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Nuevos buques comprados por Honduras no están activos en operaciones antidrogas según informe de EE.UU.

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El nuevo buque patrullero costero que el Estado de Honduras mandó a fabricar a un  costo aproximado de 60 millones de dólares, unos 1,200,000,00 millones de lempiras se  mantiene inactivo para realizar operaciones antidrogas según un informe anual del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

 

Aunque el gobierno de Honduras asegura que ha hecho “la lucha” contra la corrupción, la criminalidad  y el narcotráfico, un informe del  Departamento de Estado de EE.UU  revela  la falta de capacidad y las limitaciones de las autoridades para combatir los flagelos.

De acuerdo con el documento  de Estrategia Internacional de Control de Estupefacientes de 2021 (INCSR), Honduras sufre altos niveles de delincuencia y violencia en todo el país.

Reconoce que, si bien es cierto que el Gobierno de Honduras (GOH) ha hecho de la lucha contra la inseguridad una máxima prioridad, carece de la capacidad y los recursos suficientes para prevenir, responder, investigar y enjuiciar adecuadamente los altos niveles de delincuencia en todo el país. Como resultado, la mayoría de los casos de homicidio no tienen resolución y los criminales operan con un alto grado de impunidad en toda Honduras.

En cuanto al tema del narcotráfico – revela – que los traficantes explotan territorio hondureño para el tránsito de cocaína con destino a Estados Unidos y precursores químicos utilizados para producir drogas ilícitas. Honduras es un país de tránsito clave de EE. UU.

De lo anterior, subraya que, la cocaína también transita por Honduras luego de hacer una primera llegada a otros los países. Durante los primeros nueve meses de 2020, las incautaciones de cocaína superaron a las de 2019, pero aún quedan desafíos importantes para prohibir las drogas ilícitas que transitan por Honduras por tierra, aire y mar.

El departamento nororiental de Gracias a Dios es particularmente vulnerable a la trata debido a su lejanía, infraestructura limitada y mínima presencia gubernamental. El tráfico de drogas organizaciones aprovechan estas vulnerabilidades, que hacen que la detección es interdicción desafiante.

Por otro destaca que, el cultivo de coca a pequeña escala ha estado presente en Honduras durante al menos la última década, aunque Las fuerzas de seguridad hondureñas han encontrado y destruido cada vez más campos en los últimos dos años. No hay suficiente información para evaluar la calidad de la hoja que se cultiva o la cocaína. Siendo producido. Las autoridades hondureñas son cada vez más activas en la erradicación. En 2020,  El gobierno hondureño enfatizó la ubicación y erradicación de estos campos en la parte noreste del país.

Resalta que con el apoyo misionero de los Estado Unidos, En octubre, la Policía Nacional de Honduras (PNH) erradicó aproximadamente 40 hectáreas de plantaciones de coca y fuerzas de seguridad ubicaron y destruyeron 11 cocaína clandestina y laboratorios. No hay evidencia de que la cocaína producida en Honduras ha llegado a Estados Unidos.

En ese sentido puntualiza que  la voluntad política del gobierno hondureño para combatir el narcotráfico en coordinación con Las agencias de aplicación de la ley de EE. UU. Continúan.

Asimismo ,menciona algunas limitaciones para que los procesos sean óptimos entre ellos;  la corrupción combinada con bajas tasas de recaudación de impuestos, priva a las agencias de aplicación de la ley, tribunales, y fiscales de los recursos necesarios para detener el flujo de drogas y llevar a los traficantes ante la justicia.

El impuesto a la seguridad, instituido en 2014 para compensar los desafíos de financiación, ha ayudado a las agencias de seguridad, pero los fondos siguen siendo insuficientes para satisfacer las importantes necesidades de personal, equipo y tecnología, especialmente en áreas remotas del país.

Además los ya limitados recursos se vieron afectados aún más por la Pandemia de COVID-19.Mediante la cooperación con los Estados Unidos y otros socios internacionales. El gobierno ha establecido una infraestructura básica de justicia penal para investigar, interceptar y enjuiciar a los narcotraficantes.

Honduras tiene un tratado de extradición con Estados Unidos y coopera activamente en las extradiciones. Estados Unidos mantiene un acuerdo bilateral con Honduras para reprimir el tráfico ilícito por mar, que incluye disposiciones para embarque, embarque jinetes, persecución, entrada para investigar y sobrevuelo. Honduras es parte de la Organización de

Durante los primeros nueve meses de 2020, las autoridades hondureñas afirmaron haber incautado aproximadamente 2,8 toneladas métricas (TM) de cocaína, superando las 2,2 TM incautadas durante el año calendario 2019.

Sin embargo, los nuevos buques comprados por la Armada de Honduras no están activos en operaciones antidrogas debido a falta de combustible (que también restringe el abordaje proactivo) y un presupuesto de mantenimiento inadecuado. En Octubre, el presidente Juan Orlando Hernández lamentó que las fuerzas de seguridad de Honduras limitaran  la lucha contra las drogas de la aviación.

El Ministerio de Defensa (MOD) comparte información vital con las autoridades estadounidenses, pero operacional elementos dentro de la Armada de Honduras están limitados en su capacidad para actuar sobre esta información porque  las limitaciones de recursos y la falta de infraestructura de comunicaciones.

La Unidad de Intercepción de Comunicaciones (UIC) controla las instalaciones de interceptación judicial y los EE. UU. El gobierno trabaja en estrecha colaboración con las unidades de aplicación de la ley hondureñas examinadas para mejorar el acceso a estas instalaciones y operaciones contra la inteligencia generada. Las autoridades hondureñas ejecutaron operación antinarcóticos de seis semanas, Operación Dominio, con entidades estadounidenses durante mayo y junio que arrojó 212 kilogramos en incautaciones de cocaína

El MOD informó de la destrucción de 34 pistas de aterrizaje clandestinas utilizadas para el transbordo de estupefacientes durante los primeros diez meses de 2020. La ASL hondureña revisada promulgada en agosto prohíbe derribar o dañar aeronaves sospechosas de narcotráfico. La ley es el primer paso para compartir radar u otra información relacionada con el tráfico aéreo de drogas con las autoridades hondureñas. El gobierno hondureño no tiene la capacidad de rastrear todos los vuelos sospechosos de tráfico de drogas sin apoyo externo.

FUENTE:

https://www.state.gov/2021-incsr-volume-i-drug-and-chemical-control-as-submitted-to-congress/

 

A continuación el informe:

INCSR 2020 – Volumen I: Control de medicamentos y productos químicos (presentado al Congreso)

International-Narcotics-Control-Strategy-Report-Volume-I-FINAL-1

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