enclaves, que cercenan el territorio hondureño, servirán de refugio a reconocidos delincuentes nacionales y extranjeros, para que no los alcance el brazo de la justicia.

Ahí podrán invertir el dinero robado de las arcas del Estado, y seguir haciendo otros sucios negocios, bajo el manto de la impunidad, que campea en el país.

Mientras los organismos internacionales se limitan a observar lo que ocurre en el panorama nacional, el régimen sigue dándonos circo con la tal “Vacunatón” anti Covid-19 y la próxima farsa electoral de noviembre.

Los ciudadanos decentes y patriotas debemos estar atentos el domingo 28 de noviembre de este año, para votar en masa y avalancha contra los delincuentes cachurecos que figuran como aspirantes a cargos de elección popular. ¡La meta debe ser, que no obtengan ni un tan sólo voto..¡

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