HomeInternacional«Narco de narcos» niega haber matado agente antidrogas de EE.UU.

«Narco de narcos» niega haber matado agente antidrogas de EE.UU.

CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO

(Spútnik Mundo) El capo del narcotráfico Rafael Caro Quintero, quien purgó 28 años en prisión hasta agosto 2013 y tras su liberación es buscado para extraditarlo a EEUU, negó en una entrevista, realizada en la clandestinidad, haber asesinado en 1985 a un agente de la DEA en México.

«No, no, no, ni organicé ni secuestré ni maté al señor (Enrique) Camarena», dijo el prófugo de 63 años que en los 80 fue conocido como «El Príncipe» o «El Narco de Narcos», en una entrevista ofrecida a la revista semanal Proceso, con la condición de no revelar el lugar, en la cual aceptó haberse reunido con los jefes del Cartel de Sinaloa.

El ex convicto, que fue liberado por un error formal de procedimiento, anulado cuando ya estaba libre con dos órdenes de arresto, afirma: «nunca he fumado marihuana; no soy vicioso, le diría a la juventud que no use droga».

No obstante que afirma «haber estado en el lugar equivocado», Caro Quintero ha pedido «perdón a la sociedad mexicana, a la DEA (agencia antidrogas de EEUU) y a Washington (…), no fue mi intención hacerles daño, las cosas no estaban en mis manos; si algo hice mal, ya lo pagué, pero todos merecemos una segunda oportunidad».

«Quiero vivir en paz, yo ya pagué», enfatiza en la entrevista buscada por él mismo, para desmentir que hubiese participado junto con el cartel de los hermanos Beltrán Leyva a finales de junio de este año en un ataque a la madre del principal capo mexicano, Joaquín Guzmán alias El Chapo.

Según Quintero, no tiene «problemas con ningún cartel». «No conozco a la familia Beltrán Leyva y no tengo ningún problema con ellos, y con la familia Guzmán tampoco», dijo.

Además, relató un encuentro secreto con El Chapo, cuando estuvo prófugo tras una fuga en el verano pasado.

«Sí, es cierto, él (El Chapo) vino a saludarme, me dio gusto, le dije que yo no quería saber nada de cuestiones ilícitas, (fue) amigable, nos conocemos desde chicos, desayunamos juntos y el señor se fue», rememoró.

El Chapo, originario del mismo pueblo serrano de Sinaloa de Quintero, le dijo «que estaba bien, que había sido muy caro lo que había pasado en la cárcel, mucho tiempo, y terminó la plática (…), le dije adiós, y adiós: no nos volvimos a ver».

El capo liberado también acepta que se reunió con más inescrutable de los Capos del cartel de Sinaloa, su paisano Ismael Zambada alias «El Mayo», el más buscado de México: «una vez lo vi; una vez, e igual, lo mismo, platicamos y le comenté lo mismo, mis respetos para una familia como la otra, no tenemos relación».

«Ya no soy narco, quiero vivir en paz (…) no estoy en guerra con nadie; El Chapo y El Mayo son mis amigos», enfatiza.

Las autoridades mexicanas y la DEA, que ofrece 5 millones de dólares de recompensa por su captura, lo buscan con la versión de que ha reorganizado un cartel tras la caída de El Chapo en la tierra natal de ambos, el Triángulo Dorado, formado en los límites montañosos de Sinaloa, Chihuahua y Durango.

«No quiero saber nada de cuestiones ilícitas; ¿usted cree que yo tengo ganas de regresar a la cárcel después de estar 29 años preso?», enfatiza en la entrevista en «un cuarto de cuatro paredes encaladas construido en medio de la nada».

En los años 80, fue considerado el rey del cultivo y tráfico de marihuana cuando le incautaron en 1984 el gigantesco rancho el Búfalo, en el norteño Chihuahua, con miles de toneladas de cannabis valuada en 8.000 millones de dólares en aquella época.

Dice que anticipó el desenlace violento de la guerra de las drogas: «yo vi venir diez años antes esto». Admite que «hacía unas siembritas de marihuana», porque «de alguna manera había que sobrevivir».

La condena inicia de 40 años se redujo en 2013, cuando aún le faltaban 12 años por cumplir.

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