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Oficial de Policía acusado por EE.UU. influyó para frenar extradición de narcotraficantes

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

Testimonios claves proporcionados por informantes, entre ellos, el exjefe narco Alexander Chande Ardón, ayudaron al fiscal federal Geoffrey Berman a presentar cargos contra el exoficial de Policía Mauricio Hernández Pineda o CC6 (coconspirador 6, en inglés) de haber colaborado con Juan Antonio Tony Hernández de enviar toneladas de cocaína rumbo a EE.UU.

Y es que el Departamento de Justicia, a través de la fiscalía de Nueva York, decidió imputar a Hernández Pineda por conspirar para enviar toneladas de drogas a la nación del norte y dos delitos relacionados con el uso de armas para promover la conspiración, por lo que se va cerrando el cerco contra Tony y su hermano Juan Orlando Hernández.

En documentos desclasificados en agosto anterior, la fiscalía neoyorquina relató cómo fue el modus operandi de CC6 junto a Juan Orlando Hernández o CC4 y Tony en el envío de toneladas de estupefacientes, por lo que se enfrenta a una pena que oscila entre los 10 años de cárcel, hasta cadena perpetua. Los acusadores federales anunciaron que demostrarán en el juicio contra el exparlamentario nacionalista cómo se orquestó la trama a fin de influir en círculos políticos y reafirmar el control del partido en el gobierno en el aparato institucional.

Según la parte acusadora, Mauricio Hernández le dijo a un testigo colaborador que Tony estaba protegiendo a otro sujeto a cambio de fuertes sumas de dinero por drogas. Asimismo, en 2010, el exfuncionario policial le informó al mismo testigo que necesitaba acceder a información sensible de los operadores de justicia y seguridad a fin de proteger los envíos de drogas que involucran a Tony y Alexander Chande Ardón .

A su vez, el también exalcalde nacionalista de la comunidad copaneca de El Paraíso, usó el dinero producto de la venta droga para pagar a su socio y ayudó a financiar la campaña presidencial de Hernández. En 2012, se detalla en la presentación de los cargos, el exoficial le aseguró a un testigo protegido que la nueva Ley de extradición «sería promulgada en respuesta a la presión ejercida por EE.UU. para apaciguar la molestia de Washington», por lo que bloquearían cualquier intento de ser entregados a la justicia de ese país.

La fiscalía neoyorquina halló que en 2014, el expolicía Hernández, le comentó a uno de los narcotraficantes que Juan Orlando Hernández «estaba considerando eliminar la extradición porque estaba preocupado que EE.UU. presentara un solicitud de contra Tony ya que habían fuertes sospechas de sus vínculos con el tráfico de estupefacientes… Aproximadamente en 2016, Mauricio Hernández (CC6) le dijo a CW4 (testigo colaborador 4) que CC4 (Hernández) estaba trabajando para evitar que Tony fuera requerido, pero no pudo proteger al informante por el interés de Hernández de buscar la reelección».

Esos intentos por bloquear la entrega a las autoridades estadounidenses de involucrados con la delincuencia organizada, coincide con un correo enviado en noviembre de 2014 por el exembajador James Nealon al titular del Ejecutivo, pues le sorprendió que desde el gobierno se realizaran misteriosos esfuerzos por obstaculizar el acuerdo de cooperación judicial, como un mecanismo de blindaje para evitar problemas futuros.

Nealon advirtió a altos funcionarios nacionalistas que, de mantenerse la medida, Washington se vería obligado a revisar los acuerdos que habían suscrito con Honduras como la Alianza para la prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica, la entrega de recursos destinados a programas estatales.

Amenazó en la misiva que se iba a evaluar el papel de la administración Hernández porque se estaban tocando de manera directa los intereses norteamericanos en el país, en particular, los relacionados con el combate a la narcoactividad.

El entonces embajador mandó un correo a un ex alto funcionario -e influyente personaje del gobierno- en el que hizo un diplomático pero enérgico reclamo por el bloqueo de la extradición de varios capos y le recordó que ellos habían «profundizado la cooperación» que permitió que Hernández pudiera consolidar lazos con la administración de Barack Obama.

La negativa estatal fue vista por Nealon como una bofetada a las relaciones entre ambos países y mandó a decir que «con la decisión de ustedes de suspender las extradiciones, hay cierta confusión y malestar y no entienden bien lo que ha pasado. Digo esto con la honestidad y confianza que nosotros tenemos, para que sepan».

El exembajador recordó las palabras del ex vicepresidente Joe Biden, quien dijo en un almuerzo que sostuvo con Hernández de que «uno de los requisitos más importantes es que tienen que extraditar como lo hizo Colombia» y también exteriorizó que «sin extradición, tenemos poca oportunidad de conseguir fondos del Congreso. Para mí (Nealon) hay que tener esto mucho en cuenta».

Tal correo, cuyo contenido pudo ser visto como «ofensivo» para el gobierno recientemente instalado, por el tipo de lenguaje empleado, en el que se hicieron veladas advertencias y dejó claro que las relaciones no se harán a la conveniencia de una de las partes, sino dentro del marco ya establecido para que la cooperación fuera fluida.

«…Y si no podemos seguir con las extradiciones, eso obviamente sería un atraso en las relaciones, en Washington, pensaron, a los más altos niveles, que somos socios y que estamos trabajando de forma muy estrecha en este campo Yo también pienso así, y he hecho todo un esfuerzo personal para convencer a Washington que aquí tenemos un socio confiable con lo cual podemos trabajar. Ojalá no me haya equivocado», expresó Nealon.

Dejó claro que la negativa de entregar a la justicia estadounidense a los involucrados en narcoactividad era «como un balde de agua fría en Washington».

Esta acusación contra otro miembro del clan de los Hernández -cuyo parentesco es negado por la defensa de Tony- supone un golpe al desgastado régimen que dirige Juan Orlando, quien ha hablado pocas veces de las acusaciones vertidas por el tribunal federal de Nueva York y, para desviar la atención, ha culpado a la oposición de levantar una campaña en su contra a fin de echarlo del cargo.

El juicio contra su hermano Tony iniciará el próximo 2 de octubre en el tribunal estadounidense y todo apunta a una sentencia condenatoria que podría costarle cárcel de por vida, pues se declaró no culpable, extremo que no permite entablar negociaciones con la justicia norteamericana para reducir penas a cambio de colaboración que implicaría acusar al inquilino del palacio José Cecilio del Valle.

En su momento, el exjefe narco Chande Ardón reveló que pagó 1.5 millones de dólares a Hernández para financiar la campaña electoral de 2013 y en 2017 aportó 40 mil dólares, cuyas pruebas están en manos del fiscal Berman y el juez Kevin Castel.

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