HomeEditorialOpinion¿Por cuánto dinero es lo menos que vendería su voto un hondureño? Hasta por las gracias

¿Por cuánto dinero es lo menos que vendería su voto un hondureño? Hasta por las gracias

(Por Isaac Toro*) Existe una norma social en todas las culturas llamada “La Norma de Reciprocidad”, esta norma se aprende en nuestros primeros años de vida, básicamente nos enseña a devolver favores o buenos gestos. El hecho de no aceptar regalos o buenos detalles sin dar algo a cambio, incluso, devolver aún más de lo recibido, es algo que hacemos a diario.

Sujeto A -Buenos días-

Sujeto B – Hola, buenos días ¿Qué tal estas? –

El Sociólogo, Phillip Kunz, en 1974, realizó por primera vez un experimento en donde envió 600 cartas de felicitación navideña a desconocidos. En efecto, Kunz, obtuvo respuesta de 200 personas, muchas de ellas entablaron amistad por correspondencia por más de 15 años, muchos le escribían cartas de cuatro páginas.  Este experimento mostró los alcances que dicha norma puede ejercer en el comportamiento de las personas.

Sin descartar variables como la pobreza, de manera agregada o independiente, una norma de reciprocidad desmedida, hace que una persona asista a una marcha por 50 Lempiras, que pueda incluso dar su voto a cambio de un elogio, de 10 Lempiras o una bolsa de arroz.

La compra de Votos, una práctica confirmada por muchos estudios, uno de ellos fue el realizado por Chad Kiewiet de Jonge y David Nickerson en el American Journal of Political Science, el cual se titula “¿Quién estigmatiza la compra de votos?”, Honduras y cuatro países más, fueron los más relevantes para tal trabajo,  un estudio de percepción en donde un 70% de la población rechaza esta práctica, condenando a clientes que no tienen necesidades económicas, pero estigmatizando mucho menos a las personas que pasan por grandes dificultades económicas y venden.

Por su parte, un estudio realizado por el Centro de Documentación de Honduras (CEDOH), publicado el año 2013 y titulado “Compra de Votos y Democracia”, demostró de igual forma en una de sus hipótesis, que existe la tendencia a estigmatizar menos a las personas pobres que venden su voto, resultaba más aceptable para los encuestados una persona con necesidades económicas y una familia que mantener vendiendo su voto, que alguien que lo hace sin necesidades económicas. Muchas personas que aceptaron haber recibido dinero a cambio de votar por el Partido Nacional justificaban su acto por su situación económica.

La compra de votos se torna en un factor relevante, pero no determinante en los resultados electorales hasta el momento, los hechos no demuestran que ciertos partidos políticos como instituciones tomaran consciencia de los alcances de una norma de reciprocidad por la única razón que es el Voto Duro en el comportamiento electoral que ha mantenido al bipartidismo en el poder.

El año 2013 los resultados de las elecciones presidenciales evidenciaron una nueva distribución de los votos: El Partido Nacional de Honduras alcanza el 36.89% con 1,149,302 de votos que en comparación con los votos obtenidos las elecciones del año 2009 (1.213.695  de votos equivalente al 56,56% ) apenas perdió 64.393 votos en las elecciones del 2013. Más de un millón doscientos mil votos no se pueden atribuir solamente al mecanismo clientelista político que han utilizado por décadas los partidos tradicionales en Honduras, el mismo Partido Nacional no tiene la capacidad de insertar en puestos estatales a más de un millón doscientos mil empleados nacionalistas.

Con justa razón podríamos creer así mismo que el partido Nacional no tiene la capacidad de comprar ese más de un millón de votos, al menos que tenga 25 millones de dólares. Sin embargo, para la cantidad de votos obtenidos tendría que haber una desproporción entre votos obtenidos e intención de voto en los sondeos de opinión dado que los encuestados no saben que se les comprará el voto.  El año 2013 un estudio de percepción realizado por el Centro de Documentación de Honduras (CEDOH) evidenció que más de un cuarto de la población del país se identifica profundamente con el Partido Nacional.

A pesar de que la compra de votos, no resulta hasta el momento ser el factor más determinante en los resultados electorales podríamos preguntarnos ¿Solo los partidos políticos pueden hacer uso de La Norma de Reciprocidad?, ¿No podría hacer el experimento de Phillip Kunz la sociedad hondureña?

Nosotros como vecinos, integrantes de una familia, compañeros de trabajo, cónyuges o novios, incluso desconocidos ¿no podríamos ser la contraparte y dar un detalle a alguien para que nos devuelva el gesto al menos no votando por un partido corrupto?

*Sociólogo hondureño. 

 

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