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Nicaragua: las elecciones que perdieron legitimidad

MANAGUA, NICARAGUA

(Spútnik Mundo) Las elecciones generales del 6 de noviembre en Nicaragua se llevarán a cabo sin observadores electorales internacionales y en medio de críticas por la supuesta ilegitimidad del proceso.

«El sistema perdió legitimidad a raíz de tres cosas: no hay observación electoral internacional, se le quitó la personería jurídica a la segunda fuerza política y después se destituyó a 28 diputados opositores», dijo a Sputnik el politólogo nicaragüense José Antonio Peraza, especialista en temas electorales.

Si bien la Organización de los Estados Americanos (OEA) inició hace unos días un proceso de diálogo con el Gobierno de Daniel Ortega, «no enviará una misión de observación» para controlar los comicios del domingo, explicó Peraza.

«La OEA no viene a observar, no viene a legitimar nada, sino a sostener reuniones con el Gobierno para el futuro diálogo que se va a desarrollar; nadie sabe qué se va discutir, se entregó un informe en privado», aclaró.

De hecho, una misión de la OEA estará presente en Nicaragua entre el sábado y el lunes para reunirse con expertos locales y organizaciones invitadas al proceso electoral como parte del diálogo que ha iniciado con el Gobierno, pero no se trata de una misión de observación como las que el organismo despliega en comicios de la región, siempre a invitación del país anfitrión, confirmó una fuente del organismo hemisférico.

Más tarde, el 1 de diciembre, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, visitará el país para entrevistarse con las autoridades y los partidos políticos, además de otros sectores de la sociedad.

SINVERGÜENZAS. Ortega, del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), llamó en junio «sinvergüenzas» a los organismos de observación electoral internacionales descartando así su participación en estos comicios, según informa la prensa local.

Misiones de observación de la OEA, de la Unión Europea (UE) y del estadounidense Centro Carter, así como de las nicaragüenses Instituto para el Desarrollo y la Democracia y Ética y Transparencia, «llegaron a la conclusión de que hubo fraude electoral» en anteriores comicios debido a las «grandes irregularidades» detectadas, observa Peraza.

Según el experto, en ese contexto deben enmarcarse las actuales elecciones. Sin embargo, para el analista Adolfo Pastrán los comicios del domingo tienen total legitimidad.

«El hecho de no invitar a extranjeros a que vengan a un país a juzgar un proceso electoral o a intervenir en los asuntos internos y la soberanía de un país, no significa que un proceso no pueda ser legal, legítimo y honesto», dijo el director de la publicación digital Informe Pastrán.

En otros países en América Latina en los que no hubo presencia de la OEA ni de la UE «las elecciones no se cuestionaron», indicó. Además, añadió Pastrán, el Consejo Supremo Electoral de Nicaragua ha invitado a «representantes y exrepresentantes de poderes electorales» de la región y a «expresidentes de varios países cuyos nombres aún no han sido revelados» para que asistan al acto eleccionario.

«Hay que esperar que se produzca la votación, que los nicaragüenses concurran a las urnas y decidan y que los acompañantes electorales internacionales evalúen y emitan alguna posición», estimó.

SIN OPOSICIÓN. En agosto el Tribunal Electoral de Nicaragua destituyó a 28 diputados del opositor Partido Liberal Independiente (PLI) tras la petición del nuevo presidente y representante legal de esa fuerza política, Pedro Reyes, que acusó a los legisladores de no respetar la nueva representación legal del partido.

Reyes se hizo con la conducción del PLI, el principal partido opositor, luego de que la Corte Suprema de Justicia separara de la dirección partidaria al entonces diputado Eduardo Montealegre, quien también era coordinador de la Coalición Nacional por la Democracia, que aspiraba a competir por la presidencia con el FSLN de Ortega.

Reyes, considerado «colaboracionista» del Gobierno por Montealegre y la apartada dirigencia del PLI, también competirá el domingo por la primera magistratura, aunque sin ninguna chance de ganar. En opinión de Pastrán no hay falta de pluralismo en Nicaragua, sino un fenómeno que ya lleva 10 años de creciente división de los sectores opositores.

Pastrán recordó que en estas elecciones participan, además del FSLN y el PLI, el Partido Liberal Constitucionalista, que gobernó entre 1997 y 2006 y el Partido Conservador, entre otros.

Ortega, veterano dirigente de la Revolución Sandinista, gobierna desde 2007 y aspira con comodidad a un nuevo mandato, según encuestas.

El mandatario también condujo al país en el período posterior al triunfo revolucionario, entre 1979 y 1990. Según Peraza se vive un escaso clima preelectoral y ni siquiera el partido gobernante ha realizado un gran cierre de campaña porque da por hecho su victoria.

Unos 3,8 millones de personas están convocadas a las urnas el próximo domingo para elegir presidente, vicepresidente, 90 diputados de la Asamblea Nacional y 20 representantes al Parlamento Centroamericano.

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