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Por cada narco pista que se destruye en Honduras, se construyen diez

Por: Juan Alfaro Posadas

Ante las presiones del gobierno de Estados Unidos para que se combata el narcotráfico en Honduras, las Fuerzas Armadas (FFAA) comenzaron a destruir algunas narco pistas de avionetas, como para “taparle el ojo al macho”.

De acuerdo a analistas nacionales, por cada narco pista que se desmantela con dinamita, se construyen diez, en medio de las zonas montañosas de Olancho, Colón, Yoro, Gracias a Dios y Atlántida.

De las avionetas que aterrizan en esos departamentos con importantes cargamentos de cocaína, se sabe que algunas de ellas son incineradas, pero la gran mayoría despega sin ningún problema con destino a Sudamérica.

Los tripulantes de esas aeronaves descargan la droga y la entregan a otras personas que luego la transportan en grandes lanchas con motor fuera de borda, por el Océano Atlántico, hacia México o Estados Unidos.

Las FFAA nunca informan sobre la detención de los tripulantes de las avionetas y del respectivo decomiso de la droga.

Sabemos que se ha apoyado a la institución castrense en equipos técnicos para detectar a los capos de la droga, como los radares, escudos aéreos, marítimos y terrestres, pero a pesar de ello, en el cercano pasado operó libremente Juan Antonio “Tony” Hernández Alvarado, actualmente condenado a cadena perpetua por narcotráfico en Estados Unidos.

Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA), afirma que sigue combatiendo el narcotráfico, pero a criterio del ex director de la Policía de Investigación, Leandro Osorio, “Honduras avanza en materia de narcotráfico, porque pasó de ser un país de tránsito de drogas a productor”.

El comisionado en retiro dijo que Estados Unidos ve a Honduras como un país donde se permite la libre circulación de las actividades de narcotráfico por parte del Estado.

Osorio comentó que las versiones que el país lo manejan carteles, viene desde hace varios años, y que evidencia la ausencia de un combate frontal contra el narcotráfico.

El oficial de policía en condición de retiro destacó que los narcotraficantes que se presentaron en una corte de Nueva York o los últimos capturados en el país, “no tenían ninguna causa judicial abierta en los tribunales hondureños”.

A pesar de tener a las FFAA y a un sinnúmero de organizaciones policiales, que absorben miles de millones de lempiras en presupuesto, “el Estado no se ha dado cuenta” a lo que se han dedicado los narcotraficantes.

El polémico comisionado de policía se preguntó ¿cómo podemos tener personas vinculadas en las cortes de Estados Unidos en cuestión de narcotráfico, manejando la seguridad pública de esta nación? Eso es “algo paradójico”, criticó.

“Ningún narco va a decir que está involucrado en el narcotráfico. Otras personas que dicen luchar contra el narco, todos los días salen en los expedientes en Estados Unidos”, cuestionó el comisionado Osorio.

No entendemos por qué la política exterior de Estados Unidos constantemente hace señalamientos a los gobiernos de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y El Salvador, pero ignora los rosarios de corrupción que se dan en el régimen de Hernández Alvarado.
Asimismo, al jefe del gobierno hondureño muy a menudo se le vincula con los capos internacionales de la droga, pero la administración de Joe Biden guarda silencio al respecto. ¿Por qué será? ¿Acaso ello obedece a que JOHA es un dócil lacayo o mandadero del imperio norteamericano?

Estas y otras preguntas quedan flotando en el ambiente para que las conteste el mismo Hernández Alvarado o sus más cercanos achichincles.

También se critica al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, por cambiar a los magistrados de la Sala de lo Constitucional del poder Judicial de ese país, pero no se dijo nada el 12 de diciembre de 2012, cuando JOHA destituyó a cuatro togados de esa misma sala, y al quinto, Oscar Fernando Chinchilla, lo premió nombrándolo Fiscal General del Estado.

El gobierno de Estados Unidos emite muchos comentarios adversos al gobernante de El Salvador y a quienes administran justicia en esa hermana nación, pero no habla de la podredumbre e impunidad que existe en la Corte Suprema de Justicia, cortes de apelaciones y en las judicaturas hondureñas.

Obviamente, que lo correcto y sabio de parte de las autoridades gringas sería no inmiscuirse en los asuntos internos de Honduras, pero como tenemos a un usurpador complaciente, servil e indigno, por eso no cesan en su injerencia.

Abrigamos esperanzas porque todo este sombrío panorama pueda cambiar más temprano que tarde, eligiendo a personas decentes en las próximas elecciones de noviembre, y NO a los corruptos cachurecos, que mantienen al país sumido en la mayor crisis política, económica, ética y moral de toda nuestra historia. ¡Que así sea..!

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