Orlandismo afina estrategia para el asalto final: tomar FFAA y perpetuarse en el poder

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, está orquestando y realizando los movimientos para dar el zarpazo final: tener las FFAA a su disposición para hacer realidad el proyecto continuista y quedarse más de cuatro años en el gobierno.

ConfidencialHN confirmó de primera mano cómo Hernández se va preparando para tener el control del Estado Mayor Conjunto de las FFAA a partir de diciembre próximo, cuando corresponda realizar la rotación de la jefatura del cuerpo colegiado que, en la actualidad, lo detenta Francisco Álvarez.

Hernández cuenta con familiares, compañeros de promoción del Liceo Militar del Norte e íntimos amigos desde la infancia que están listos para recibir la orden de su comandante supremo para asumir las riendas del Estado Mayor, máximo cuerpo de decisión y jerarquía del aparato castrense.

El pasado 18 de agosto, el actual jefe militar dijo que no están obligados a pronunciarse sobre la reelección y que no responderán a ningún grupo que se oponga a la intentona de Hernández por perpetuarse en el gobierno.

Aseguró que Honduras “es un país democrático” y que hay que dejar a los políticos que “hagan su juego y su trabajo”.

No obstante, el jerarca puede tener los días contados en caso que la promoción de los “liceístas” tomen posesión del Estado Mayor Conjunto que representa la cabeza de las tres ramas de las FFAA (Marina, Ejército y Aviación) más la violenta Policía Militar del Orden Público, creada en 2013 a instancias de Hernández y que se ha convertido en su guardia personal.

Una visita realizada en fecha reciente por periodistas de este periódico a la sede de la Policía Militar en la periferia sur capitalina, demuestra que esta unidad es de las mejores preparadas y pagadas respecto a las otras ramas de las FFAA; cuentan con toda la logística para responder a cualquier ataque o realizar incursiones en las misiones que se les asigne.

FUERZA PARALELA. De hecho, esta rama élite ya posee 11 batallones de 500 miembros, para hacer un total de 5,500 miembros, quienes sólo obedecen al presidente y no a la Junta de Comandantes que, en teoría, deberían seguir instrucciones del alto mando presidido por Álvarez, conocido en círculos militares por su profesionalismo.

La orden girada por el titular del régimen nacionalista ha sido clara: incrementar el número de efectivos de la Policía Militar y que sean asignados a San Pedro Sula y otras regiones de Honduras, justificando el combate a la delincuencia y criminalidad.

En cambio, las tres ramas tradicionales de las FFAA apenas cuentan con 14 mil soldados, entre tropa y oficialidad, quienes suelen tener sueldos inferiores al salario mínimos (unos 7,100 lempiras mensuales para los soldados rasos, cabos y sargentos) y pocos estímulos para que permanezcan en servicio activo.

El equipamiento del brazo armado del Estado hondureño va en franco deterioro; en tanto, la Policía Militar cuenta con ilimitados recursos que hasta han encendido las alarmas por la carrera armamentista que vive en estos momentos Centroamérica y podría desembocar en la ruptura de los acuerdos de paz de Esquipulas de 1992.

En la medida que crezca los batallones de policías militares, pueden llegar a igualar o superar, en el peor de los casos, el total de soldados con los que siempre ha contado la institución castrense, según cifras oficiales a las que ha podido acceder ConfidencialHN.

LOS ESCENARIOS. Al tener una tropa con equipo y armamento con tecnología de punta, soldados bien estimulados y disciplinados, Hernández está hasta dispuesto a neutralizar a cualquier oficial, jefes militares o subalternos que se plieguen a los intereses nacionales en caso que se presente a inscribirse como candidato a la reelección.

Un comunicado anónimo emitido el viernes anterior por oficiales leales a la Constitución podría desatar la furia del presidente Hernández, conocido en los círculos internos por su intolerancia al mínimo error, en el caso que este grupo que no quiere dar la cara ordene a la tropa y oficialidad que se deben plegar a la institucionalidad.

No obstante, se prevé un descomunal incremento de la violencia en la víspera de la inscripción del líder incuestionable del orlandismo que podría ser aprovechado para incorporar más soldados y unidades que estarán bajo las órdenes del Ejecutivo.

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MISIONES Y ÁREAS CLAVE. Los cuadros de Hernández han sido colocados en unidades claves e ideales para misiones de combate, como el Primer y Segundo Batallón de Infantería, Agrupamiento Táctico Especial (la unidad aerotransportada de las FFAA), Primer Batallón de Fuerzas Especiales (famosos por tener en sus filas a técnicos en unidades de contrainsurgencia o “Ateci”).

Asimismo, tiene en la mira la jefatura general de la Fuerza Aérea, dirección de Inteligencia o G2 que opera en el Estado Mayor Conjunto. En caso de tomar por asalto estas unidades, fuerzas especializadas y comandos de combate, el orlandismo tendrá a su disposición toda la institucionalidad castrense, sin importar las bajas que se puedan dar en la coyuntura venidera.

Sin embargo, no están dispuestos a correr riesgos ni a derramar sangre; pretenden aplicar “purgas de guante blanco”, o sea, separar sin necesidad de un disparo a sujetos que puedan ser una amenaza a los planes continuistas.

Es decir, que aquel que muestre apego por la Constitución, puede ser enviado a sacar cursos, diplomados o maestrías al exterior y, de esa manera, no habrá mínima necesidad de recurrir a las tradicionales purgas o golpes de barraca como ocurrieron en la década de 1980.

Incluso, el régimen está dispuesto a quitarse de un solo golpe hasta cuatro o cinco promociones para colocar la “generación liceísta” que será el brazo armado de la violenta y virulenta campaña que arreciará durante la contienda primaria y general de 2017.

EL INNER CIRCLE DE JOH.  El presidente tiene su inner circle o círculo íntimo de cuadros que están dispuestos a cumplir sin demoras el cronograma para que el continuismo se cumpla.

¿Quiénes son? ¿Qué han hecho? ¿Qué los une a Juan Orlando Hernández? Estos militares gozan de la total confianza de JOH, entre ellos, el coronel en retiro Amílcar Hernández Flores.

Según la investigadora y docente universitaria estadounidense Adrienne Pine, Hernández Flores fue parte de cursos para justificar la intervención y dominio militar de EE.UU. en la región, “hacemos referencia a la asociación entre el Comando Sur de los Estados Unidos (Southcom, en inglés), es el brazo del Pentágono en América Latina y el encargado de todas las bases norteamericanas en la región) y la Universidad Internacional de la Florida (FIU, en inglés)”.

“La industria militar norteamericana continúa encontrando mecanismos para usar la academia y los conceptos antropológicos para encubrir sus acciones bélicas que están al servicio de las corporaciones norteamericanas. En América Latina desde 1963 a 1965, el Proyecto Camelot dejó un obscuro precedente sobre el uso de las ciencias sociales en la legitimación de operaciones de contrainsurgencia (que incluían operaciones psicológicas)”, dijo la estudiosa.

Ahora, añadió, el Comando Sur y la FIU se han aliado para llevar a cabo la Iniciativa denominada “Cultura Estratégica”, a través del Centro de Investigación Aplicada de la FIU, para lo cual han venido desarrollando una serie de talleres sobre la “Cultura Estratégica” de diferentes países latinoamericanos, cuyos reportes presentamos a continuación:

“El Coronel José Amílcar Hernández Flores, es un militar hondureño que participó en el golpe de estado que sufrió Honduras el año pasado. Hernández Flores se graduó en la Escuela de las Américas por tres ocasiones y obtuvo un diplomado en sostenimiento democrático”, advirtió Pine.

Cabe mencionar que Hernández Flores, es medio hermano del presidente Hernández por línea paterna y, en la actualidad, labora para las Fuerzas Armadas en labores administrativas.

Jorge Arnaldo Fuentes Hernández es primo del presidente Juan Orlando Hernández y desde el 1 de enero de este año asumió la rectoría de la Universidad de Defensa de Honduras (UDH), luego de haber servido como jefe del Primer Batallón de Artillería de la aldea capitalina de Zambrano y en la unidad mecanizada de caballería blindada del Ejército, con sede en Choluteca.

Asimismo, es el subjefe del Estado Mayor Presidencial, unidad responsable de dirigir la Guardia de Honor Presidencial, encargada de la protección del jefe de Estado y su familia. El actual general de brigada fue ascendido el 16 de diciembre de 2015 por el Parlamento a propuesta del presidente Hernández. Una búsqueda que realizó ConfidencialHN revela que no hubo resistencia de los diputados de oposición y nadie reveló el nexo familiar entre el gobernante y el rector militar.

A Fuentes Hernández le faltaba escalar en el rango para formar parte del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y resulta hasta curioso que en menos de tres años haya cambiado de comandancia en dos batallones y luego fuera nombrado como rector de la Universidad de Defensa.

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Carlos Roberto Aldana Zelaya es teniente coronel y desde el 8 de enero de 2015 es el titular de la Dirección de Inteligencia del Estado y es el secretario del todopoderoso Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, en sustitución del general Julián Pacheco, actual secretario de Seguridad.

Toda la inteligencia estatal –incluyendo la policial y FFAA– recae en Aldana, un hombre de muy bajo perfil, casi anónimo dentro de la estructura gubernamental, pero es el mejor informado de la cúpula militar: es el responsable del espionaje telefónico y cibernético, seguimiento y control de líderes políticos de oposición, periodistas, defensores de derechos humanos y todo aquel que sea contrario al pensamiento unificado que pretende imponer el régimen nacionalista.

El jefe de inteligencia es especialista en espionaje cibernético; de hecho, publicó un ensayo titulado Las tecnologías de la información y comunicaciones como herramienta estratégica de la inteligencia del Estado.

Lisandro Rosales Banegas fue administrador de una cadena de radios antes de ser funcionario nacionalista e hijo del fallecido general Marco Rosales Abella, sindicado de haber mentido en 1982 a la familia del desaparecido guatemalteco José Frech que fue asesinado por su ayudante, según rememora Cofadeh. Ha sido secretario de Desarrollo y dos veces titular de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco). Es otro de los que tienen total conocimiento sobre la red de escuchas telefónicas hacia los contrarios del régimen nacionalista. Es cuadro de extrema confianza del presidente Hernández; su versatilidad le ha permitido la gratitud del gobernante.

Willy Joel Oseguera Rodas es coronel de Fuerzas Especiales, ascendido por el Congreso en noviembre de 2015; fue formado en el cruento curso de Tropas Especializadas en Selva y Operaciones Nocturnas (TESÓN), que es considerada como unidad élite, junto a la brigada Ateci, dentro de las Fuerzas Armadas. Quien logra ser Ateci o TESÓN, suelen ser respetados por la tropa y oficalidad, aunque muchos de los TESÓN suelen padecer trastornos mentales por el cruel trato que reciben durante el curso que suele durar varios meses, según hallazgos de este periódico.

A Oseguera Rodas no se le conoce por los aportes que haya podido hacer en beneficio de las Fuerzas Armadas o de la sociedad hondureña. El boleto para llegar lejos es haber sido compañero de colegio del actual jefe de Estado.

Javier René Barrientos Alvarado es teniente coronel de Aviación y, actualmente, es el jefe de la Fuerza Aérea Hondureña. Forma parte de un nutrido grupo de oficiales que fueron ascendidos por el Legislativo en noviembre de 2015; la promoción fue aprobada por el presidente Hernández, quien fue compañero de clases en secundaria de Barrientos Alvarado.

Otro de los “méritos” del jefe de aviación es pertenecer a la Asociación de militares cristianos de Honduras. Su papel ha pasado desapercibido al frente de la Fuerza Aérea. A su cargo está el lujoso hangar presidencial, donde se guarda el oneroso jet Embraer Legacy 600 que transporta a Hernández por el mundo. Y otro mérito es haberse cruzado en el camino a Hernández, cuando ambos estudiaban en el rígido Liceo Militar del Norte de San Pedro Sula.

El teniente coronel Romero Palacios, es otro de los que tuvieron el privilegio de haber compartido las armas y las aulas en el Liceo Militar con Hernández. Hoy ocupa un cargo en Casa Presidencial y es muy afín al gobernante. No ha hecho aportes a la ciencia militar respecto al trato que deberían tener con la sociedad.

Otro de los hallazgos que realizó ConfidencialHN es que el actual comandante general del Ejército, el coronel René Orlando Ponce Fonseca, es de la promoción XXI cuando el resto de la plana mayor es de la promoción XX y, según la rígida legislación y norma militar, todos deberían ser de la misma promoción.

De acuerdo al documento –libelo– que tiene en su poder este periódico y datos a los que tivo acceso, revelan que el orlandismo va por una megapurga de varias promociones para tomar control de las Fuerzas Armadas y así prolongar por largo tiempo el mandato del gobernante, quien ha dicho una y otra vez que “lo dejen trabajar”.

El bando legalista afirma que no se prestará a la intentona para que no sea tildada de “traidora”. “Reflexionen, están a tiempo”, cierra la carta de los militares indignados.

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Comments

  • Rei 12 marzo, 2017 at 4:58 pm

    Andan perdidos gente. El Crnel. Oseguera jamas pertenecio al LMN. Dejen de fumar eso que ahi les va a dar un infarto por favor.

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